La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha acogido este miércoles el juicio en el que dos hombres, que al parecer se dedicaban a alquilar pisos que no era suyos en el sur de la isla, se enfrentan a unas peticiones de cárcel de 15 años cada uno y el pago de 251.000 euros por el intento de asesinato de un padre y su hija, que intentaron pasar un fin de semana en uno de esas viviendas.
El ministerio público les atribuye el delito de intento de homicidio y de lesiones leves por el que pide que abonen otros 900 euros más a cada una de las víctimas.
Los hechos ocurrieron en febrero de 2020, cuando los denunciantes pretendían quedarse en un chalet del sur de Tenerife que era uno de los varios que tenían alquilados los acusados, pese a no ser de su propiedad, actividad a la que al parecer se dedicaban de forma habitual.
Como los denunciantes habían estado en otras ocasiones en la misma vivienda y tenían las llaves vieron que la cerradura había sido cambiada y que, en su interior, había otra persona que optó por irse y entonces aparecieron los dos acusados, quienes al parecer comenzaron a agredir al hombre con una barra de hierro.
A su hija, de 24 años, supuestamente le propinaron varias patadas y también intentaron asfixiar cuando, según dice, su única intención era proteger al padre, quien sufrió daños importantes en los pulmones,cerebro y ojos que pusieron en peligro su vida, por lo que estuvo 17 días en la UCI.
El relato del ministerio público apunta a que los encausados se pusieron de acuerdo y se dirigieron al denunciante cuando estaba fuera de la vivienda, portando barras de hierro y de forma súbita y sin previa advertencia, le golpearon en la cabeza “con la intención de causarle la muerte”.
El hombre no tuvo oportunidad de defenderse, cayendo al suelo donde le siguieron propinando múltiples golpes y patadas a la vez que lo agarraban con fuerza por el cuello, momento en el que intervino la hija para ayudar a su padre, pero quien también fue objeto de empujones y zarandeos.
A causa de la agresión el padre sufrió lesiones consistentes en traumatismo craneoencefálico, fractura del hueso nasal y luxación de hombro derecho, para cuya curación fue necesario llevar a cabo varias operaciones tardando 732 días de curación, de los que dos meses permaneció en coma inducido.
En la actualidad le quedan como secuelas pérdida de fuerza en el miembro superior derecho, lo que ha dado lugar a que padezca importantes limitaciones.
La Fiscalía considera que la agresión pudo haberle causado la muerte.
La hija sufrió lesiones como una contusión en hombro izquierdo que tardó 20 días en curar, quedándole secuelas psíquicas para las que requiere tratamiento psicológico y psiquiátrico.
Los dos acusados estuvieron en su momento en situación de prisión provisional, tiempo que les será descontado en caso de que finalmente sean condenados.
Ambos fueron identificados y detenidos por la guardia civil dado que una vecina logró copiar la matrícula del vehículo en el que se acercaban a la casa, lo que había despertado sus sospechas.





