El pasado 21 de noviembre, bajo el lema La descarbonización del transporte marítimo: retos y oportunidades, algunos de los mayores expertos del sector marítimo nacional hicieron una puesta en común en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería, en su Sección de Náutica, Máquinas y Radioelectrónica Naval, en Santa Cruz de Tenerife.
En estas jornadas tomó parte Jonathan Pérez, CEO de la compañía Tenerife Shipyards, abordando los retos técnicos de adaptación de los buques a los sistemas de reducción de emisiones, así como distintos tipos de sistemas que actualmente se están aplicando en el mercado mundial.
La importancia de la descarbonización del transporte marítimo
El transporte marítimo, responsable de aproximadamente el 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, se encuentra en el centro de la transformación hacia la sostenibilidad. La Organización Marítima Internacional (OMI) ha establecido un ambicioso objetivo: reducir las emisiones en un 50% para 2050 en comparación con los niveles de 2008, abriendo el camino hacia un futuro libre de carbono en el sector.
Para lograrlo, la industria apuesta por soluciones innovadoras como el uso de combustibles alternativos, entre ellos el hidrógeno verde, el amoníaco y el metanol. Asimismo, la electrificación de buques y el desarrollo de tecnologías como las velas rígidas y los sistemas de propulsión eólica buscan reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
No obstante, la transición no está exenta de desafíos. Según el informe más reciente del Foro Marítimo Global, el coste de implementar estas tecnologías asciende a cientos de miles de millones de dólares, además de requerir una infraestructura portuaria adaptada a los nuevos combustibles.
Europa lidera esta transición con iniciativas como el programa “Fit for 55”, que impone regulaciones estrictas para reducir emisiones. Otros actores clave, como Japón y Estados Unidos, también están invirtiendo en proyectos de innovación tecnológica.
La descarbonización del transporte marítimo no es solo una cuestión ambiental, sino también económica y social. Al enfrentar esta transformación, el sector tiene la oportunidad de redefinir el comercio global con un enfoque más limpio y sostenible, marcando el rumbo hacia un océano libre de emisiones.





