En España, no todos los conductores son conscientes de que incorporarse a la circulación desde un estacionamiento atravesando una línea continua constituye una infracción grave. Aunque no haya tráfico cercano en ese momento, la normativa obliga a respetar las señales horizontales de la calzada. Incumplir esta norma puede suponer una sanción económica de 200 euros y la retirada de 3 puntos del permiso de conducir.
Según la Dirección General de Tráfico (DGT), las líneas continuas tienen como función principal prohibir que los vehículos las crucen o circulen sobre ellas. Por tanto, si al abandonar un aparcamiento es necesario pisar o sobrepasar una de estas líneas para acceder al carril, el conductor estaría infringiendo la ley.
La finalidad de esta regulación es velar por la seguridad de todos los usuarios de la vía, evitando maniobras arriesgadas. El Reglamento General de Circulación detalla que las penalizaciones por invadir una línea continua varían según la acción que se realice. Por ejemplo, realizar un giro a la izquierda atravesando una línea continua también está sancionado con 200 euros de multa y la pérdida de 3 puntos en el carnet.
Cuando se realiza un adelantamiento indebido en tramos señalizados con línea continua, la multa puede alcanzar los 400 euros y conllevar la retirada de 4 puntos del permiso de conducir. Sin embargo, existen ciertos supuestos en los que está permitido cruzar esta marca vial, siempre que se haga con la debida precaución y sin comprometer la seguridad de la circulación.
Entre las excepciones contempladas se encuentran los adelantamientos a ciclistas, ciclomotores, peatones, animales o vehículos de tracción animal, así como la maniobra necesaria para sortear un obstáculo en la calzada. No obstante, estas excepciones deben analizarse en cada caso concreto y, en ningún caso, son aplicables a la incorporación desde un estacionamiento a la vía principal.





