cultura

Fallece la galerista canaria Magda Lázaro, catalizadora del arte contemporáneo en el Archipiélago

Su compromiso artístico y social se plasmó en el espacio expositivo que ubicó en la calle de Numancia de la capital tinerfeña y en otros muchos proyectos en los que colaboró
Magda Lázaro (1949-2025). / DA

La galerista Magda Lázaro (Las Palmas de Gran Canaria, 1949), una auténtica catalizadora del hecho artístico en Canarias, falleció este lunes. Responsable desde 1983 del espacio de la capital tinerfeña que llevaba su nombre, primero en la calle de San Fernando y luego en la de Numancia, convirtió su pasión en un constante y fructífero diálogo. Con el arte y sus artífices, y también con la sociedad. “Una obra de arte -decía- es aquella que, al llevar inherente la esencia del ser humano, traspasa el espacio y el tiempo”.

María Magdalena Lázaro Montelongo se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada, y ejerció dicha profesión, entre otros lugares, en el Hospital Universitario de Canarias y en el de la Candelaria. Se inició en el mundo del galerismo en las salas Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria) y Conca (La Laguna), antes de crear su propio proyecto.

LOS DETALLES

“Magda Lázaro no solo era una magnífica galerista que hizo mucho por el arte, sino que además sacaba lo mejor de todos nosotros”. Así lo manifestaba ayer a DIARIO DE AVISOS el fotógrafo Efraín Pintos, uno de los creadores con los que colaboró. “Su amor por el detalle se traducía en hiperprofesionalidad”, añadió. “Eso era ella: una maestra. De la comercialización del arte, pero también por cómo enseñaba cada obra. Les decía a sus clientes que estaban adquiriendo algo a lo que su autor, su autora, había dedicado todo su tiempo para llenarlo de valor”.

Pedro González, Ana Lilia Martín, Pepe Dámaso, Román Hernández, José Sixto, Juan Pedro Ayala, Ayose Domínguez, Maribel Nazco, María Belén Morales… Es extensa la relación de creadores que trabajaron junto a Magda Lázaro, ya sea en proyectos que comisarió en otros centros de arte, ya sea en su galería. “Siempre he creído que hay ciertas obras sin las cuales mi galería no tendría razón de ser. Creo que está abierta esencialmente para ellas”, afirmaba.

Este periódico quiso ayer recoger el testimonio de Federico Castro Morales, profesor de Historia del Arte, comisario de exposiciones e hijo de María Belén Morales (Santa Cruz de Tenerife, 1928-2016). “Magda Lázaro era una galerista de un perfil hoy no tan usual. En la medida de lo posible, también era coleccionista de la obra de los artistas que le interesaban”, explicó. “Ella se propuso vencer las limitaciones de la insularidad para proyectar en el exterior el arte que se hace en Canarias”, subrayó Federico Castro.

“Durante gran parte de su carrera, mi madre trabajó sin una galería detrás. Su primera exposición individual en la de Magda Lázaro es de 2009, Proceso, aunque la primera colaboración entre ellas se remonta a 1987, a la colectiva Figura 10 Anaga Parque Natural, que se pudo ver en Santa Cruz, en el Colegio Oficial de Arquitectos, para reivindicar la preservación de ese lugar”, detalló.

“Estaba comprometida con causas medioambientales y sociales, y con la idea de que más allá del área metropolitana también hay isla, y de ahí sus proyectos en Guía de Isora o sus colaboraciones con el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), en Puerto de la Cruz, y con Ana Luisa González Reimers”.

La Real Academia Canaria de Bellas Artes reconoció en 2017 la labor de Magda Lázaro con la distinción de Colaboradora Insigne. Otra artista, Maribel Nazco, presentó durante el acto a la galardonada. “Es una suerte para el mundo intelectual de Canarias el haber contado con el beneficio del esfuerzo de Magda Lázaro, luchadora por y para la libertad de pensamiento y el desarrollo creativo de nuestro mundo”, señaló entonces Maribel Nazco en su discurso.