El periodista británico Adam Toms ha provocado un aluvión de reacciones tras publicar una columna en el Daily Express sobre su reciente visita al sur de Tenerife. Aunque la Isla es desde hace años uno de los destinos favoritos del turismo procedente del Reino Unido, Toms no ha quedado precisamente impresionado. De hecho, ha dejado claro que no tiene intención de regresar “por placer en un futuro cercano”.
En su artículo, el reportero reconoce que viajó a Tenerife para cubrir las protestas contra la masificación turística. Allí observó el impacto del modelo turístico en la vida de los residentes, pero también se sorprendió del comportamiento de muchos de sus compatriotas durante las vacaciones.
“No entiendo cómo pueden pasar semanas repitiendo lo mismo sin aburrirse”, escribe. Y se refiere a una rutina muy concreta: beber en pubs británicos, descansar sin moverse demasiado y no buscar ninguna experiencia cultural nueva. Según su punto de vista, estas vacaciones podrían vivirse “en casa, un día soleado, por mucho menos dinero”.
Aunque su tono intenta ser autocrítico en ciertos momentos —“quizá esté siendo demasiado elitista”, confiesa—, la comparación con su experiencia en Florencia deja clara su preferencia por destinos con más contenido histórico y cultural. El contraste entre museos, plazas y arquitectura renacentista frente a los complejos hoteleros del sur de Tenerife refuerza su visión crítica sobre el modelo de ocio que predomina en esa parte de la isla.
Eso sí, no todo fue negativo. Toms afirma que conoció a británicos “simpáticos y con sentido del humor”, tanto visitantes como residentes. Aun así, insiste en que el tipo de turismo que allí predomina no le resulta atractivo y que, al menos por ahora, no contempla volver como turista.
Su opinión, expresada en primera persona, ha sido recibida con división entre los lectores británicos. Muchos le acusan de clasismo y de no entender que hay personas que buscan en sus vacaciones desconectar, disfrutar del sol y relajarse sin más pretensiones. Otros coinciden en la necesidad de replantear el actual modelo turístico en Canarias, sobre todo en lo que respecta a su sostenibilidad y los efectos que tiene en la población local.
Tenerife, por su parte, continúa figurando entre los destinos más demandados por el turismo británico, con zonas como Playa de las Américas atrayendo cada año a miles de visitantes.






