La Guardia Civil ha desarticulado un punto de tenencia, cría y distribución ilegal de fauna en Canarias, en el marco de la operación Exotenerife, con la detención e investigación de cinco personas pertenecientes a una misma familia.
Están acusadas de delitos contra la flora y la fauna silvestres, así como de maltrato animal, al haberse localizado un total de 73 ejemplares de diferentes especies, entre fauna exótica invasora, especies autóctonas protegidas y animales considerados potencialmente peligrosos.
Los animales eran transportados sin autorización y, en muchos casos, llegaban en condiciones deficientes a través de envíos postales procedentes tanto de la Península como de otras islas.
La investigación comenzó con seguimientos en las localidades de Tamaimo e Icod de los Vinos (Tenerife), donde los agentes del SEPRONA identificaron a los presuntos responsables.
Según la Guardia Civil, estas personas utilizaban redes sociales para comerciar con ejemplares protegidos por la normativa CITES, que regula el comercio internacional de especies amenazadas.
Ocultos en coches, casas y envíos postales
Durante una inspección en carretera en Tenerife, los agentes interceptaron un vehículo en el que se transportaban, de forma oculta y sin documentación legal, 33 animales. Estos se encontraban distribuidos entre el maletero y los bajos de los asientos.
Entre los ejemplares intervenidos figuraban una tortuga morrocoy de patas rojas, varias boas de las arenas, cinco tarántulas, dos escorpiones, así como siete gallipatos transportados en bolsas de plástico llenas de agua.
Las especies estaban protegidas por distintas normativas nacionales y autonómicas, que prohíben su tenencia o regulan estrictamente su comercialización por su valor ecológico o por el riesgo que representan para las personas o los ecosistemas.
La investigación condujo a los agentes hasta la isla de Gran Canaria. Allí, tras recibir la correspondiente autorización judicial y con el apoyo de la patrulla del SEPRONA de Vecindario, se realizó una entrada y registro en la vivienda del conductor del vehículo interceptado.
En el interior del domicilio se hallaron otros 22 ejemplares, entre reptiles, anfibios y mamíferos, todos ellos sin la documentación exigida. Entre ellos se encontraban seis lagartos gigantes de Gran Canaria, especie endémica y protegida a nivel nacional y autonómico; además de una pitón real, varios geckos labradores de cola gruesa, dos serpientes del maizal, varios petauros del azúcar y una tortuga de Florida, estos últimos clasificados como especies exóticas invasoras.
Durante la operación, también se interceptó un paquete enviado por correo postal con destino a uno de los acusados, que contenía nuevos ejemplares sin identificar en este momento.
Sanciones
La Guardia Civil acusa a los cinco investigados de delitos contra la flora y la fauna y de maltrato animal, debido al mal estado en el que se encontraban algunos de los especímenes intervenidos. También se les propone para sanción por infracciones administrativas relacionadas con la normativa sobre Patrimonio Natural y Biodiversidad, Bienestar Animal y Contrabando.
Los animales incautados han sido trasladados a la Fundación Neotrópico, en Santa Cruz de Tenerife, y al Centro de Recuperación de Fauna de Tafira, en Las Palmas de Gran Canaria, donde permanecerán a disposición de las autoridades judiciales y administrativas competentes.
Las diligencias han sido remitidas al Juzgado de Instrucción número 2 de Santa Cruz de Tenerife. Entre la legislación aplicable a este caso se encuentran los artículos 333, 334 y 340 bis del Código Penal, que contemplan penas de prisión de entre seis meses y dos años, así como multas de ocho a veinticuatro meses. También se aplican la Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, que establece sanciones económicas de entre 3.001 y 200.000 euros, y la Ley 50/1999 sobre tenencia de animales potencialmente peligrosos, que contempla multas que oscilan entre los 2.404,06 y los 15.025,30 euros.












