justicia y tribunales

Un acusado por un delito de odio niega ser homófobo en Tenerife por tener amigos “de esta índole”

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Un hombre acusado de insultar y agredir a otro por motivos de su condición sexual, negó ser homófobo porque entre otros extremos, “tengo amigos de esa índole”, y se ha definido como una persona tranquila y nada conflictiva.

En la vista oral celebrada este martes en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, el denunciado rechazó las acusaciones de homofobia y ha indicado que desconocía que el denunciante fuera homosexual y que tuviera a un hombre como pareja.

La Fiscalía y la acusación han mantenido su petición de condena de dos años de cárcel y pago de 4.000 euros por un delito de odio, mientras que la defensa solicita la absolución.

El Ministerio Público considera que el relato ofrecido por el procesado, “cae por su propio peso” así como el de su amigo que incurrió en contradicciones al no poder identificar al denunciante entre el público cuando se lo pidió la fiscal.

Según el denunciante, un ciudadano extranjero que vive desde hace cuatro décadas en Puerto de La Cruz, llevaba dos años siendo objeto de insultos hasta que 9 de septiembre de 2022, al ser increpado se acercó al acusado y le pidió explicaciones, iniciándose una pelea en la que el denunciante sufrió varias heridas pero a la que respondió.

“Estaba cansado y no iba a tolerar que me humillara más en público”, ha indicado el hombre para justificar que esta vez decidiera actuar dándole un golpe en la cara, ya que según dijo había llegado a soportar los insultos cada vez que se acercaba a una cafetería que frecuentaban ambos.

“Cuando le fui a pedir explicaciones se levantó y me dio un puñetazo y yo respondió porque él pensaba que por ser homosexual no me iba a defender. Luego él salió corriendo”, ha testificado.

El acusado justifica que abandonara el lugar para evitar problemas, no para huir de la policía, porque lo estaban grabando con el móvil y asegura que de hecho presentó una denuncia que fue archivada.

El denunciante ha indicado que ante los insultos que presuntamente le lanzaba el denunciado cada vez que lo veía, optaba por no hacer nada para no montar un escándalo y ha reconocido que se sentía humillado.

Una testigo, que no presenció la agresión, si ha señalado que eran constantes los insultos, humillaciones, desprecios y uso de términos despectivos.

La mujer llegó a pedir a su jefe que prohibiera la entrada al bar al acusado y efectivamente así ocurrió durante un tiempo porque “cada vez que lo veía se ponía a insultarlo.

Otra testigo ha declarado que presenció la agresión que estuvo acompañada de gritos e insultos homofóbicos.

La amiga del procesado ofreció una versión similar a la de éste y dijo que fue el denunciante quien llegó hasta la mesa en la que estaban ambos sentados y comenzó a agredirlo sin terciar palabra, moviendo las manos y dándole un empujón pero cuando la fiscal pidió que identificara al supuesto agresor entre el público se equivocó.