Redes sociales, televisión, libros y amistades son las opciones preferidas por los jóvenes del Puerto de la Cruz para informarse sobre educación sexual y diversidad LTGBTIQA+.
Así lo revela un estudio realizado por la asociación LGBTIQA+ Diversas para conocer la percepción que tienen los jóvenes de los tres institutos del municipio sobre sexualidad y diversidad sexual cuyas principales conclusiones se dieron a conocer ayer por parte del concejal de Participación Ciudadana, David Hernández; y el presidente y la coordinadora técnica de la citada entidad, Fran Baute y Meritxell Salazar, respectivamente.
La muestra abarcó a 250 estudiantes de secundaria, bachillerato y formación profesional de los IES Agustín de Betancourt, Telesforo Bravo y María Pérez Trujillo y entre sus resultados destaca el hecho que el 32 % de los encuestados señala que su principal fuente de información sobre estos temas proviene de la televisión, los libros o las redes sociales, mientras que un 31% la obtiene a través de su grupo de iguales y solo un 17,2% afirma haber recibido este tipo de contenidos por parte de su familia y el 13 % por parte del profesorado. También, casi la mitad asegura no haber participado nunca en actividades relacionadas con la diversidad del colectivo LGBTIQA+ dentro de su centro.
Uno de los datos más preocupantes es que el 61% de los chicos participantes considera que las siglas LGBTIQA+ no son un tema relevante para ellos y más de la mitad de este grupo reconoce no intervenir ante comentarios discriminatorios en su entorno. Sin embargo, no ocurre lo mismo con el colectivo femenino o con quienes utilizaron el pronombre elle para identificarse.
Respecto al grado de satisfacción con la educación sexual que han recibido hasta ahora, a 110 de los 250 jóvenes “les resulta indiferente” mientras que a una mayoría (162 personas) el consumo de pornografía no le influye en sus relaciones sexuales ni en las prácticas que lleva a cabo.
Otro motivo de preocupación es que el 32,5% de las mujeres manifiestaron que a veces les han dicho cosas o tocado de forma que se han sentido incómodas pero “no saben si eso cuenta como violencia sexual”, mientras que otro 10% confesó que “alguien las presionó para hacer cosas que no quería, pero no le dijeron nada a nadie porque les daba vergüenza”.
En términos generales, los resultados obtenidos reflejan importantes carencias tanto en el acceso a información veraz y contrastada como en el desarrollo de espacios seguros donde se puedan abordar aspectos relacionados con la sexualidad, el consentimiento, las relaciones afectivas, la diversidad y la igualdad de género.
Las temáticas en materia de educación sexual más valoradas por la población joven de los centros educativos son las de infecciones de transmisión sexual: 16,53%; métodos anticonceptivos: 16,39%; relaciones saludables y comunicación: 14,74%; consentimiento y respeto en las relaciones: 13,22%; autoconocimiento y autoestima: 12,80%; placer y satisfacción sexual: 11,85%; anatomía y fisiología sexual: 7,58%; y diversidad sexual y de género: 6,89%.
“El diagnóstico confirma la necesidad urgente de fortalecer la educación sexual integral en los centros educativos desde una perspectiva inclusiva, actualizada y adaptada a las realidades de la población adolescente”, coincidieron los tres ponentes.
En esa línea Fran Baute reconoció que tienen “un gran trabajo por delante para empezar a actuar” con medidas a corto, medio y largo plazo que van desde la puesta en marcha de talleres hasta la reactivación del servicio municipal de atención a la sexualidad juvenil en la Casa de Juventud.





