Pocas personas pueden presumir de llevarse bien con todo el mundo y de contar con tantas amistades ilustres en la política, la cultura y los medios de comunicación. Dolores (Loli) Palliser es una rara avis que rompe estereotipos por su espontaneidad, imprevisibilidad y calidad humana, pero también por su capacidad para escuchar, analizar y encontrar puntos de encuentro en cualquier debate.
Tras formar parte, en 1982, del primer gobierno provisional de Canarias, un año después, con las siglas del PSOE, se convirtió en la única mujer en obtener un escaño en el Parlamento regional. Bajo la presidencia de Jerónimo Saavedra, fue designada, entre 1983 y 1987, consejera de Turismo, una etapa de la que recuerda especialmente la creación de la aerolínea Binter y la polémica que rodeó al proyecto del aeropuerto de La Gomera, por el que se enfrentó a dos ministros y acabó en la Comisión de Conflictos. En la siguiente legislatura (1987-1991), volvió a ser la única diputada regional y ocupó la presidencia de la Comisión de Exteriores.
La primera parlamentaria canaria en el salón de plenos de la calle Teobaldo Power es la protagonista del libro Diez paseos con Loli Palliser, escrito por José Antonio Luján, autor de un formato que ya utilizó, con éxito, con el expresidente y exministro Jerónimo Saavedra, el historiador e investigador Antonio de Bethencourt Massieu y el artista Pepe Dámaso. Precisamente, el pintor de Agaete, a sus 91 años, ha diseñado la portada de la publicación, en la que una quincena de amigos de Loli participan en el prólogo.
El libro será presentado este jueves, a las 19.00 horas, en el Parlamento de Canarias, en un acto moderado por el periodista, escritor y consejero editorial de DIARIO DE AVISOS, Carmelo Rivero, Premio Canarias de Comunicación, y en el que actuará la soprano Carmen Acosta, amiga personal de la protagonista de la publicación.
“Yo no me esperaba esto, estoy con el síndrome del miedo escénico, como si una artista de teatro volviera a colocarse delante del público después de muchos años sin pisar un escenario”, señaló a este periódico Loli Palliser para definir sus sensaciones a unos días de la presentación de la obra. La idea se la trasladó Luján durante el sepelio de Jerónimo Saavedra en Las Palmas de Gran Canaria. “Igual que lo fuiste en el Parlamento, quiero que seas la primera mujer de mi serie de Diez Paseos”.
“En los siguientes días ya estábamos paseando y él preguntándome sobre mi infancia, la Universidad, cómo conocí a Manolo (Manuel Medina, su marido), mi convivencia con determinados personajes, lo que pienso de inmigración y justicia… y un montón de temas”, indicó la abogada canaria. “Espero que sea un libro ameno para el lector de alguien que podía haber sido una abogada de provincia, pero que, por circunstancias de la vida, ha conocido a personalidades históricas y ha vivido muchas cosas”.
El texto incluye numerosas anécdotas de las que Loli ha sido testigo o partícipe, entre ellas, recuerda, “el fin de semana que pasé en Niza con Giorgio Napolitano, un personaje simpático y listo como él solo, y que ha sido el presidente que más tiempo ha durado en el cargo en Italia (entre 2006 y 2015), donde no es nada fácil contar con el apoyo de todas las fuerzas políticas”.
CUATRO NOMBRES
Pero cuando se le pregunta a Loli Palliser sobre las personalidades que formaron parte de su círculo de amistades y que más le han marcado a lo largo de su vida, pronuncia cuatro nombres sin pensárselo: Jerónimo Saavedra, José Saramago, César Manrique y Pepe Dámaso. “Además de mi segundo marido, Manuel Medina” (destacado eurodiputado socialista), puntualiza.
Con el expresidente y exministro, que fue su profesor de Derecho Laboral, mantuvo la amistad hasta los últimos días. “Murió un martes y el sábado anterior estuvimos hablando un buen rato sobre Las Palmas de Gran Canaria”, ciudad de la que Saavedra fue alcalde. De él destaca “su espíritu conciliador, su inteligencia y su enorme capacidad negociadora”.
Al escritor portugués, Premio Nobel de Literatura, también gran amigo suyo desde que estableció su residencia en Lanzarote, lo define como “un filósofo de la vida que no solo escribía maravillosamente, sino que hablar con él y escucharle era un privilegio”. Loli recuerda con especial cariño “conversaciones que duraban horas sobre los acontecimientos mundiales que vivíamos. Era una persona interesantísima, muy batalladora y muy coherente con sus ideas, y con un pensamiento muy lúcido que a mí, particularmente, me influyó muchísimo”.
A César Manrique lo resume en dos palabras: “pura vitalidad”. “Yo lo pasaba tremendamente bien con él, era un genio, alegre, ocurrente, vitalista y brillante, capaz de sacar de una piedra una escultura… Un artista en mayúsculas”.
Respecto a Pepe Dámaso, elogia su nivel cultural y su “brillante” talento como pintor y escultor. “Y además es una persona maravillosa con la que mantengo una relación casi diaria por WhatsApp”. Precisamente, el artista grancanario recibirá este lunes la Medalla de Honor del Círculo de Bellas Artes, en Madrid, donde se estrenará el documental La vida en lienzo, dirigido por Gustavo Socorro.
DEFENSORA DE VILAFLOR
Como abogada, Loli Palliser ha protagonizado sonoras victorias judiciales. La más mediática fue su defensa de los montes de Vilaflor de Chasna –fue la letrada contratada por el ayuntamiento- frente a la amenaza de un tendido eléctrico de alta tensión que sacó a las calles de la capital tinerfeña a más de 100.000 personas en el año 2002, una protesta histórica que concluyó con la lectura de un manifiesto en el que se implicó José Saramago en su redacción.
“Aquella batalla la ganamos y el Gobierno de Canarias dio marcha atrás, pero Unelco siguió hasta el Tribunal Constitucional, donde también lo ganamos. David pudo con Goliat”, recuerda orgullosa.
A la hora de comparar su etapa de cargo público con el momento actual marcado por la polarización política, Palliser subraya que “antes había más sentido del juego limpio y mucha más corrección. En cambio, ahora se ha llegado a un nivel de crispación insoportable que, además, se amplifica desde Madrid a todas las autonomías, a lo que se unen las redes sociales, con sus bulos, odios, disparates y anónimos”. Confiesa que lo que ve en las sesiones del Congreso de los Diputados es “desalentador”, con formas y términos “toscos, vulgares y ofensivos”.
El próximo jueves recibirá, en el acto de presentación del libro de José Antonio Luján, un baño de afecto en el Parlamento de Canarias, el mismo recinto en el que hizo historia hace más de 40 años. “Me tiene sorprendida tanto cariño, no me lo explico, si soy una persona de lo más normal… Quizás la gente me quiere porque soy un poco lanzada (risas) y no soy sectaria, respeto las opiniones de todos y tengo amigos en todos los partidos, menos en la ultraderecha, que me preocupa y hasta me asusta”.





