Un grupo de pasajeros ha denunciado el caos que han vivido este jueves en el aeropuerto Tenerife Norte tras la cancelación del vuelo VY3226 de la compañía Vueling, con destino a Santiago de Compostela y salida prevista para las 9.00 horas.
Una de las personas afectadas relata a DIARIO DE AVISOS cómo pasaron de la ilusión de iniciar el Camino de Santiago a perder completamente su viaje, sin obtener soluciones por parte de la aerolínea. Un viaje que tenía especial significado para ella, pues lleva un año y medio combatiendo un cáncer de mama y ahora había conseguido reunir a sus amigos para embarcarse en la aventura del Camino.
Según cuenta, el vuelo ya comenzó con retraso, y a la hora prevista para el despegue ni siquiera “habíamos embarcado”. En esas, añade, “nos dijeron que nos darían información, pero nadie nos explicó nada”, asegura.
Fue alrededor de las 11.30 horas cuando una trabajadora se presentó ante los pasajeros para comunicarles que el vuelo quedaba cancelado. Pero, en lugar de ofrecer alternativas claras, “nos dio números de teléfono para que llamáramos y que nos reubicasen en otro vuelo o que lo canceláramos. Poco menos que nos buscáramos la vida”.
La situación empeoró cuando intentaron contactar con la compañía por los teléfonos indicados. “Nos decían que lo hiciéramos todo por internet, pero la web no funcionaba o no sabíamos cómo hacerlo”, explica.
Además, en el aeropuerto no había ningún mostrador de la aerolínea donde poder recibir atención presencial.
Horas más tarde, los pasajeros afectados recibieron un correo electrónico en el que se les ofrecía una reubicación para el sábado, es decir, dos días después, con salida a las 7.00 de la mañana y llegada a Santiago a las 19.00 horas, con “varias escalas” y largas esperas en aeropuertos. “No lo aceptamos. Hemos perdido el viaje. Estamos volviendo para casa”.
La pasajera expresa a este periódico su indignación, no solo por la cancelación del vuelo, sino por el resto de los gastos que, de momento, no han podido recuperar: alojamientos, billetes de guagua ya pagados y, sobre todo, las vacaciones que habían solicitado sus compañeros de aventuras para poder hacer juntos el Camino.
Era un grupo de cuatro personas y ahora solo queda la frustración. “Ni siquiera pudimos poner una reclamación física. Ahora intentaremos hacerlo desde casa”.
Sobre las causas de la cancelación, señala que “la web de Vueling apuntaba al tráfico aéreo, pero la trabajadora en tierra mencionó problemas técnicos con el avión, que finalmente nunca despegó”.







