crisis migratoria

Una familia afgana que huye de los talibanes llega a El Hierro 3 años después

Diez miembros del clan, entre ellos tres mujeres y cuatro menores, escaparon de Afganistán en 2021 y arribaron el lunes en cayuco a La Restinga tras un periplo de más de 10.000 kilómetros

Fue el 15 de agosto de 2021. Ese día murió la esperanza de tantos afganos al certificarse que los talibanes, unos fundamentalistas islámicos considerados por Occidente como banda terrorista, consumaron la conquista de la capital, Kabul, y por ende su victoria sobre las fuerzas armadas lideradas por EE.UU. en apoyo de la llamada República Islámica de Afganistán tras una guerra que arrancó veinte años antes, en 2021. Como quiera que los occidentales pactaron en su retirada el control temporal del aeropuerto capitalino, todos vimos en directo la frenética evacuación desde dicho aeródromo y en la que participó activamente España.

Pero ni todos cabían en aquellos aviones ni todos perdieron la esperanza. Algunos afganos, temerosos de ser represaliados en el retorno de los talibanes o que, simplemente, ya no soportaban más volver a regirse por normas más propias del medievo que del siglo XXI, se buscaron la vida por su cuenta.

Como explicaron a los servicios de emergencias desplegados en Canarias que ahora los han acogido y ha informado la Agencia Efe, fue -lógicamente- en 2021 cuando una familia afgana decidió que merecía la pena jugarse la vida por un futuro mejor antes que soportar el yugo de los intransigentes, iniciando así una auténtica odisea que les llevó a recorrer más de 10.000 kilómetros y sufrir penalidades aún por detallar hasta conseguir que, tres años y dos meses después, lograsen entrar en la Unión Europea a bordo de un cayuco auxiliado por Salvamento Marítimo en aguas cercanas a La Restinga, un puerto herreño situado en el punto más meridional del Archipiélago y convertido, por mor de la mortífera Ruta Atlántica, en tierra de promisión para los desheredados de la fortuna no solo africanos, sino también -a la vista está- de asiáticos.

La familia que protagoniza esta epopeya, hasta ahora anónima, está conformada por un hombre, sus dos esposas y los siete hijos de esos dos matrimonios: dos mujeres y un hombre jóvenes, pero ya mayores de edad, así como un niño de 12 años y tres niñas de seis, diez y 14 años. Aunque parezca increíble, en la noche del pasado lunes lograron tocar tierra en el referido puerto herreño, a priori todos ellos en buen estado de salud junto a 53 personas procedentes de Pakistán y doce jóvenes africanos de Senegal, Mali, Mauritania y Gambia.
Su asombroso viaje en busca de un futuro mejor dista mucho de tener fin. Ya han sido derivados a Tenerife, y probablemente en poco tiempo seguirán camino a la Península. La esperanza no sabe de fronteras.

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