sucesos

Los clientes del bar en el que murió un hombre en Tenerife a puñetazos niegan haber visto la pelea

El fallecido presentaba una herida contusa de 4 centímetros de diámetro en la cabeza
No suele pasar en España, pero este juicio por una agresión en Tenerife se repetirá

Los testigos que declararon en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife por la muerte de un hombre en un bar de El Toscal, en la capital tinerfeña, en el que estaban como clientes, negaron haber visto en julio de 2024 como el acusado daba un puñetazo a la víctima, que falleció días después por un golpe en la cabeza contra el suelo.

La Fiscalía y la acusación particular mantienen sus peticiones de pena de seis años de cárcel y pago de una indemnización de 140.000 euros a la viuda y 32.000 a la hija, al entender que el procesado cometió un homicidio.

La defensa solicita que como mucho se imponga una pena de cárcel de dos años al estar ante un delito de lesiones con resultado de muerte involuntaria, y se tenga en cuenta el atenuante de intoxicación etílica y por consumo de drogas.

Al principio de la vista se procedió al visionado de las imágenes de las cámaras que estaban instaladas en el bar, situado en la calle de La Rosa de la capital tinerfeña, donde se observa que algunos de los que aseguraron no haber visto nada estaban en su interior.

Uno de los testigos relató que estaba fumando fuera del local, otro que se encontraba en un lugar diferente del establecimiento y uno más en el edificio de al lado, y sólo vieron al hombre cuando estaba en el suelo, llamaron a la ambulancia y lo auxiliaron pero sin poder dar más detalles.

Los policías que llegaron al lugar también se encontraron con que nadie quería contar lo ocurrido y se mostraban “poco colaboradores”, lo que atribuyen a que eran amigos de ambas partes y no percibieron síntomas de que el acusado estuviera ebrio.

El acusado, al que le consta otra condena en 2010 por un intento de homicidio, dijo que aquel día celebraba su cumpleaños y llevaba bebiendo y consumiendo un gramo de cocaína desde las cuatro de la tarde hasta las 9:30 cuando se produjo el suceso, y que conocía a la víctima de toda la vida por vivir en el mismo barrio.

La pelea comenzó porque el procesado le cogió la copa al fallecido, éste lo empujó dos veces, le levantó el brazo y empujó, tras lo cual el acusado confiesa que “reaccioné mal” y le dio un puñetazo en la cara con tal fuerza que cayó hacia atrás y se golpeó en el suelo lo que causó un traumatismo craneoencefálico.

Niega haber roto los dientes al agredido que tenía 60 años porque según dijo, eran postizos, tal y como sabía todo el mundo en el bar, ya que a veces se los sacaba para bromear; rechaza que tenga formación para pelear o que aquel día llevara un anillo, y afirmó que intentó auxiliar a la víctima.

El hombre, de 33 años, está en prisión provisional desde entonces, tiene más antecedentes penales y durante un tiempo le habían prohibido la entrada en el bar por su carácter violento.

La Fiscalía le preguntó el motivo por el que la policía no lo encontró cuando llegó al lugar, y respondió que al estar bebido decidió esconderse, y en el turno de última palabra pidió perdón y aseguró estar arrepentido, lo que produjo un tumulto entre los presentes, familiares de la víctima.

Los forenses negaron que las cuatro piezas dentales que cayeron y la dos que se vieron afectadas fueran postizas y que la causa de la muerte no fue tanto el puñetazo “propio de un boxeador”, sino más bien el golpe que la víctima se dio contra el suelo, antes de perder la conciencia.