“Es un/a luchador/a”. Es la frase que muchos pronuncian al toparse con alguien que se enfrenta al cáncer, una expresión que, aunque bienintencionada, suele llevar consigo una carga de compasión innecesaria. Para Yaiza Díaz, presentadora de televisión de los informativos de Televisión Canaria durante más de 15 años, esta perspectiva necesita un cambio radical. “No necesito a nadie que se sienta mal por mí”, sentencia con firmeza, invitando a reflexionar sobre cómo se abordan las enfermedades desde fuera.
Hace un año, un bulto en uno de sus pechos transformó su vida, marcando el inicio de un camino difícil, pero también repleto de aprendizaje. Hoy, Yaiza comparte su experiencia con valentía y autenticidad. Hace pocos meses, creó la cuenta de Instagram, Fórmula Triple Rosa, un espacio donde ofrece apoyo y consejos para otras mujeres que, como ella, enfrentan el cáncer de mama.
Yaiza Díaz es un rostro conocido del periodismo en Canarias. Desde que comenzó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, tuvo claro que su vocación estaba en contar historias, aunque su camino estuvo marcado por grandes desafíos. Uno de los golpes más duros llegó en su primer año de carrera, con la pérdida de su padre, una figura clave en su vida. Sergio, ciego desde joven a causa de un glaucoma y vendedor de cupones en La Laguna, compartía con su hija un vínculo especial que iba más allá de las palabras: “Era mi confidente. Una persona muy filosófica”.
Yaiza fue sus ojos durante toda su vida. Este hecho hizo que más tarde decidiese escribir su primera novela, La Hija del Ciego, donde narra historias de su padre y como ella le describía el mundo que él no podía ver. “Mi vida me ha entrenado para lo que me ha pasado”, afirma, entre la premonición y la corazonada.
Aunque inicialmente quería ser atleta, fue entre cámaras y focos donde realmente destacó. Tras licenciarse en periodismo, ya en el 2007, se incorporó a la TV Canaria, donde se convirtió en una de las caras más reconocibles. El estrés siempre ha sido parte de su día a día, siendo esta una profesión que depende de la actualidad y en la que siempre se tiene la mirada fija hacia adelante. Nunca hacia atrás. Un día, mientras se enjabonaba en la ducha, se encontró un bulto extraño en uno de sus pechos. Rápidamente acudió a su médico, quien le restó importancia y le recomendó una mamografía. Dos meses después, Yaiza recibió la noticia de que padecía cáncer de mama.

Una vez entre un millón
Escuchar su testimonio es una experiencia transformadora. Al iniciar una conversación con Yaiza, es fácil imaginar el caos que una adversidad como el cáncer puede desencadenar. Sin embargo, al terminar de escucharla, uno se siente inspirado a adoptar su filosofía de vida. Cuenta que en aquel momento el diagnóstico era crítico, le habían encontrado un cáncer que ocurre una vez entre un millón: cáncer de mama triple negativo, bilateral, sincrónico y portadora del gen BRCA1, el mismo que sufrió Angelina Jolie. A su vez, comparte reflexiones como: “La calma es lo que más priorizo ahora”.
“Si alguna vez recordaste a Yaiza Díaz sobre los escenarios, llena de energía y presencia, puede que verme con un pañuelo te hiciera pensar lo peor”, asegura. Durante la gala del Certamen de Jóvenes Diseñadores 2024, Yaiza fue la presentadora y, ante una sala repleta, anunció que estaba enfrentando al dichoso cáncer de mama. Todos, al igual que sus familiares y amigos, se enteraron a la vez. Lo que resonó con más fuerza de su mensaje fue su entereza: “No se molesten en mandar mensajes de pena”.
“Una mujer enferma tiene mucha carga social. Sientes que tienes que dar explicaciones y eso jode”, apunta. Hablar abiertamente de su situación le permitió quitarse un peso de encima, dejando claro que, aunque nunca quiso ser el centro de atención, tenía un mensaje que compartir: la lucha contra el cáncer no define quién eres, sino cómo decides enfrentarlo.
Yaiza tiene claro que la ciencia es un pilar imprescindible. “La quimio es el tratamiento más seguro”, afirma con convicción, y su proceso, aunque desafiante, ha estado lleno de esperanza. Tras someterse a una operación en la que le extirparon dos tumores, los resultados han sido muy alentadores y favorables. No obstante, para Yaiza, la clave ha sido abordar su enfermedad de manera integral. Desde el momento en que recibió el diagnóstico, comenzó a trabajar tanto en su mente como en su cuerpo. Cambió su alimentación, priorizando alimentos naturales; integró el ejercicio en su rutina diaria, tomó baños de sol, practicó meditación y se enfocó en reconectar con la naturaleza. “Volver a conectarme con mi cuerpo”, como ella lo define. Todo esto no fue solo un cambio físico, sino un cambio mental que la ayudó a recuperar el equilibrio en medio de la adversidad.
La fuerza del amor
Habla de “la fuerza del amor”, una energía que, a su juicio, contagia a las personas y las hace imparables. También del amor propio, una especie de combustible que fluye por nuestro cuerpo, describe. “Una mujer cuando se siente guapa y está cargada de energía positiva, todo el mundo quiere estar con ella. La energía femenina es dar vida”, concluye.
“He trabajado en mí misma para darme cuenta de que soy parte de mi pasado. La voz que me machacaba era la que me hizo estar enferma. Ahora, entendí, tienes que mudarte de piel”.
A través de la programación neurolingüística, el yoga, la respiración y las más de 14 sesiones de quimioterapia, Yaiza logró lo impensable: en la primera analítica, tenía el cuerpo tan limpio que el tratamiento pasó sin dejar rastro. “Al final me voy a llenar de toxinas. Es importante limpiarte por dentro”. Los resultados eran positivos: los valores tumorales eran muy bajos.
Desde hace unos meses, Yaiza ha creado @formulatriplerosa, una cuenta de Instagram donde ayuda y ofrece consejos a personas que sufren esta enfermedad. En sus videos, habla de, por ejemplo, encontrar “un equipo de rescate”, personas del entorno que califica como “gente de confianza que te ayuda y que rema hacia el mismo lado; para hacerte una compra, llevarte al hospital, llorar contigo…”
Aunque tuvo que solicitar una excedencia en la televisión, no ha dejado de mantenerse activa, complementando el parón laboral con trabajos ocasionales. “Ha sido un camino de esfuerzo constante. Pero sé que hay personas que lo tienen mucho más difícil”, reflexiona. Y añade: “Yo no tengo hijos, pero imagino a quienes no cuentan con las mismas oportunidades que yo y, aun así, cada noche tienen que acostar a sus niños y leerles un cuento”. Con una mezcla de empatía y reivindicación, subraya: “Debería existir una ayuda específica para quienes enfrentan una enfermedad”.
Yaiza es una mujer moderna que ha emergido como un referente en la lucha contra el cáncer de mama, promoviendo soluciones y estrategias prácticas para enfrentarlo. Su mensaje es claro y contundente: “Debemos evitar compadecernos de las personas enfermas, porque eso no ayuda”. Para ella, el verdadero cambio empieza con la educación y la concienciación social.
“Debemos naturalizar esto. Somos una de cada ocho mujeres que padecemos cáncer de mama. Están entre nosotras. Hay que visibilizar esta realidad con normalidad y empatía”, afirma con determinación.






