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José María Espinar: “He recurrido a un lienzo en blanco para escribir sobre la infancia de Jesús, para pintar toda la poderosa fuerza del Evangelio”

El escritor afincado en Tenerife, autor de 'Lost weekend. Contestación a un poema de Walt Whitman', publica 'Lázaro y Jesús. El evangelio de la amistad', una novela que define como un "canto a la esperanza y al amor"
El escritor José María Espinar (Granada, 1974). / Ricardo Pinillos

La anterior ocasión en la que José María Espinar (Granada, 1974) visitó las páginas de esta sección lo hizo con Lost weekend. Contestación a un poema de Walt Whitman (2021), una novela, ganadora del Premio Iberoamericano Verbum 2020, en la que, por solicitud expresa del escritor afincado en Tenerife, regresaba a la escena el detective Milton Vértebra. “Milton Vértebra es cierta parte de mí que mi mujer, al casarnos, dijo que pasaba a la categoría de inaceptable”, explicaba entonces. Poeta, novelista, boxeador, amante de la literatura británica del XIX…; género negro, novela histórica, Sherlock Holmes y el doctor John H. Watson… Ahora todo es diferente. El lugar, el teatro, los decorados, los personajes, el elenco. José María Espinar describe en esta nueva entrevista con DIARIO DE AVISOS el origen de Lázaro y Jesús. El evangelio de la amistad, su nueva novela, como una experiencia epifánica.

-La nueva novela que presenta ahora, ‘Lázaro y Jesús. El evangelio de la amistad’ (Mensajero, 2024), se aleja de su serie negra protagonizada por Milton Vértebra. ¿Cuál fue el detonante para abordar uno de los aspectos menos conocidos, la infancia y juventud, de quizás el personaje más célebre de la historia?
“El nacimiento de esta novela responde, literal y literariamente, a una epifanía nocturna que tuve a las cuatro de la mañana. La idea explotó en mi cabeza, me alcayató, e inmediatamente desperté a mi mujer para decirle: ‘Cariño, qué novelón debo ponerme a escribir…’. Tanto fue así, que ella me echó a patadas del dormitorio y desde las cuatro y cinco hasta las seis y media estuve en el salón de casa buscando en Internet, porque quería asegurarme de que nadie había escrito aquello que yo tenía que escribir. Y al convencerme de que era un tema que no se había tratado antes: el de esa amistad de la infancia y la juventud de Jesús, ese tributo a los versos de Rilke, la verdadera patria del hombre es la infancia, comencé a escribir algo que era como si me hubiese sido dado”.

-¿Y cómo es ese Jesús que nos presenta en las páginas de su nueva obra?
“Es un Jesús extraordinariamente cercano y tremendamente motivador. Es decir, es un Jesús que a pesar de ser niño y joven en las páginas de esta novela, nos invita, nos convoca y nos conmueve. En Lázaro y Jesús. El evangelio de la amistad, Jesús aborda el compromiso evangélico como una necesidad inexcusable”.

“Esta novela quiere ser un golpe moral en la mesa que reivindica la importancia de la mujer en el cristianismo”

-El otro personaje que figura en el título, Lázaro, va narrando, como el doctor Watson con Sherlock Holmes -que es una gran referencia literaria para usted-, diversos episodios de la vida de Jesús. ¿Qué posibilidades le ha brindado este recurso?
“Plantear el relato a través de Lázaro me ha permitido tener la tutela estilística, que para mí es fundamental, de Arthur Conan Doyle. Watson, al igual que Lázaro, es ese amigo que admira y quiere a otra persona de desbordantes cualidades humanas, que no logra abarcar. Sin embargo, aun no entendiéndole, le muestra una fidelidad inquebrantable. Ese guiño que me ofrecía John H. Watson lo tuve que aprovechar, quizás como armadura narrativa, porque así favorecía la paulatina exposición del carácter de Jesús”.

-Usted afirma que la novela reivindica lo femenino, el papel que ha desempeñado y desempeña la mujer en el cristianismo, por medio de María Magdalena, que es a la vez amiga y confidente del joven Jesús. ¿Nos olvidamos a menudo de esta parte tan decisiva en la construcción del mensaje religioso?
“La novela quiere ser un golpe moral en la mesa que reivindica la importancia de la mujer en el cristianismo, un papel que durante muchísimo tiempo o ha estado ninguneado o ha estado silenciado. María Magdalena encarna todo el potencial evangélico que Jesús encomienda a la mujer. No hay que olvidar que ya en la Edad Media, con santo Tomás de Aquino, es definida como la apóstola de los apóstoles. Mientras los apóstoles estaban escondidos como ratas, ella estaba a los pies de la cruz. María Magdalena fue la primera que vio a Jesús resucitado… De manera que abordar en la novela esa relación de amistad -sin caer en ningún momento en especulaciones grotescas-, tratar esa íntima complicidad de dos amigos que sentían pasión por Dios, que son Jesús y María de Magdalena, lo que pone en valor es la necesidad que tenemos de más mujer en el catolicismo”.

“Lázaro y Jesús. El evangelio de la amistad’ no solo invita a ser bueno, sino también a ayudar a construir un mundo bueno”

-¿Cómo invitaría a un agnóstico, a un ateo o a alguien que profesa otra religión a leer esta novela?
“Creo que esta novela va a gustar mucho a quienes no sean creyentes porque en sí misma es un canto a la esperanza y al amor. No podemos entender la esperanza y el amor como simples productos azarosos, propios de un materialismo cruel. A mi juicio, la grandeza del cristianismo se halla en que nos habla de amor, de solidaridad, de compromiso… Y nos lo pide. Hay una parte del padrenuestro que dice: ‘Venga a nosotros tu reino’. El cristianismo nos impele, nos llama, a que construyamos aquí un mundo justo. Eso es lo que más agrada a Dios. De tal forma que, seas o no seas creyente, codo a codo, mano a mano, se puede colaborar en la justicia. La única diferencia, y aquí está lo importante, se halla en qué es lo que sostiene tu concepto de justicia. En mi caso, se basa en la esperanza en la trascedencia, ¿y en el tuyo? ¿Solo es el producto azaroso de millones de años?”.

-¿Cuál ha sido el mayor desafío al abordar este proyecto?
“Cada vez que Jesús hablaba. Puedo garantizarle que tenía que cerrar los ojos y respirar profundamente. Era una enorme responsabilidad”.

“No podemos entender la esperanza y el amor como simples productos azarosos, propios de un materialismo cruel”

-¿Cómo ha sido la labor de documentación? ¿Qué peso han tenido los textos sagrados en la elaboración de esta ficción?
“El encuadre histórico, cultural y sociológico ha sido fundamental. Afortunadamente, he tenido a mi disposición todos los recursos bibliotecarios del Istic (Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias), aquí, en su sede de La Laguna. Me han abierto las puertas para poder documentarme. No obstante, la principal idea de esta novela es entender la infancia y la juventud de Jesús como un lienzo en blanco sobre el que pintar de nuevo toda la poderosa fuerza del Evangelio. Lo que he hecho ha sido trasladar el mensaje evangélico a otra dimensión. Si se prefiere, es como si estuviésemos ante una famosa canción de música rock y yo he querido hacer una versión”.

-¿Y cómo se ha quedado después de escribir ‘Lázaro y Jesús. El evangelio de la amistad’? ¿Qué sensación impera tras poner el punto final?
“He vuelto de la Península con este libro, de Valladolid, de Gijón…, y en noviembre regresaré para llevar a cabo más presentaciones. Cuando tengo la oportunidad de hablar con los lectores acerca de la novela, suelen coincidir en la emoción que se siente al leerla, pues creo que, desde las primeras páginas, no se lee solo con los ojos, sino también con el corazón, y en que es un texto tremendamente actual. Es, de algún modo, como si nuestra conciencia más íntima nos susurrara al oído lo que tenemos y podemos hacer. Es una novela que invita no solo a ser bueno, sino también a ayudar a construir un mundo bueno”.

-Novela negra, novela histórica, poesía… Los intereses literarios de José María Espinar son diversos, ¿pero es muy distinto el proceso que lleva a cabo cada vez que se sienta a escribir, a perfilar y dar forma a un nuevo proyecto literario?
“Sí. Cada momento, entendido como circunstancia que acoge la elaboración de un reto literario, conlleva una serie de reglas. Siempre he dicho que uno escribe poesía cuando no es feliz, porque cuando lo eres te dedicas a vivir. De modo que la configuración de un reto poético es una sobredosis de sentimentalidad y añoranza por algo que no consigues alcanzar o por algo que has perdido. En el mundo de la ficción lo que pretendes es generar un entretenimiento al que le acompañe la elegancia en la construcción lingüística. Lázaro y Jesús. El evangelio de la amistad ha sido el mayor desafío de mi vida porque es un libro que desborda la novela histórica. Es una obra con un claro compromiso cristiano. Así lo ha visto la propia Iglesia, por eso está ayudando tanto y está tan implicada en el desarrollo mediático de esta novela. La ficción narrativa puede ayudar, como herramienta pedagógica, a que la gente conozca más y mejor el Evangelio”.