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Jacob Lorenzo: “Los vertidos contaminantes en el mar son una amenaza invisible para la biodiversidad y la salud humana”

Lorenzo es el director del Instituto de Enfermedades tropicales
Jacob Lorenzo: "Los vertidos contaminantes en el mar son una amenaza invisible para la biodiversidad y la salud humana"

Este año Canarias ha presentado un gran contraste meteorológico con respecto al anterior; hemos pasado de sequías y episodios de calima, a altos niveles de humedad y lluvias intensas, condiciones que pueden favorecer nuevas enfermedades. En este contexto hemos entrevistado a Jacob Lorenzo, director del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias. Con su amplia experiencia, Lorenzo nos cuenta cómo estos cambios climáticos facilitan las condiciones para que surjan nuevos riesgos epidemiológicos.


-Considerando que el año pasado prácticamente no tuvimos invierno y que, en contraste, este año hemos tenido mucha humedad y lluvias abundantes, ¿cuáles son las enfermedades tropicales que se manifiestan en la actualidad?
“Debido a las intensas lluvias, se forman numerosos charcos en los que se acumula agua y restos naturales. Esto crea el ambiente perfecto para que se multipliquen insectos como mosquitos y garrapatas, conocidos por transmitir enfermedades. En pocas palabras, cuando las lluvias son fuertes, aumenta el riesgo de contagio de enfermedades transmitidas por estos pequeños vectores”.


-¿Qué mosquitos exactamente?
“Como decía, los charcos donde se acumula agua crean el escenario perfecto para que se multipliquen. Los mosquitos comunes, esos que nos molestan en las noches de verano, tienen un ciclo de vida de 10 a 15 días. Esto significa que poco después de un periodo de lluvias fuertes, veremos un aumento considerable en la cantidad de estos insectos, lo que se traduce en más picaduras. Pero no solo se trata de los mosquitos habituales. En algunas zonas, especialmente en áreas sensibles, también pueden aparecer otros tipos de mosquitos. Por ejemplo, el mosquito tigre, llamado así por las rayas que decoran su cuerpo y que le dan un aspecto distintivo, es conocido por ser muy agresivo. Además, encontramos al Aedes Aegypti, un pariente cercano del mosquito tigre, que se reproduce con facilidad en ambientes con mucha humedad y agua acumulada”.


-¿Qué riesgos representan para Canarias?
“Actualmente se detectan dos mosquitos invasores: el mosquito tigre y el Aedes Aegypti. El primero proviene del sudeste asiático, y el segundo, de la costa norte de África, por lo que no son nativos de nuestra región. Son motivo de preocupación porque pueden transmitir enfermedades como el dengue, el zika y la chikunguña. Además, las fuertes lluvias y la acumulación de agua crean el ambiente perfecto para que estos mosquitos depositen sus huevos y se multipliquen, aumentando así el riesgo de brotes”.


-¿Y qué medidas se están tomando desde el Instituto?
“Desde 2013, la Dirección General de Salud Pública de Canarias ha llevado a cabo un programa para vigilar y controlar la llegada de mosquitos invasores. Este plan se enfoca en lugares clave como puertos, aeropuertos, invernaderos y zonas donde se comercia con plantas, ya que son sitios ideales para que las hembras depositen sus huevos. Para lograrlo, se han instalado unas 1.300 trampas por todo el Archipiélago, las cuales se revisan cada semana. Estas trampas permiten detectar a los mosquitos adultos, así como a los huevos y larvas, lo que ayuda a actuar rápidamente ante cualquier aumento en su número. Gracias a este esfuerzo, se trabaja activamente para evitar que estos insectos se multipliquen y pongan en riesgo nuestra salud”.


-¿Dónde se han localizado los últimos mosquitos tigres?
“Hasta hace un par de semanas se activó una alerta, y en total se registraron 18 alertas de detección. Estas alertas se concentraron en lugares estratégicos como los puertos -especialmente en las terminales de cruceros de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria- y en algunos invernaderos, sobre todo en Tenerife. Además, el mosquito invasor Aedes Aegypti había generado preocupación en el barrio de Piletas, en Gran Canaria. La buena noticia es que llevamos ya nueve semanas sin detectar adultos ni larvas de este mosquito, lo que confirma la eficacia de nuestras medidas de vigilancia y control. La alerta no se ha desactivado aún porque el Centro Europeo para el Control de Enfermedades nos indica que deben pasar 18 meses desde la última detección”.


-Se ha hablado poco de enfermedades como la fiebre del Nilo Occidental. ¿Es probable que llegue a Canarias?
“Actualmente contamos con un plan nacional para vigilar y controlar a los insectos que pueden transmitir enfermedades, como los mosquitos y las garrapatas. Bajo este programa de vigilancia activa se busca detectar virus y otros patógenos tanto en estos insectos como en otros vectores. Aunque se mencionó al inicio que la fiebre del Nilo Occidental podría transmitirse por picaduras de garrapatas, es importante aclarar que el principal transmisor de esta enfermedad es el mosquito común del género Culex, conocido por ocasionar brotes en regiones como Andalucía. Al mismo tiempo, se monitorean las garrapatas, ya que, en ciertos casos, pueden ser portadoras de otros patógenos. Gracias a los estudios realizados en el Instituto en colaboración con la Dirección General de Salud Pública, hasta ahora no se han detectado virus en las poblaciones de mosquitos comunes ni en las de garrapatas en Canarias. Esto nos permite estar tranquilos, ya que, por el momento, no existen brotes de estas enfermedades en nuestra región”.


¿Qué enfermedad emergente no tinene la suficiente atención?
“Debemos estar atentos al virus del Nilo Occidental. Este virus se transmite principalmente por la picadura de la hembra del mosquito Culex, el mismo que nos molesta en las noches de verano. Este mosquito es muy común y se encuentra en toda Europa y en muchas otras partes del mundo. El problema comienza cuando estas hembras pican a aves migratorias, sobre todo aquellas que vienen desde África, ya que ellas son las que en principio portan el virus. Una vez infectados, los mosquitos pueden transmitir el virus a otras aves y, en ocasiones, también a las personas”.


-¿Solo pican las mosquitas?
“Sí, necesitan de las proteínas de la sangre para formar los huevos, entonces, han desarrollado esa forma de hacerlo, usar nuestras proteínas para formar estos huevos. Pero recordemos que si una mosquita pica a este tipo de animales y luego nos pican a nosotros, sí nos podrían transmitir la enfermedad, siempre que el animal sea positivo”.


-Y hablando de aves, ¿a qué aves suele picar esta mosquita?
“Siempre pensamos en garzas y aves más grandes, pero no nos olvidemos de aves más pequeñas, como los gorriones, los gorriones morunos, como su nombre indica, vienen del norte de África”.

-¿Cómo es posible que los gorriones, aves tan delicadas y tan queridas por todos, puedan ser tan peligrosas?
“Aunque los gorriones nos parecen adorables, pueden ser reservorios del virus del Nilo Occidental. En brotes recientes de Andalucía y Extremadura, se ha visto que actúan como “multiplicadores” del virus, facilitando su propagación. Por eso, es importante vigilar no solo a los mosquitos, sino también a estas aves”.


-¿Y cómo se controlan, qué se está haciendo?
“Se ha implementado un sistema de vigilancia integral que abarca tanto la monitorización de mosquitos como la de aves migratorias. En el caso de las aves, se toman muestras de sangre en puntos estratégicos, como la Estación de Doñana, para detectar si portan el virus y analizar sus rutas de migración. Esta estrategia permite mapear de forma precisa la propagación del virus y actuar de manera oportuna para prevenir focos de contagio”.


-Si mañana surgiera un brote de una enfermedad tropical en Canarias, ¿estaríamos preparados?
“Aunque contamos con un avanzado programa de prevención y vigilancia entomológica- que nos posiciona como referentes a nivel nacional e internacional- nuestra experiencia nos enseña que siempre existe el riesgo de enfrentar patógenos nuevos, como ocurrió en pandemias pasadas. En el ámbito de las enfermedades transmitidas por vectores, a pesar de que estamos preparados, brotes recientes de dengue en el Caribe y África evidencian problemas globales, especialmente en la distribución desigual de vacunas y tratamientos. Esto nos recuerda que, además de nuestros esfuerzos locales, se requiere una coordinación internacional más sólida para enfrentar estas amenazas emergentes de manera efectiva”.


-¿No hay vacuna del dengue?
“La vacuna contra el dengue existe, pero su disponibilidad es limitada en ciertos territorios. Por ello, es fundamental impulsar medidas a nivel político para asegurar una distribución equitativa y garantizar que tanto los tratamientos como las medidas preventivas lleguen a todos los afectados. Una acción política decidida y coordinada es clave para superar esta brecha y proteger la salud pública. Si no solucionamos la raíz del problema, al final pagaremos las consecuencias. Lo que vimos con el SARS‑CoV‑2 nos demostró que, si ignoramos las causas principales que permiten que aparezcan nuevos virus, solo abrimos la puerta a futuras crisis de salud. Por eso, es muy importante tomar medidas integrales, tanto a nivel político como de salud pública”.


-¿Existe alguna enfermedad tropical que haya influido en la historia de Canarias?
“Canarias ha sido escenario de grandes desafíos sanitarios a lo largo de su historia. La fiebre amarilla golpeó especialmente Tenerife, con una epidemia devastadora entre el siglo XIX y 1943, hasta que se logró erradicar el mosquito Aedes Aegypti, responsable de su transmisión. En su momento más devastador, la fiebre amarilla arrebató la vida de una quinta parte de la población, dejando una huella imborrable en la historia de Canarias. Pero la fiebre amarilla no fue la única amenaza”.


-Llegaban, sobre todo, por los puertos, ¿no?
“La peste bubónica llegó a Canarias a través del comercio marítimo, con barcos infestados de ratas que transportaban pulgas infectadas. Su impacto fue devastador, no solo por las pérdidas humanas, sino también por las consecuencias sociales y económicas que dejó en el Archipiélago. Un dato curioso es que algunos estudios sugieren que estos episodios podrían haber influido en el origen del famoso pique insular. La rivalidad entre islas, que hoy se manifiesta en ámbitos culturales y deportivos, podría tener raíces en eventos históricos como las epidemias, que afectaron de manera desigual a distintas regiones”.


-¿Nos habla que ahí están los orígenes del pleito insular?
“Algunos historiadores sugieren que el fuerte brote de cólera en Gran Canaria generó una de las primeras grandes fracturas entre Islas. Para evitar la propagación de la enfermedad, Tenerife y otras islas cerraron el acceso a los habitantes de Gran Canaria, lo que creó un sentimiento de aislamiento y rechazo. Si bien el pleito insular tiene raíces más profundas en cuestiones económicas, políticas y sociales, este episodio sanitario podría haber intensificado las diferencias entre territorios, dejando una huella en las relaciones interinsulares que perdura hasta hoy”.


-El cierre de playas en Tenerife por problemas de vertidos está generando mucha preocupación. Más allá del impacto en el turismo, ¿cómo afecta esta contaminación a la salud humana y a la biodiversidad marina?
“Los vertidos en el mar representan una amenaza seria para los ecosistemas costeros. Cuando grandes cantidades de materia orgánica y microorganismos llegan al agua, alteran el equilibrio natural, afectando tanto a la fauna como a la flora marina. Uno de los indicadores clave en la calidad del agua es la presencia de Escherichia coli, una bacteria que puede provocar problemas gastrointestinales en humanos y cuya concentración determina la viabilidad de las zonas de baño. Sin embargo, más allá del riesgo para la salud pública, el daño al medio marino es profundo y muchas veces irreversible. El exceso de materia orgánica genera cambios en el hábitat de especies autóctonas, favoreciendo el crecimiento de algas invasoras que pueden desplazar a la biodiversidad local”.

Entre todos los microorganismos que has estudiado, ¿cuál es el más sorprendente?

“Uno de los microorganismos más fascinantes que he encontrado es una ameba capaz de infectar el cerebro humano. Esta ameba se desplaza lentamente y extiende prolongaciones similares a raíces con las que se alimenta de tejido cerebral. Lo más inquietante es que ajusta su velocidad de consumo dependiendo del estado del hospedador”.