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Blanca Rodríguez de Azero: “Si hemos sido pioneros del turismo, deberíamos serlo también del cambio cultural”

Rodríguez de Azero es diseñadora gráfica, marchante de arte y gestora cultural
Blanca Rodríguez de Azero: "Si hemos sido pioneros del turismo deberíamos serlo también del cambio cultural"

Blanca Rodríguez de Azero Tabares (Tenerife, 50 años) es de esas personas que siempre sonríen y que parecen eternamente jóvenes. Es licenciada en Diseño Gráfico por la Escuela Elisava, de la Universidad Pompeu y Fabra de Barcelona, y tiene un máster en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de La Laguna. Trabaja actualmente como diseñadora gráfica especializada en marcas y en rebranding de producto local y creando proyectos culturales desde la empresa que dirige, Azero.art. Fue, durante dos años, secretaria de la Asociación de Diseñadores de Canarias y la cultura contemporánea y las artes gráficas siempre han sido su pasión, aunque trabaja también como marchante de arte. Tiene tres hijos, Alejandro, Blanca y Carolina. Es fácil hablar con ella, pero cuando se enrolla la tengo que parar. Y no me gusta, porque parece que le estoy cortando su entusiasmo y su creatividad, cualidades que en ella puntúan un montón. Se ha inventado una fórmula que combina la cultura con el campo, algo así como la dinamización cultural de las zonas rurales, un proyecto muy interesante para el que le empiezan a pedir asesoramiento los ayuntamientos de las islas y de la Península. Las próximas ediciones en Canarias serán en Arico, el 4 y el 5 de octubre y en Tijarafe, el 8 y el 9 de noviembre. Con ellas serán seis las ediciones celebradas, el resto en Lanzarote y Tenerife.


-Háblame de Cultiv-arte.
“Creamos un vínculo, a través de la cultura contemporánea, entre la comunidad y los visitantes de nuestras islas, con el sector primario”.


-¿Con la Canarias vaciada?
“Bueno, o no tanto. Se trata de dinamizar los municipios rurales con artistas plásticos emergentes y actividades culturales en mercados, plazas o cercanos a la Naturaleza y al propio sector primario. Reflexionamos sobre sostenibilidad, territorio y paisaje, entre otras cosas”.


-¿Tú crees que existe una Canarias vaciada, igual a la famosa España vaciada de los castillos medievales y las aldeas en venta?
“Hay muchas familias que siguen viviendo en el campo y del campo. A mí no me gusta lo de “vaciada”, me suena algo así como poco esperanzador. Yo creo que lo rural y lo urbano, aunque sean mundos diferentes, deben avanzar juntos”.


-Aquí es más fácil. Me refiero a Canarias.
“Claro, porque no existen distancias largas entre municipios. Las medianías del sur de Tenerife, por referirme a un paisaje concreto, son preciosas y sería bueno ponerlas de nuevo en el mapa. Arico, por ejemplo, el segundo municipio mayor, territorialmente hablando, de la isla. Su Ayuntamiento ha apostado por nuestro proyecto, por segunda vez”.


-Le vendrá bien a los jóvenes, tantas veces ociosos.
“Habría que preguntarse por qué lo son. Si les ofrecemos oportunidades en el campo, cerca de sus casas, porque el sentido de pertenencia es fundamental, los prepararemos para ser punteros en las últimas tecnologías agrarias y para que puedan aprovechar el impulso de la innovación y de esas nuevas tecnologías”.


-Se evitarían muchos estereotipos, ¿no?
“¡Claro!, a mí Arico, por ejemplo, me parece hasta sexy. Ser de Arico es mucho más original que proceder de una urbe de millones de habitantes. Eso de ser sexy un pueblo ya se debatió en una mesa redonda con estudiantes del lugar, no me lo estoy inventando”.


-¿El arte tuvo su origen en lo rural?
“Es que en la prehistoria todo era rural. Pienso que lo que entendemos como “cultura”, así es. Cuando los nómadas descubrieron que podían conseguir alimentos por medio de la agricultura y la ganadería supieron también que podían dejar de ser errantes. Dejar de serlo fue un gran logro para la Humanidad y las mujeres tuvieron un gran papel en ello. La palabra “cultura” viene de “cultivo”, por eso bautizamos el proyecto como Cultiv-arte. Se dice que una persona es cultivada cuando es culta, esto es un hecho”.


-¿Qué espera una mujer sensible como tú de este mundo deshumanizado y estúpido?
“¿Y eso?”.


-No sé, se me ha ocurrido.
“No, no, tus preguntas son interesantes (esto me lo dijo por teléfono). Me gusta pensar, sin embargo, al revés de lo que planteas: ¿qué es lo que espera el mundo de mí? No creo que el mundo sea estúpido y el mundo son muchas cosas, entre ellas la vida. Y yo me llevo muy bien con la vida”.


-Porque no paras y te entretienes.
“Soy más de acción que de reflexión, más vital. Anaís Nin dijo que “no veas el mundo como es, sino como eres”. Creo que mi optimismo ha sido mi salvación y el trabajo me aporta foco, entusiasmo y si consigo que las personas puedan mejorar su vida, pues estupendo. Por eso me gusta hablar de cultura para toda la comunidad y disfruto viendo danza, exposiciones contemporáneas o escuchando un concierto clásico. Me aportan subidones”.


-Me han dicho que andas por ahí rescatando carteles antiguos, como uno de Nitrato de Chile que hay en el Puerto de la Cruz. Lo he visto toda mi vida.
“Sí y hasta me pongo un casco, por si acaso. Desde hace tres años formo parte de la Asociación Ínsula Signa, una organización que aúna dos de mis pasiones, el diseño gráfico y la cultura, en este caso el patrimonio”.


-¿Y?
“Pues que estoy dentro de un equipo de trabajo, liderado por Jaime Medina, para atender un encargo, pionero en España, del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz: inventariar el patrimonio gráfico, municipio a municipio, tan ligado como está al comercio y al turismo. Hay carteles alucinantes, como el que has mencionado, diseñado por Adolfo López-Durán en el año 1929. Una obra única en Canarias y una de las tres que quedan en España de ese tamaño”.


-¿Ha abandonado nuestra última generación, y hablo en general, la cultura?
“Uf, quiero pensar que no”.


-¿Me lo explicas entonces?
“Es que existe un tópico de que los jóvenes pasan de todo y eso no es cierto. A veces me preocupa su banalización y su infantilismo, pero es tarea de los gobernantes dirigir bien el dinero público. No todo puede ser carnaval, no todo tiene que ser entretenimiento. No todo puede ser buen rollito, carnaval y playa. Dios mío, somos la isla que vio nacer al gran Agustín de Bethencourt, del que se cumplen los 200 años de su fallecimiento. Echo en falta espíritu crítico y este espíritu crítico sólo lo aporta la cultura”.


-Ahí está el tema.
“¿O es que tenemos que olvidar que Tenerife fue la cuna del surrealismo? ¿Y que aquí se leyó el Manifiesto Surrealista, que más tarde iluminó a Europa? El primer museo de arte contemporáneo de España se abrió en el Puerto de la Cruz hace casi cien años. Y muchas cosas más que las nuevas generaciones deben conocer”.


(Le pregunto que si las instituciones culturales están “al loro” y me dice que el que está desfasado soy yo (creo que tiene razón). Blanca, añade: “Mi hija Carolina asegura que se debe decir si están actualizadas o no, como los programas informáticos. Yo creo que queda mucho por hacer para preservar la cultura, que es un derecho y jamás me cansaré de decirlo. Y es una pena que las instituciones se burocraticen. La educación y la cultura deben tener más fluidez administrativa. En esta sociedad del espectáculo es también fundamental la divulgación de lo que se hace”).


-Tú eres también, Blanca, marchante de arte. ¿Hay quien viva del arte todavía en estas islas?
“Pocos, muy pocos, pero es bueno seguir intentándolo. Las galerías de arte han cambiado, hoy se llega al público de otra manera. En breve vamos a inaugurar, en Adeje, Home Gallery, venta y divulgación de arte contemporáneo, en Doméstica, un establecimiento puntero que ofrece proyectos de interiorismo de alta gama. Se van a subir al carro conmigo artistas consolidados como Fernando Álamo, Carmen Cólogan, Carlos A. Schwartz, Raúl Eberhard, Lola del Castillo y Juan Carlos Batista, entre otros”.


-¿Por qué turismo y cultura no van de la mano? ¿Quizá porque los promotores turísticos son unos bárbaros, por regla general?
“Más bien; y también por inercia, porque quieren vivir de las rentas y no se dan cuenta de que la cultura es una oportunidad para cambiar las cosas. Y los números no lo son todo, sino que hay que ponerse las pilas para atraer a la gente. Si somos pioneros en el turismo debemos serlo también en el cambio cultural de las islas. Empiezan a haber iniciativas muy interesantes, como Crecer Juntos, un proyecto del Gobierno de Canarias para que el turismo y el producto local se den la mano. Ahí está el camino”.


-Antes hablamos del rebranding, sin que yo tomara notas. ¿Qué es?
“Vamos a ver. Yo me he especializado en la creación de marcas y en su rediseño. El producto local de toda la vida se ha transformado en uno de gran calidad, casi gourmet. Pero en ocasiones su “traje” no va a juego y ahí viene el diseño para solucionar un problema de comunicación. Estoy encantada con quienes apuestan por el diseño como herramienta para posicionar y mejorar sus productos. Y he trabajado con productores de aceite, miel, gofio, vino y hasta queso. Y es que el diseño y el rediseño son también cultura”.


(A Blanca la están llamado de varios lugares de España, gracias al espíritu del Cultiv-arte. Lo presentó en Madrid el pasado año y fue escogido entre más de cien proyectos por el Ministerio de Cultura. Y el próximo día 27 de septiembre estará en Kuartango, Álava, dentro de la Gran Kedada Rura, una especie de congreso en medio de un pueblo).


-Al final vas a triunfar, Blanca. No te quejes.
“No, yo no me quejo”.


-Es que la suerte a veces viene de golpe.
“Bueno, es gratificante que seleccionen Cultiv-arte como proyecto inspirador. Tengo ganas de ir a Kuartango, porque además se produce un subidón, en toda España, con el asunto de la dinamización cultural en las áreas no urbanas”.


-Me alegro de esos éxitos.
“En realidad, a mí me gusta ir por la vida con el modo amateur activado; se divierte una mucho más”.


-Siempre digo que en estas islas hay talento, pero…
“Estoy de acuerdo, aquí hay mucho talento para la cultura contemporánea, pero hay que activarlo, ponerlo en valor, dinamizarlo”.


-Bien, pues a por ellos, Blanca.
“No, si a mí entusiasmo no me falta, ya lo habrás notado”.


-Lo he notado y que el pueblo te lo premie.

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