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El experto en tabaquismo Karl Fagerström aboga por las bolsas de nicotina como alternativa menos nociva al tabaco

Se trata de una medida recogida en el Proyecto de Real Decreto del Ministerio de Sanidad
Bolsas de nicotina sin tabaco. - Robert Michael/dpa - Archivo

El psiquiatra y experto en tabaquismo Karl Fagerström ha defendido la introducción de las bolsas de nicotina en el mercado como una alternativa menos perjudicial para los fumadores, asegurando que “con la regulación y la información a los fumadores adecuada, la nicotina pura es mucho menos perjudicial que la combustión”.

Fagerström ha comentado en una entrevista con Europa Press algunos de los detalles sobre el Proyecto de Real Decreto por el que se regulan determinados aspectos de los productos del tabaco y derivados, enviado por el Ministerio de Sanidad español a la Comisión Europea el pasado viernes y cuyo texto fue conocido en el día de ayer.

Así, considera que los sobres de nicotina podrían ser una buena manera de provocar el cambio a los fumadores hacia un producto que es “mucho menos perjudicial que la combustión”, siempre acompañado de “la regulación adecuada y la correspondiente información a los fumadores”.

El experto, autor del famoso test de dependencia del tabaco que lleva su nombre, considera que la decisión española de limitar los sobres de nicotina a 0,99 mg está lejos de lo que se consideraría efectivo para lograr ese cambio, algo para lo que cree “no se necesita más nicotina que unos 10 mg”, por debajo del promedio de los productos actualmente en el mercado pero muy por encima de la limitación española.

“En Suecia la nocividad del producto, por ejemplo, rige la fiscalidad del mismo. Los buenos productos [desde el punto de vista de que logren provocar el cambio a los ya fumadores] no necesitan más nicotina que unos 10 mg”, detalló.

De hecho, el Ministerio de Sanidad español tiene publicado en su página web un único informe sobre los sobres de nicotina, traducido del Instituto federal para valoración de riesgos (BfR) de Alemania, que teniendo en cuenta la toxicidad aguda de la nicotina define los 16,6 mg/bolsa como el límite superior aceptable, que considera “comparable con la que se alcanza en la sangre tras el consumo de cigarrillos”.

Fagerström considera que el uso inicial de estas bolsas ciertamente puede atraer a algunos jóvenes, de manera similar a lo ocurrido con los cigarrillos electrónicos, pero ha pronosticado que “tras el estallido inicial de la moda, el uso se reducirá”, también en el caso de las vapeadores y otros sistemas.

LA POSICIÓN DE LA FDA ESTADOUNIDENSE SOBRE LOS SOBRES DE NICOTINA ES FAVORABLE

El experto ha destacado que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha determinado que “la existencia de bolsas de nicotina en el mercado era positiva para la salud pública”, en comparación con el resto de productos y por eso ha autorizado recientemente la comercialización de 20 productos la compañía ZYN.

El psiquiatra ha criticado posibles prohibiciones, argumentando que “prohibir no es una opción” y que las restricciones a drogas culturales como el alcohol y el tabaco permitirían que irrumpieran y que esté mercado cayera “en manos del crimen organizado y de productos de baja calidad”, sin la correspondiente regulación.

Respecto a la industria tabaquera, ha manifestado que “por supuesto que pierde con la disminución del mercado de cigarrillos y se beneficia del aumento del mercado de reducción de daños”, pero considera que ninguna de estas certezas es tan relevante “como para que no interese salvar vidas cambiando los patrones de consumo de los productos más nocivos por otros menos nocivos”.

Además, ha mostrado su preocupación por la postura de la Comisión Europea, afirmando que “no es buena cuando se prohíbe el snus [el tabaco masticado, muy extendido en Suecia] y no los cigarrillos que deberían eliminarse progresivamente”.

Fagerström ha comparado el consumo de nicotina con otras sustancias, señalando que “el daño es mucho menor con la nicotina pura que con los cigarrillos”, lo que ya no la situaría como un “problema de salud” pública de la actual magnitud, sino más bien en la liga de otros productos “como son el café y las bebidas energéticas”.

El experto ha subrayado también que prohibir estas alternativas podría tener consecuencias no deseadas, ya que “el comercio electrónico moderno facilitaría la compra y el Estado perdería con los impuestos”.

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