“El segundo, el segundo”, gritaba María Victoria González de Chaves Rojo a los coches que pasaban frente a su negocio, ubicado en el número 1 de la calle de San Agustín, en los bajos del edificio Luisiana, y se asombraban al verlo abierto y con gente por fuera.
La administración de Lotería número 2 El Carmen, de Los Realejos, vendió un décimo del 06.766, agraciado con el segundo premio de la lotería del Niño, dotado con 750.000 euros por serie y 75.000 por décimo.
También repitió suerte con este número la popular gasolinera La Chasnera, en Granadilla de Abona, que en los últimos años se ha convertido en un punto de peregrinación para los que se aventuran al azar con los sorteos extraordinarios de la época navideña.
María Victoria estaba tendiendo una lavadora y oyendo el sorteo por televisión cuando escuchó el nombre de Los Realejos. “Tata, en la administración tuya”, le dijeron en su familia. “Me saqué el pijama, me puse una ropa decente y me vine volando”, confesó a DIARIO DE AVISOS.
Lo hizo acompañada de su esposo, Ladislao Rodríguez, y allí la esperaba Mary Pérez, quien trabaja con ella desde hace más de 15 años, y también se enteró de la buena noticia por la televisión. Primero pensó que era otra administración, pero al pasar por el local y ver la puerta abierta no lo dudó. “Me alegro un montón por ella”, decía, mientras se abrazaban. Los tres no dudaron en abrir una botella de champán y brindar por el premio mientras esperaban que un representante de la Delegación de Loterías y Apuestas del Estado acudiera a poner el cartel con el número ganador. “Por el afortunado, que no sé quien es, por ello, salud a todos”, expresó.
Orgullosa de su familia de loteros
María Victoria viene de una familia de loteros y se siente muy orgullosa de ello. Fue su madre quien abrió las puertas del negocio en 1976 y 22 años después ella se hizo cargo.
Uno de sus hermanos, José María González de Chaves es el dueño de El Gato Negro, un punto de venta ubicado a escasos metros del suyo, y otro, Miguel Ángel, regenta la administración número 1 de La Esperanza, en La Guancha.
Aunque ya ha dado varios premios, ayer se estrenó con el Niño. Es un décimo y lo dio por máquina, pero hasta por la tarde no había aparecido la persona afortunada. “Me hubiera gustado más dar uno y de papel grande, de los que me vienen a mí consignados, pero estoy igual de contenta porque a alguien hice muy feliz hoy”, subrayó María Victoria.
Asegura que el 06.766 “es un número bastante feo”, pero se vendió “porque la gente pide el primero de máquina que salga. Estoy segura de que ese número está colgado y no se lo lleva nadie. La suerte está en el número que sea”, sostuvo.
“El único objetivo de una administración es dar premios, bien sea de lotería, de Primitiva o Bonoloto, porque es la manera de poder seguir viviendo, porque quiere decir que el negocio funciona”, apuntó.
Candelaria Mónica Dorta Delgado, una de las responsables del receptor 67.850, ubicado en la cafetería El Mirador, en el mismo municipio, también fue la primera vez que dio su primer premio importante del Niño.
En su caso fueron dos décimos del 66.777, el tercer premio, que dio 25.000 euros al décimo y 250.000 euros a la serie. En este caso salpicó varios municipios de la Isla, sobre todo del Norte. Así, décimos de este número llegaron a La Orotava, Icod de los Vinos, Santa Úrsula, El Sauzal, Santa Úrsula, e igualmente a La Chasnera y Güímar.
“El mejor regalo”
A Candelaria la avisaron desde Loterías y Apuestas del Estado mientras desayunaba con sus hermanos y sobrinos y abrían los paquetes y, dos horas después, “le seguía temblando el cuerpo”. Sin duda, “el premio ha sido el mejor regalo. Estábamos todos muy contentos, como si nos lo hubiéramos sacado nosotros”, confesó.
Apuntó que el número “tampoco es muy vendible, porque tiene números muy repetidos y a la gente no le suele gustar”.
El premio no solo sorprendió a sus empleados, visiblemente emocionados, sino a todas las personas que acudían al negocio, con una gran afluencia debido a que se encuentra en una gasolinera y popular cafetería por la que pasan a diario miles de personas. “Los compañeros de la cafetería, de pista, y de cocina, todos estamos contentos, es una alegría compartida”, repetía Candelaria.
La emoción de dar un décimo del tercer premio se contagió en la comarca. Maricheli, como la conocen amigos, familiares y vecinos, Padrón Hernández es una de las empleadas del receptor 67.150 Fariña 150, en La Orotava. Todos la conocen como la niña de la suerte, ya que al año de empezar a trabajar dio el segundo premio de la lotería nacional, en diciembre de 2024, y años atrás regentaba junto a su madre la administración número 3 de la plaza de La Paz, donde también dio varios premios. “Aquí, somos tres mujeres luchadoras”, comentó.
Se refería a Ivanna, su otra compañera, y a su jefa. Fue esta última quien le avisó de que habían dado un décimo del tercer premio. No sabe quién es el o la afortunada, “pero me imagino que es del municipio, porque por aquí pasa mucha gente del pueblo y me sentiría muy orgullosa que sea alguien de aquí”, declaró Maricheli.
Además de Tenerife, también ha habido pellizcos de este tercer premio en otras administraciones de lotería de Gran Canaria, Lanzarote, Breña Alta (La Palma) y Alajeró (La Gomera).





