Salvamento Marítimo auxilió este lunes, Día de Reyes, a 363 migrantes -entre ellos, a una madre y su bebé, al que había dado a luz durante la travesía- con embarcaciones llegadas a El Hierro, Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife. Además de estas, una embarcación de la sociedad estatal se dirigía anoche hacia un tercer rescate en El Hierro, adonde durante la jornada habían llegado dos cayucos con 60 y 84 migrantes a bordo, respectivamente. Esta tercera embarcación se encontraba a unas 20 millas náuticas (unos 37 kilómetros) de El Hierro, y la salvamar Acrux salió del muelle para auxiliarla.
Antes arribaron hasta los puertos de la isla otras dos embarcaciones precarias: una de ellas, escoltada por la salvamar Acrux y en la que viajaban 60 personas -entre ellas, cuatro mujeres y un bebé- y otra con 84 personas rescatadas en otra embarcación de la sociedad estatal, y con 11 menores a bordo. Todos ellos son de origen subsahariano, indicaron a los equipos de emergencias que les han atendido a pie de muelle.
Durante la mañana, Salvamento Marítimo acudió al rescate de otra patera; en esta ocasión, en aguas próximas a Lanzarote, en la que viajaban 60 personas, de las cuales 14 eran mujeres y cuatro posibles menores, de origen subsahariano, y que fueron desembarcadas en el muelle de Arrecife a primera hora de la tarde. En esta embarcación viajaba una mujer que había dado a luz durante la travesía y que se encontraba tranquila y en aparente buen estado de salud, al igual que su recién nacido. Tras rescatarles de la embarcación, el equipo de la guardamar Talía consultó con el Centro Radiomédico la posibilidad de evacuar en helicóptero a esta madre con su bebé, una operación que sería aprobada. Fue el Helimer 202 el encargado de izar a la madre y su bebé y trasladarles hasta el aeropuerto de Arrecife, donde esperaba una ambulancia medicalizada, que los llevó hasta el Hospital Insular de Lanzarote.
Durante la madrugada llegaron dos cayucos a las costas de Tenerife y Gran Canaria, con 69 y 90 personas a bordo, respectivamente. Primeramente, la salvamar Alpheratz rescató a los 69 ocupantes -entre ellos, cuatro posibles menores- de un cayuco localizado a unas cinco millas náuticas (9,26 kilómetros) de Los Cristianos, al sur de Tenerife, donde desembarcaron poco después de la una de la madrugada. Según los equipos sanitarios, cinco de estas personas requirieron traslado a un centro hospitalario por diversas patologías. El cayuco localizado cerca de Gran Canaria, con 90 migrantes a bordo -entre ellos, diez mujeres y un posible menor-, fue auxiliado por la guardamar Urania sobre las 3.15 horas, que los transportó hasta el muelle de Arguineguín. Dos de esas personas requirieron el traslado a centros hospitalarios por patologías de carácter moderado.
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, expresó en sus redes sociales que se repite una de esas jornadas en las que no cesan los rescates en aguas canarias, a las que se añade un parto en plena travesía. Clavijo traslada su reconocimiento a Salvamento Marítimo y a todos los que han intervenido, porque, afirmó, son “los héroes de un drama que sigue sin respuestas”.
A mediados de noviembre, Canarias ya había batido el trágico récord de llegadas de migrantes irregulares a sus costas. Se demostraba así, en datos, la denuncia de que la “crisis migratoria” se había convertido ya en una “emergencia humanitaria” que llevaba meses en la boca de Fernando Clavijo. Finalmente, el año se clausuró con la brutal cifra de 46.802 personas llegadas ilegalmente a las Islas.
Pero los datos oficiales del Gobierno canario arrojan más conclusiones. La primera es una confirmación de otro triste vaticinio del jefe del Ejecutivo regional: con las calmas del otoño, se incrementó el tráfico de cayucos y pateras en los últimos meses del año. Y la segunda es que Marruecos fue el país de origen que más abrió la mano y dejó de controlar sus costas. Desde las costas marroquíes zarparon por la ruta canaria 212 embarcaciones en todo el año 2024. El régimen de Mohamed VI multiplicó por tres la llegada de embarcaciones a las Islas desde septiembre. Hasta ese mes, la media de llegada de pateras desde las costas marroquíes era de 11 al mes, una cada tres días. A partir de septiembre, se pasó a una media de 30 al mes, es decir, una patera por día. Las fechas coinciden con dos polémicas políticas. Una de Rabat con la Unión Europea, y otra entre ambos Gobiernos, separados por el Estrecho y por una gravísima crisis que estalló en el año de la pandemia y no se arregló hasta que Pedro Sánchez cedió el Sáhara a Mohamed VI. Aunque, en teoría, las relaciones ya están “en una nueva página histórica, de confianza entre ambos países”, Marruecos presionaba este verano al Gobierno español para que entregara a un grupo de saharauis, atrapados en Barajas y en huelga de hambre tras pedir asilo político en nuestro país. La tensión diplomática alcanzó su cénit entre agosto y octubre. Y no se resolvió hasta que España corrigió la posición de la UE respecto al Sáhara Occidental.
Tensión
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) suspendió la vigencia de los acuerdos agrícola y pesquero de la Unión con Marruecos, porque estos reconocían el Sáhara como territorio de soberanía marroquí. Según el Alto Tribunal de la UE “el Sáhara Occidental es un territorio distinto de Marruecos”. A los pocos días, el Ministerio del Interior español entregó a los saharauis que quedaban (a falta de algunos de ellos, que habían logrado escapar de las instalaciones aeroportuarias) a las autoridades marroquíes. Mohamed VI no perdió el tiempo para salir a defender el Sáhara Occidental como “la causa principal de todos los marroquíes” frente al TJUE. Y en su discurso dirigido a las dos Cámaras con motivo del inicio del año parlamentario, el rey alauí agradeció al Gobierno de España que, desde 2022, apoye su plan de autonomía marroquí para la exprovincia española del Sáhara Occidental, comercializando con sus productos como propios de Marruecos. Aun así, la presión migratoria desde Marruecos hacia Canarias (y Ceuta) se mantuvo en los meses finales del año.
De las 10.903 personas que llegaron al Archipiélago en pateras desde las costas occidentales marroquíes en 2024, 6.165 lo hicieron desde septiembre a diciembre, a una media de 50 al día. De enero a agosto, los migrantes irregulares marroquíes arribados habían sido muchísimos menos: 4.738 personas en ocho meses, es decir, menos de 20 al día. España rozó en 2024 el récord de llegadas irregulares de migrantes registradas en un año, con 63.970 entradas, algo por debajo del máximo histórico de 2018, que fue de 64.298, tal y como se desprende del informe final del año publicado por el Ministerio del Interior. Las llegadas de forma irregular crecieron el 12,5% respecto a 2023, pero hay una clave oculta: las llegadas procedentes de Marruecos. Porque los datos son numéricamente muy similares a los del primer año de los gobiernos de Sánchez, pero muy diferentes en su distribución.
Hace siete años, la gran mayoría de los accesos fueron por vía marítima a la España peninsular y Baleares (54.703), en tanto que solo 1.307 (el 2%) llegaron a Canarias en 2018. En 2024, en cambio, el 73,2% de entradas se registró a través de la ruta canaria, donde casi uno de cada cuatro de los migrantes irregulares procedía de Marruecos, que siempre ha jugado con el llamado grifo migratorio, abriéndolo y cerrándolo como un arma política. Prueba de ello es que, si bien las relaciones entre los dos Gobiernos han mejorado en estos últimos dos años, y ya se rumorea que habrá una nueva reunión de alto nivel de los dos países en 2025, las tensiones de finales de verano se tradujeron en la multiplicación por tres de las pateras salidas hacia Canarias.





