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Exigen una investigación sobre el naufragio de El Hierro en el que murieron 9 personas y desaparecieron 54

Seis de los supervivientes aseguran que el cayuco se partió durante el rescate

Caminando Fronteras exigirá que se abra una investigación “transparente” sobre las circunstancias en la que se hundió el 28 de septiembre en El Hierro un cayuco mientras era rescatado por Salvamento Marítimo y tacha de “vergonzoso” el trato que se ha dado a las familias de las víctimas.

“Evidentemente, nos unimos a la necesidad que tienen las familias de una investigación transparente. Tienen derecho a saber la verdad de cómo han muerto sus seres queridos”, ha manifestado a EFE Helena Maleno, fundadora de esta ONG, de la que partió uno de los avisos que recibieron las autoridades sobre la presencia ese cayuco a la deriva con 90 personas a bordo muy cerca de la costa de El Hierro

Tras conocer los testimonios de seis supervivientes que aseguran que el cayuco se partió durante el rescate, cuando sus ocupantes ya estaba cruzando a la cubierta del barco de Salvamento, Maleno recalca que las familias se merecen “una explicación minuciosa de cómo se produjo la muerte y la desaparición de 63 personas”.

Caminando Fronteras viene criticando desde hace años la política de rescates que sigue Salvamento desde 2018, cuando José Luis Ábalos se hizo cargo del Ministerio de Transportes, del que depende la sociedad estatal. A su juicio, le falta transparencia e introduce “un sesgo racista” en la defensa del derecho a la vida en el mar.

Helena Maleno censura que, en este caso, con nueve muertos y 54 desaparecidos en aguas españolas no se haya activado el protocolo de intervención en sucesos con víctimas múltiples, del que se dotó España para mejorar la respuesta en estos casos tras la experiencia de los accidentes de Spanair en Barajas y del tren Alvia en Galicia.

Entre otras cosas, no entiende que las nueve víctimas recuperadas del mar fueran enterradas en menos de 72 horas (los días 29 y 30 de septiembre), sin nombre en siete de los casos y sin dar tiempo a sus familias para que acudieran a identificar los cuerpos, cuando han algunos parientes que tienen residencia en Francia y España y podrían haberse desplazado sin problemas a El Hierro o Tenerife.

“No se ha dejado tiempo a las familias para identificar a sus muertos y enterrarlos con dignidad. Es vergonzoso que ya todos los cuerpos hayan sido enterrados y no se hayan puesto medidas para el traslado a otros lugares donde se puedan guardar esos cadáveres y conservarlos hasta que las familias puedan enterrarlos con dignidad”, asegura la portavoz de Caminando Fronteras, que es consciente de la limitación de medios que existe en El Hierro.

También rechaza que a los supervivientes se les haya aplicado la Ley de Extranjería desde que desembarcaron en el puerto de La Restinga del barco de Salvamento que los rescató sin ofrecerles antes asistencia psicológica y dar tiempo a que se recuperaran.

“Entendemos que las familias tienen que estar totalmente destrozadas, que sus derechos han sido vulnerados. Están siendo revictimizadas con el tratamiento que se le está dando a esta a esta tragedia”, insiste Maleno.

Los supervivientes cuentan cómo el cayuco se partió en el rescate

Salvamento Marítimo ha recalcado a EFE que el informe de la emergencia explica que, durante las operaciones de rescate, “el cayuco volcó al concentrarse sus ocupantes en una de sus bandas”.

Insiste en que “todo ello, además, con la dificultad de un rescate que se produjo de noche y en condiciones climatológicas adversas con rachas de viento de unos 20 nudos”.

Sobre las 0.24 horas de la madrugada del sábado 28 de septiembre varios teléfonos móviles suenan en Barcelona, Madrid y Francia con distintos interlocutores, pero casi el mismo mensaje: “Hemos llegado, se ve tierra. El motor se ha parado pero estamos bien”. También el 112 recibe una llamada similar.

Sesenta y tres hombres procedentes de Mali, Senegal, Mauritania, Guinea y Gambia, varios de ellos menores, perdieron la vida poco después a unoS siete kilómetros de la costa oriental de El Hierro, de los que solo se han recuperado nueve cadáveres, que recogieron la misma noche de la tragedia las tripulaciones de la Guardamar Concepción Arenal y la Salvamar Adhara. El resto no ha aparecido.

La Agencia EFE ha tenido acceso a los testimonios de seis supervivientes recogidos por personal de los servicios de emergencia en El Hierro y familiares de los desaparecidos que corroboran que el cayuco se hundió durante el rescate, pero matizan que se partió.

De acuerdo con esta versión, la guardamar Concepción Arenal se abarloó al cayuco (lo colocó a su costado) y comenzó a trasvasar a los ocupantes a su cubierta, una maniobra que siempre es comprometida, porque la barca en rescate se puede golpear contra su casco o las personas que lleva a bordo pueden desequilibrarla, si se ponen nerviosas por la tensión acumulada y la ansiedad por salvarse.

Dos de los supervivientes aseguran que uno de los cabos con los que el cayuco fue sujetado a la guardamar se rompió, con lo que este dio un bandazo y el viento lo estrelló contra la nave de Salvamento, provocando que se rompiera. Y los que aún estaban en el cayuco cayeron, varios de ellos con heridas y traumas debido al impacto.

Cuatro compañeros de travesía, que estaban sentados en otro punto, confirman que el cayuco se quebró durante el rescate, aunque no saben bien cómo ocurrió, porque dos estaban ya en la guardamar.

De los restantes, el primero se salvó agarrándose a uno de los cabos que lanzaron los marineros de la Concepción Arenal y el segundo, aguantó nadando unos minutos, hasta que vio a un compañero ya muerto que flotaba con un chaleco salvavidas y lo cogió para él.

Miembros de los equipos sanitarios y de emergencia que participaron aquella madrugada en el desembarco de las víctimas del accidente en el puerto de La Restinga apuntan que varios de los supervivientes llegaron secos, porque a ellos el percance los sorprendió ya en la guardamar, y que varios cadáveres presentaban traumas y cortes importantes, no solo signos de ahogamiento.

Los nueve cuerpos recuperados han recibido sepultura esta semana. Solo dos de ellos fueron identificados y su nombre consta en la lápida (Mahamaud Sima y Amadou Toure); el resto, descansa en nichos donde se lee la palabra “inmigrante” junto a un número, la fecha del naufragio y un código correspondiente a su cayuco (190 M).

Entre los 27 supervivientes, hay 16 malienses, cinco mauritanos, tres guineanos, dos senegaleses y un gambiano. Se trata de 23 adultos con edades entre los 18 y 34 años y cuatro adolescentes de 13, 15 y 17 años.

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