sociedad

Las políticas de salud mental no pueden diseñarse sin contar con las mujeres y las asociaciones

La Red Regional de Mujeres nace para conectar a las afectadas por trastornos mentales y les ofrece un espacio de apoyo donde compartir experiencias y dar voz a sus peticiones
Natalia González, psicóloga de la Federación Salud Mental Canarias y coordinadora de la Red Regional de Mujeres, durante una dinámica de grupo con varias integrantes de este grupo en El Sauzal. DA

Durante 2023 fueron atendidas en el Servicio Canario de la Salud unas 39.000 mujeres por trastornos de salud mental, el 55% de las más de 71.100 residentes que solicitaron ayuda, y 163.520 mujeres pasaron por consulta del total de 318.200.

Las mujeres con problemas de salud mental han sido invisibilizadas, y han sufrido discriminación y desigualdad, por ello, es esencial que tengan espacios en los que reivindicar sus derechos, su dignidad y su acceso equitativo a los recursos necesarios para su bienestar.

Por este motivo, la Federación Salud Mental Canarias ha promovido la Red Regional de Mujeres para conectar a aquellas que sufren problemas de salud mental y responder a la necesidad de ofrecerles un espacio donde puedan compartir sus vivencias, apoyarse mutuamente y servir de altavoz a sus reivindicaciones.

Natalia González Hernández, coordinadora de la Red Regional de Mujeres y psicóloga de la Federación Salud Mental Canarias señaló que las mujeres con problemas de salud mental “reivindican espacios donde se las escuche, que su voz tenga la misma validez e importancia que la del resto de mujeres, y donde visibilizar los desafíos específicos en la salud mental, que tienen sus raíces en las estructuras patriarcales y las desigualdades de género”.

Cuestionada por el motivo de un Red para mujeres, señaló que “este grupo nace para responder a una necesidad específica porque las mujeres nos enfrentamos barreras, dificultades y discriminaciones estructurales que no las tienen los hombres”. Por discriminación estructural se refiere a esas “diferencias arraigadas en las normas, a nivel institucional y en las propias dinámicas de nuestra sociedad, unas barreras que limitan los derechos y la autonomía de las mujeres”, y la realidad es que “las desigualdades persisten en diferentes ámbitos, ya sea en el acceso al empleo, la brecha salarial, la sobrecarga de los cuidados, la violencia de género en todas sus facetas y la enfermedad mental”.

Además, las mujeres se enfrentan a una doble y una triple discriminación a las que no se enfrentan los hombres “solo por el hecho de ser mujer nos enfrentamos a desigualdades, tenemos más dificultades, barreras, y si además tienen un problema de salud mental se nos estigmatiza, se nos infantiliza” (se asocia nuestra tristeza a la histeria o nuestro miedo a una debilidad), o cuando denuncian una situación de violencia de género “nos dicen que son exageraciones y, en muchos casos somos excluidas de la toma de decisiones de nuestras vidas”.

Y cuando hablamos de la triple discriminación, se refiere además hecho de ser mujer y de convivir con un problema de salud mental, el residir en una isla menor o entornos rurales “donde los recursos de atención a la salud mental escasean o son nulos, hay dificultades de acceso al transporte, donde están más aisladas socialmente, en los que no se garantiza el derecho a la salud mental ni a los apoyos necesarios para su bienestar y proceso de recuperación. Todos estos factores acentúan la vulnerabilidad de las mujeres con problemas de salud mental”.

Por todos estos motivos, Natalia González incide que entre los objetivos de la Red Regional de Mujeres está visibilizar esta situación y “lograr cambios estructurales en las políticas públicas” para que integren la “perspectiva de género en la salud mental” y que se garanticen que las necesidades y derechos de estas mujeres sean reconocidos. “No se puede permitir que las políticas de salud mental se diseñen sin contar con las mujeres y las personas que conviven y trabajan con ella”. Además, otro objetivo es “transformar el sistema para que se garantice una atención con perspectiva de género, una atención que sea integral, de calidad y accesible a todas las mujeres y libre de prejuicios”, sin olvidar una formación especializada y continua para los sanitarios “en cuestiones de género y salud mental”, asegurando una “asistencia adecuada y sensible” y un “mayor compromiso en la prevención de la violencia de género”, con programas de “atención a víctimas que integren el enfoque de salud mental”.

González acompaña, facilita y proporciona herramientas para que las mujeres puedan “compartir experiencias, fortalecerse y generar cambios” en esos espacios de seguridad creados tanto de manera presencial como virtual para que las mujeres de toda Canarias estén presentes y tengan voz en la toma de decisiones.