Lo más importante es que la joven de 20 años de edad que el pasado lunes fue atropellada en las inmediaciones del campus universitario de Guajara sigue luchando por su vida gracias al impagable esfuerzo que llevan a cabo los especialistas del Hospital Universitario de Canarias para revertir los graves politraumatismos que le originó el accidente, que la mantiene en estado crítico.
Sin duda, ayuda también la juventud de esta joven de nacionalidad colombiana y estudiante de Periodismo en la Universidad de La Laguna, en cuyas inmediaciones, concretamente en la avenida de César Manrique, que conduce desde esta facultad hacia La Cuesta, fue encontrada tirada en el suelo por agentes de la Policía local lagunera minutos antes de las once de la mañana del pasado lunes sin que hubiera rastro del conductor del vehículo que la arrolló, dado a la fuga.
Precisamente el trabajo y la perseverancia de los servidores municipales han logrado resolver el caso en apenas 24 horas, por cuanto el responsable del atropello, un varón de 32 años de edad natural de San Miguel de Abona y residente en la capital tinerfeña, terminó por entregarse a media mañana de ayer en una comisaría de la Policía local lagunera, a la que llegó en compañía de un familiar tras ser identificado como sospechoso por parte de los investigadores.
Para dar con el rastro adecuado, los agentes -previa colaboración con los sanitarios que atendieron y trasladaron a la víctima al hospital- lograron localizar el vehículo del siniestro, que fue detectado estacionado en La Cuesta Piedra, en servicio conjunto con sus compañeros municipales santacruceros. Tras requerir, a su vez, la colaboración de los especialistas de la Policía Científica del Cuerpo Nacional, se obtuvieron tanto huellas como vestigios biológicos en el vehículo. No obstante, otras gestiones de los locales laguneros progresaron a tal punto de localizar al sospechoso, que reaccionó entregándose en comisaría.
En loable acto humanitario, una patrulla recogió ayer a la madre de la joven víctima en el aeropuerto.





