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Mónica Hathiramani: “Automedicarse es poner en riesgo la salud de las personas”

Hathiramani es una figura destacada en el ámbito farmacéutico español
Mónica Hathiramani: "Automedicarse es poner en riesgo la salud de las personas"

La doctora Mónica Hathiramani Sánchez (Las Palmas, 1972) es una figura destacada en el ámbito farmacéutico español. Licenciada en Farmacia por la Universidad de Granada, se especializó en Farmacia Hospitalaria en el hospital universitario Doctor Negrín, en Las Palmas. Es diplomada en Sanidad por la Escuela Nacional de Sanidad y por el Instituto de Salud Carlos III. Ha sido docente de la asignatura de Terapéutica 2 para estudiantes de cuarto curso de Medicina de la Universidad de Zambeze, en la ciudad de Tete, Mozambique, centro colaborador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Es doctora en Farmacia por el Departamento de Toxicología de la Universidad de La Laguna (ULL) y su trayectoria abarca dos décadas de farmacia hospitalaria, además de sus años en el campo comunitario. Actualmente se desempeña como farmacéutica titular en una oficina de farmacia en la zona turística de Gran Canaria, en Maspalomas. Es investigadora en seguridad del medicamento y su compromiso social la vincula con el Rotary Club. Me interesaba hablar con ella sobre los desafíos y el futuro de la atención farmacéutica, la investigación y la salud de la población, en unos momentos tan controvertidos y tras la triste experiencia de varias epidemias y pandemias en todo el mundo.


-Mónica, tu tesis abordó la optimización del uso de medicamentos, formulados con excipientes edulcorantes de declaración obligatoria. ¿Podrías explicarme la relevancia de tu investigación para la salud pública?
“Es el resultado de cuatro años de trabajo, compartido con el departamento de Toxicología de la ULL. Tuve como directora de mi tesis a la catedrática Carmen Rubio. Lo más relevante de mi investigación ha sido poner de manifiesto que no solo los principios activos de los medicamentos pueden causar efectos adversos, sino también los excipientes”.


-Para el gran público, ¿qué son los excipientes?
“Son las sustancias que ayudan a la formulación de estos medicamentos y que también pueden ser susceptibles de causar algún daño. En concreto, en mi investigación se ponía la alerta en pacientes fenilcetonúricos, intolerantes a la fructosa y ancianos. Con ello aumentamos la seguridad de los medicamentos en poblaciones, por un lado, con enfermedades raras (fenilcetonuria e intolerantes a la fructosa), que no siempre están correctamente atendidos y, por otro lado, en una población cada vez más numerosa, que es la de los ancianos”.


-Has pasado del ejercicio profesional en una farmacia hospitalaria a regentar una oficina de farmacia en un lugar turístico. Vaya cambio.
“Estar al frente de una oficina comunitaria de farmacia es algo que tengo en mi cabeza desde que cumplí los doce años. Desde entonces quería estudiar esta carrera y en 2014 logré una oficina de farmacia. Son cosas completamente diferentes. La farmacia comunitaria te permite el trato directo con el paciente, en términos de educación sanitaria. Es gratificante que el paciente perciba la preocupación de un sanitario por su salud y que éste vea la evolución de quien necesita consejo. En el hospital, el trato con el enfermo es compartido con médicos y otros sanitarios, lo que nos permite ver el problema de salud de una forma más global. Los dos aspectos de mi actividad son y han sido muy gratificantes”.


-¿Es segura la vigilancia del medicamento en el mercado español?
“Mira, yo creo que los principales retos en la actualidad giran en torno a la mejora de notificaciones de los efectos adversos”.


-¿Por qué?
“Pues porque muchos efectos adversos no se notifican por falta de tiempo, por ejemplo. Es precisa la comunicación rápida y transparente entre la industria, autoridades y profesionales sanitarios. También la vigilancia efectiva de medicamentos innovadores y la garantía de un suministro seguro y continuo, especialmente para medicamentos críticos”.


-La automedicación es un problema en España. ¿Qué opinas?
“Automedicarse sin la supervisión de un profesional es poner en riesgo la salud de una persona”.


-Y aquí estamos acostumbrados a eso.
“Es que automedicarse puede provocar efectos secundarios graves, enmascarar determinadas enfermedades importantes, generar resistencias a los antibióticos e incluso causar interacciones peligrosas con otros medicamentos. Por eso es fundamental consultar al médico o al farmacéutico. La realización de campañas educativas desde la farmacia comunitaria y mantener un trato cercano, empático y profesional que genere confianza son asuntos prioritarios para que los ciudadanos acudan a la farmacia como primer punto de consulta de salud”.


-Vamos a un tema de actualidad. ¿Cómo influye el uso de determinados medicamentos en el equilibrio del microbioma intestinal y cuál es el papel del farmacéutico en el cuidado de esta “segunda piel” interna?
“Sí es un tema candente. Y actual”.


-¿Y qué opinas?
“Pues que es una realidad que determinados medicamentos como los antibióticos, inhibidores de la bomba de protones (mal llamados protectores gástricos) y los antiácidos, entre otros, pueden alterar significativamente la composición y la función de la microbiota intestinal. Estas alteraciones pueden provocar consecuencias más allá del sistema digestivo, ya que la microbiota intestinal está directamente relacionada con el sistema inmunitario. Un desequilibrio puede favorecer la inflamación y contribuir al desarrollo y empeoramiento de enfermedades autoinmunes y afecciones crónicas. Por ello los farmacéuticos, desde nuestras boticas, haciendo promoción del uso racional de los fármacos, debemos educar sobre su adecuado uso y asesorar en el uso de prebióticos, probióticos y cambios en el estilo de vida”.


-Las vacunas, doctora. Todavía hay quienes dudan de ellas y hacen gala de mucha desinformación. ¿Qué tienes que contarme?
“Desde los colegios profesionales farmacéuticos se promueve la vacunación entre los propios colegiados y de la población, de manera que mostramos públicamente nuestro compromiso al vacunarnos públicamente, reforzando así la seguridad de la población con nuestro ejemplo. Además, debemos convertirnos en una referencia a la hora de resolver dudas, proporcionar información clara y desmontar mitos y bulos con argumentos científicos actualizados”.


-Tu ejerces en una zona turística. ¿Cómo te las arreglas a la hora de sustituir fármacos requeridos por pacientes extranjeros en un país extraño para ellos?
“Contamos con una gran ayuda por parte del Consejo General de Colegios Farmacéuticos en este sentido, gracias a su base de datos BOT plus. En esta base se pueden consultar los medicamentos comercializados en otros países proporcionándonos su equivalencia en España. En el caso de que la composición no fuera exactamente igual, derivaríamos el asunto a un centro de salud. Afortunadamente, en mi zona contamos con un médico especialmente designado a la población extranjera, con conocimiento de idiomas. Y en mi oficina de farmacia disponemos de personal que conoce idiomas, por lo que la conexión con el paciente es mucho más fluida. Hoy hay técnicas que nos acercan mucho más”.


-Tu trayectoria profesional incluye una importante contribución a la transferencia de resultados de investigación en atención farmacéutica a la práctica asistencial. ¿Tenemos ejemplos concretos?
“Podría citarte muchos. Me enorgullece decir que los resultados de mi propia tesis y la de otros compañeros de departamento se pueden aplicar directamente a la vida diaria de la farmacia comunitaria. Como ejemplo, quiero decir que disponemos de pantallas informativas en la farmacia donde se proyectan infografías informativas sobre el uso de los edulcorantes en los medicamentos y la población de riesgo y disponemos también de dípticos de entrega directa al paciente. El personal de la farmacia logra así, además, una guía de actuación a la hora de enfrentarse a algún paciente de riesgo”.


(Su afición por una profesión difícil y de gran responsabilidad es notoria. Hablamos de la fitoterapia -uso de plantas medicinales-. Su respuesta fue tan larga y tan documentada que no es posible un resumen. O sí: “El rol del farmacéutico, interviniendo profesionalmente y con educación sanitaria, optimiza un uso más seguro y eficaz de la fitoterapia y garantiza una mejor promoción de la salud del paciente. Comprar estos productos en la farmacia garantiza el acceso a preparados que cumplen estrictamente controles de calidad, seguridad y eficacia”, me dice).


-Tú eres docente. Y vives día a día, además, los avatares de esta profesión “en la calle”. ¿Tienes algún mensaje para los futuros profesionales y para la sociedad en general sobre el valor de la atención farmacéutica?
“La atención farmacéutica es mucho más que la simple dispensación de fármacos. Se trata de un compromiso diario con la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas. A los futuros profesionales tengo que animarlos a trabajar con vocación, pasión, ética y empatía, recordando siempre que detrás de cada dispensación hay una historia humana, una necesidad y una oportunidad de hacernos crecer en nuestra profesión”.


-¿Y qué le dices a la sociedad?
“Le invito a que reconozca y valore el papel de los profesionales, en nuestro caso como un agente de salud cercano, accesible y preparado para ofrecer consejo y prevención. La farmacia comunitaria yo creo que es un pilar fundamental del sistema sanitario, contribuyendo a la seguridad del paciente, a la adherencia a los tratamientos y a la educación sanitaria en general. En un mundo en constante cambio, la atención farmacéutica seguirá evolucionando, integrando nuevas tecnologías y conocimientos, pero siempre mantendrá su esencia: el cuidado personalizado y la confianza mutua. Apostemos juntos por una farmacia más humana, innovadora y comprometida con la sociedad, pues”.


-No hemos tocado el tema del Rotary Club, en el que eres muy activa.
“Bueno, tengamos en cuenta los lemas del Rotary: “Dar de Sí antes de pensar en Sí” y “Se beneficia más quien mejor sirve”. El Rotary enriquece la vida profesional de sus miembros. Intentamos sacar adelante proyectos en nuestro entorno, que beneficien a los necesitados. Y, sí, participo en proyectos y es una labor que hago con entusiasmo y dedicación, de acuerdo con mis criterios y con los criterios del Rotary Club”.