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Un colectivo formado por vecinos de Los Silos critica la tala de árboles en la avenida Aregume

'Más árboles, menos cemento' quiere sensibilizar sobre la importancia de la vegetación y dejar claro que "no es mobiliario urbano, que se quita y pone con cada nuevo proyecto"
Los árboles fueron retirados para evitar riesgos mayores, indican desde el Ayuntamiento. DA

El grupo ‘Más árboles, menos cemento’ conformado por vecinos de Los Silos sensibilizados con el medio ambiente, critica la tala de árboles en uno de los laterales de la avenida Aregume, en concreto, la que linda con el CEIP Aregume, y le reclama al Ayuntamiento más sensibilidad ante acciones de este tipo que tienen consecuencias importantes para la calidad de vida de la población.

“Antes de Semana Santa, como consecuencia de las obras de mejora que se desarrollan en la citada vía, se talaron unos pocos árboles, pero días después terminaron cortando todos los de la misma línea mientras los niños lo veían desde las ventanas”, asegura una de sus integrantes.

Fueron a hablar al Ayuntamiento y la respuesta que les dieron fue que las aceras estaban en malas condiciones, en parte, por las raíces de esos árboles que llevan extendiéndose bajo la superficie.

Este grupo de vecinos se muestra preocupado por este tipo de acciones y la imposibilidad de enterarse previamente para poder prevenirlas. “Nos dijeron que era imposible porque era un proyecto del Cabildo de Tenerife y eso es lo que nos cabrea un poco, porque no hay forma de saber con antelación cuál es el proyecto y las consecuencias que tiene”, sostienen.
Por todo ello quieren crear conciencia en la ciudadanía silense y la gente en general del valor que tiene la vegetación y de la necesidad de pensar muy bien cómo se puede evitar que ocurran situaciones similares con consecuencias “drásticas”. “No es mobiliario urbano que se puede quitar y poner cada vez que hay un proyecto nuevo”, subrayan.

Lo dicen porque todavía falta la segunda fase de la obra, que abarca la acera de enfrente en la que también hay una hilera de árboles que se pueden ver afectados y se encuentra sobre el barranco de Blas, un punto negro medioambiental, y próximo al futuro auditorio.
“Nos dicen que van a poner otros árboles pero no se reponen tal como eran, si llevaban 50 años ya no están y si cada vez que hacen una obra empezamos desde cero, nunca vamos a tener árboles que den sombra porque no crecen en dos años”, manifiestan indignados.
Por último, el grupo aclara que su objetivo “no es defender árboles de la tala sino más bien para propiciar que haya más espacios verdes y una vida más sensible. Nunca quisimos ponernos en una lucha sino aportar ideas y trabajar de la mano con la Administración”, remarcan.

Desde el Ayuntamiento confirman que en el proyecto originario nunca se contempló la retirada de los árboles, pero cuando la empresa adjudicataria y la dirección facultativa de la obra comenzaron los trabajos, descubrieron la situación real de los mismos. Incluso, añaden, uno de ellos se desmoronó al quitar las losetas a su alrededor, indicando que estaba a punto de caerse solo. “Si no hubiéramos actuado con esta intervención, probablemente se hubiera caído en otro momento y provocado algún accidente”, indican. 

Tanto la dirección facultativa como los técnicos municipales comprobaron que además de estar inestables por la desproporción entre el tamaño del árbol y el lugar en el que se desarrollan las raíces, estas últimas, buscando espacio para crecer, se adentraron junto al muro empujándolo hacia el colegio, con el consecuente riesgo de desprendimiento y la necesidad de tomar medidas.

“No se podían conservar sin poner en riesgo la seguridad de las personas transeúntes así como la de los cientos de menores que transitan por esa acera y en el patio interior del centro educativo, a diario”, señalan desde el Gobierno municipal.

No obstante, se solicitó que se intentaran trasplantar “pero el informe técnico determinó que era inviable al no haber garantías de que pudieran sobrevivir al estrés de ser retiradas. A esto se le suma que si se extrajeran sus raíces mediante fuerza mecánica, se pondría en riesgo aún más la seguridad y la estabilidad del muro”.

Por último, desde el Consistorio recalcan que se modificará el proyecto para generar nuevos alcorques, lejos del borde del muro, para evitar el mismo problema. “Esto significa tener que sacrificar algunos aparcamientos y plantar nuevos árboles, de especies canarias, acordes al lugar y al espacio disponible mientras que los anteriores carecen de valor ambiental y solo tenían una función ornamental”.