El dragón azul, una criatura marina tan impresionante como peligrosa, ha vuelto a aparecer en las costas de Canarias, esta vez en las playas de El Médano y Leocadio Machado, en el municipio de Granadilla de Abona, Tenerife.
El Ayuntamiento ha alertado sobre la detección de varios ejemplares y ha activado la bandera amarilla, junto con la bandera morada, que indica la presencia de fauna marina nociva. La advertencia no es en vano: el dragón azul puede ser tan bonito como peligroso.
Esta pequeña criatura, conocida científicamente como Glaucus atlanticus, pertenece a la familia de los nudibranquios, un grupo de moluscos marinos sin concha que suelen habitar en mar abierto.
Lo que hace destacar al dragón azul es su coloración única: un tono azul eléctrico brillante combinado con matices grises en su parte inferior. Este color, además de ser un mecanismo de defensa que le ayuda a camuflarse en el agua, lo convierte en un espectáculo visual tanto para buceadores como para bañistas. Pero esta belleza esconde un potencial peligro.
A pesar de su reducido tamaño, que oscila entre los 2 y 3 centímetros, el dragón azul es capaz de infligir una picadura dolorosa. Almacena veneno en sus extremidades, lo que lo convierte en una criatura peligrosa para quienes lo toquen o entren en contacto accidental con él. Este veneno no es propio del animal, sino que proviene de sus presas, entre las que se incluyen las temidas carabelas portuguesas. El dragón azul se alimenta de ellas y almacena sus toxinas, que luego utiliza como defensa.
La picadura del dragón azul es comparada con la de una medusa, provocando una reacción urticante que puede ir acompañada de dolor intenso, enrojecimiento y, en algunos casos, náuseas o mareos. Aunque su veneno no es mortal, es altamente irritante, especialmente para personas con piel sensible o alergias.
Por ello, las autoridades locales han pedido máxima precaución a quienes visiten las playas afectadas y han recomendado evitar cualquier contacto con este molusco.
El dragón azul, aunque suele vivir en mar abierto, es arrastrado a la costa por corrientes oceánicas, lo que explica su reciente aparición en playas canarias. Su presencia es poco frecuente, pero no inédita, ya que se han registrado avistamientos anteriores tanto en Canarias como en otras regiones costeras del mundo.
Las autoridades municipales han instado a los bañistas a respetar las indicaciones y a reportar cualquier avistamiento de estos animales. Se recomienda mantenerse alejados y, en caso de picadura, acudir a un servicio médico para recibir el tratamiento adecuado.
El dragón azul, con su apariencia de criatura fantástica, nos recuerda que la belleza del océano también esconde peligros. Aunque su presencia puede ser fascinante, es fundamental extremar las precauciones y estar informados para disfrutar del mar de manera segura.






