Por Francisco J. García Rodríguez
El pasado martes 27 de mayo celebramos en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna uno de los actos más importantes en nuestra vida académica: la ceremonia de investidura de las nuevas doctoras y doctores que, con la defensa de su tesis doctoral, culminaron sus estudios en el curso 2023-24. El grado académico del doctorado constituye el más elevado de cuantos pueden obtenerse en las instituciones de educación superior y simboliza la capacidad para generar y transmitir conocimiento avanzado.
Cuando una persona alcanza el grado de doctor o doctora ha demostrado haber adquirido unas capacidades para desarrollar una actividad consustancial a la institución universitaria: la investigación. Así, en la normativa se alude a la tesis doctoral como un trabajo original de investigación elaborado por la persona candidata en cualquier ámbito de estudio y que ha de capacitarla para el trabajo autónomo en el ámbito de la I+D+i.
Para mí, como Rector, constituye un motivo de orgullo poder decir que en nuestra Universidad de La Laguna se han defendido durante el curso 2023-24 un total de 167 tesis doctorales, lo que supone el dato más elevado de la última década. Y es que el doctorado constituye la base sobre la que nuestra universidad construye su actividad investigadora y este elevado dinamismo en la generación de tesis doctorales se refleja en nuestro gran desempeño investigador, ya que podemos decir, con satisfacción, que en nuestra institución se hace mucha y muy buena investigación.
La Universidad de La Laguna se situó en el rango 501–600 a nivel mundial en la última edición del Ranking de Shanghái, siendo la decimocuarta de España. Y todo ello, pese a contar con un menor presupuesto relativo ya que en esa variable ocupamos el puesto 23 y un menor número de personal investigador (posición 27), lo que evidencia, por tanto, nuestra alta eficiencia investigadora.
CASI 3.000 PUBLICACIONES
En 2024, la producción científica de nuestra institución alcanzó las 2.898 publicaciones, incluyendo 1.911 artículos, 83 libros, 489 capítulos de libro y 280 comunicaciones a congresos. De hecho, nuestra universidad produce casi el 70% de las publicaciones generadas por el sistema universitario de Canarias.
Cabría pensar, no obstante, que esta abundante producción científica está alejada de nuestras preocupaciones cotidianas. Muy al contrario: cada vez en mayor medida, nuestro bienestar cotidiano, nuestro día a día, se vincula con más intensidad al conocimiento científico. Personal investigador de nuestra universidad produce conocimiento de aplicación directa en los más diversos ámbitos, plenamente vinculados a nuestra cotidianeidad.
Y la investigación es una parte inherente y distintiva de la Universidad. Dicho más claramente: no hay universidad si no hay investigación. Y cuando hablamos de investigación, aludimos al conjunto de ramas del conocimiento. La generación de conocimiento, en todas sus formas, es parte de eso a lo que llamamos investigación. Por eso, quienes adquirieron el grado de doctor o doctora el pasado día 27 reflejan lo que esencialmente somos y cual es la misión fundamental de nuestra institución. Tomando esta realidad como referencia, el profesor Nicholas Peppas, al ser investido doctor honoris causa por nuestra universidad, nos decía que la Universidad de La Laguna constituye un faro de conocimiento en medio del Océano Atlántico.
Pero este Faro de Investigación no sólo alumbra hacia el contexto internacional, sino que puede ser aprovechado por la sociedad y la economía de Canarias para vislumbrar la ruta hacia un futuro de mayor prosperidad, equidad y justicia social. Como sabemos, Canarias muestra un gran problema socioeconómico de carácter estructural, como es una pobre creación de empleo. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) más reciente, correspondiente al primer trimestre de 2025, la tasa de desempleo general en España era del 11,3 %, mientras que en Canarias ascendía al 13,5.
Resulta evidente que generar oportunidades de empleo ha de constituir una de nuestras máximas prioridades como sociedad. La educación aumenta la productividad de las personas y se traduce en más y mejores oportunidades de empleo y mayores ingresos. Así, en esa estadística de la EPA a la que hice referencia, en la que la tasa de paro general en Canarias era del 13,5%, descendía al 11,8 para las personas con FP Superior, al 7,32 % para quienes contaran con una titulación de Grado universitario o títulos propios y al 5,4 % para quienes tenían un nivel de máster o posgrados oficiales.
INSERCIÓN LABORAL
La tasa de desempleo para la población que ostentaba el grado de doctor o doctora se situaba en el cero por ciento. He dicho bien: podemos decir con orgullo que, según las estadísticas laborales, el doctorado garantiza la inserción laboral en Canarias. Por eso, creo que está plenamente justificado ese orgullo al que antes aludía porque, junto a la ULPGC, aportamos la totalidad de estos profesionales altamente cualificados, tan necesarios para generar nuevo conocimiento.
Es conocido que somos de las pocas comunidades en las que no se cuenta con un instrumento de financiación estable y suficiente para sus universidades públicas. Estos apoyos resultan cruciales para que la Universidad de La Laguna no sólo pueda continuar, sino multiplicar la productividad de sus programas de doctorado, generando aún más talento investigador joven. Pero, sobre todo, son imprescindibles para aumentar la intensidad de este faro de conocimiento que constituye nuestra universidad y maximizar el impacto transformador en la sociedad y en la estructura económica de Canarias.
*Rector de la Universidad de La laguna
