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Juan-Manuel García Ramos: “La tradición tertuliana de La Laguna viene de la Ilustración, de lo bien que fue acogida en la ciudad”

El escritor, profesor y político dedica al municipio en el que nació un texto teatral que aborda las distintas personalidades que a lo largo del tiempo lo convirtieron en un espacio propicio para el coloquio, el debate de ideas y la reflexión
Juan-Manuel García Ramos acaba de publicar 'La Laguna, un aperitivo infinito'. / Alberto Luengo Barreto

Escritor, profesor y político, Juan-Manuel García Ramos (La Laguna, 1949) acaba de publicar La Laguna, un aperitivo infinito en la colección de textos teatrales Candilejas de Mercurio Editorial. El catedrático emérito de Filología Española de la Universidad de La Laguna (ULL), Premio Canarias de Literatura en 2006, ha elaborado este divertimento, así le gusta denominarlo, como un doble homenaje: a la ciudad tinerfeña en la que nació y a las personalidades que a lo largo del tiempo han contribuido a convertirla en un lugar propicio para el debate de ideas y la reflexión. Todo ello, articulado a través de una tertulia, un coloquio interminable en el que ficción y evocación no dejan de entremezclarse.

Mientras tanto, el autor de Bumerán, El guanche en Venecia y El delator, entre otras obras, ultima su próxima novela, la séptima, que aparecerá en 2025, también con Mercurio Editorial, y tiene como título provisional La expulsión del paraíso.

-Quizás ya desde su mismo título, se puede intuir que esta obra está concebida como un homenaje a La Laguna, a la ciudad en la que nació. ¿Pero cómo ha querido elaborar esta suerte de homenaje a Aguere, a sus gentes y también a las personalidades que a lo largo de los años la han visitado?
“No es algo que me haya propuesto de una manera premeditada. Simplemente, este verano me vino a la mente una tertulia de la que yo solo había sido testigo, en los bajos del Ateneo de La Laguna, de unos profesores a cuyas clases de Derecho solo había acudido por las mañanas como oyente, mientras por la tarde estudiaba Filosofía y Letras, como era el caso de González Vicén y Hernández-Rubio, y de un tercero, Peraza de Ayala, del que fui buen amigo, y de algunas personas que lo acompañaban en esas citas en el llamado Bar Don Diego. Y me puse a imaginar cuáles podrían ser los temas que esas personas mayores y honorables habrían tocado en sus largas charlas. Así empezó este pequeño divertimento, como me gusta definir a La Laguna, un aperitivo infinito”.

-‘La Laguna, un aperitivo infinito’ forma parte de la colección de textos teatrales ‘Candilejas’, que publica Mercurio Editorial. ¿Cómo ha sido su proceso de creación? ¿Es muy diferente la manera de trabajar del Juan-Manuel García Ramos novelista a la del dramaturgo?
“Sí, muy diferente. Me impuse que ese relato de una reunión que yo había observado muchos mediodías y muchas tardes iba a plantearlo solo desde el diálogo, no hay ni una acotación de autor. Todo está contado desde la perspectiva de los protagonistas, de los cuatro protagonistas, que hablan desde la camaradería, desde la ironía, el humor, el buen ambiente que crean. Pero esos diálogos son producto de la sola imaginación de Juan-Manuel García Ramos”.

“Me impuse que este relato de una reunión que yo había observado muchas veces iba a plantearlo solo desde el diálogo”

-¿La forma se impuso al fondo o fue precisamente al contrario? Es decir, ¿las ideas que tenía en mente al principio le pedían un texto teatral o fue justo este género el que le fue conduciendo en el proceso de escritura?
“Si soy sincero, tendría que reconocer que el diálogo, ese procedimiento literario, siempre se me había resistido algo en mis últimas novelas, y quise enfrentarlo como único recurso para narrar esta pequeña historia que es La Laguna, un aperitivo infinito. Quise ensayar un ejercicio de pericia del diálogo como un discurso directo”.

-En este libro usted reivindica la tertulia casi como un rasgo de carácter de La Laguna. Esto es, el debate, en un diálogo abierto, no excluyente; sin prisa y sin pausa. Si por un momento fijásemos la mirada en el pasado y luego comparásemos lo que vemos con el presente, ¿qué echa de menos? ¿Resulta hoy mucho más complicado este intercambio de ideas?
“Uno echa de menos tertulias donde pueda intervenir y donde pueda oír cosas que le interesen. Hoy día yo no conozco algo que se parezca a eso, al menos en el ámbito en el que me muevo. Hay mucha prisa y el alud de información política y de chismerío sentimental todo lo hegemoniza. La Laguna siempre tuvo una tradición tertuliana, viene eso de la Ilustración y de lo bien que ese movimiento cultural se instaló y se acogió en la ciudad”.

García Ramos publicará el próximo año una nueva novela, la séptima de su trayectoria. / Irma G.-R.

-La conversación ‘infinita’ que plantea la sitúa entre los años 70 y 80 del pasado siglo y para ello crea cuatro personajes. ¿Por qué ese momento histórico? ¿Qué posibilidades le han brindado estas cuatro personalidades?
“Elegí esas décadas porque eran aproximadamente las que contemplaron la tertulia que me sirve de inspiración y porque creo que 1975 marca un antes y un después de la vida de los que vivimos el franquismo y de los que vimos cómo se superaba esa época poco a poco, con una sociedad que se quería encontrar consigo misma sin rencores, ni ajustes de cuentas. Nacía entonces una nueva convivencia cívica, cultural…”.

“Personas como González Vicén, Hernández-Rubio y Peraza de Ayala brindan una valoración muy alta a esta ciudad”

-La Universidad, el Ateneo, el Teatro Leal… La cultura, la política, las ideas, la historia… Si tuviera que describir en pocas palabras la esencia de La Laguna, ¿dónde diría que se halla su encanto?, ¿dónde radica aquello que la hace tan interesante a su mirada literaria?
“Creo que la Universidad, el Obispado, sus conventos, los centros culturales como el Ateneo, el Instituto de Estudios Canarios, que nació de una idea surgida en el Ateneo, la Real Sociedad Económica, en parte el Orfeón, y otras iniciativas de no tanto alcance, los teatros ambulantes que pasaban temporadas en la ciudad, el Teatro Leal, el Teatro Viana, los cines hoy desaparecidos, las tabernas, el frío de los inviernos, los poetas enamorados de sus calles, como ayer Manuel Verdugo y hace pocos años Arturo Maccanti. Todo eso ha hecho de La Laguna un lugar querido. Todo el mundo se ha sentido bien en La Laguna, la gente mayor de las Islas que estudió en La Laguna nunca ha podido olvidarse de los años transcurridos en esas calles, en esos bares, en sus luchas políticas y en sus afanes culturales. Tengo testimonios de todo eso”.

-¿Cuánto de memoria personal, cuánto de documentación y cuánto de creación hay en ‘La Laguna, un aperitivo infinito’?
“Aproveché este divertimento, como insisto que me gusta definir esta pequeña obra, para rendir admiración por esos padres refundadores de la Universidad lagunera, los currículos de González Vicén y de Hernández-Rubio los convirtieron en una élite académica que le dieron a la Universidad de La Laguna una dimensión que uno hoy echa de menos. Y aproveché además para poner en boca de alguno de ellos, en especial de mi amigo Peraza de Ayala, una valoración muy alta del pasado de mi ciudad, que quizá hoy no sea muy tenido en cuenta. La Laguna es una ciudad europea que siempre se ha distinguido del resto de las poblaciones de las Islas”.

“Elegí los años 70 y 80 porque marcan un antes y un después para los que vivimos el franquismo y vimos cómo se superaba”

-Mercurio Editorial ha anunciado la próxima publicación de su nueva novela, ‘La expulsión del paraíso’. Sin desvelar en exceso, ¿qué puede adelantar de este proyecto?
“Es una novela que terminé hace ya tiempo y que sigo corrigiendo. Su protagonista es un profesor y escritor martiniqués que viene a la Macaronesia en busca de un paraíso personal, a esa Macaronesia que Humboldt, refiriéndose a Tenerife y a Madeira, decía que contaba con un clima ideal para suprimir la melancolía y devolver la paz a las almas… No sé si hoy el sabio berlinés diría lo mismo, sobre todo de parte de una Canarias desbordada por la población y por la imparable destrucción medioambiental. La fecha de publicación de esa obra, que por ahora tiene el título de La expulsión del paraíso, son los primeros meses del próximo año”.