No fue un día cualquiera. Este martes 23 de julio, Julio Fuentes, de 65 años, se despidió de su puesto de trabajo tras más de cincuenta años y cinco meses ininterrumpidos en la misma farmacia, en plena calle Méndez Núñez, en Santa Cruz de Tenerife.
Lo hizo rodeado de vecinos, amigos, compañeros, familiares y hasta agentes de la Policía Local, que acudieron ante la gran cantidad de personas congregadas para decirle adiós como se merece.
Desde que entró con solo catorce años a trabajar como empleado, Julio se convirtió en parte del paisaje emocional del barrio, una figura cercana, amable y comprometida que, como ya recogió DIARIO DE AVISOS en un primer reportaje, ha sido testigo de generaciones enteras, dolencias compartidas y consejos confiables.
La despedida fue multitudinaria. Más de cien vecinos se acercaron para acompañarlo, muchos de ellos emocionados. Le entregaron dos libros de firmas repletos de mensajes escritos a mano, recuerdos y agradecimientos que reflejan el enorme cariño que despierta.
Toda una vida dedicada a los demás
También le hicieron regalos de todo tipo, se organizaron entrevistas y, como broche de oro, la cantante Mari Carmen Mulet le dedicó una sentida folía canaria que conmovió a todos los presentes.
Junto a él estuvieron su esposa, sus hijos —a excepción de una hija que vive en Málaga—, su nieta y todos sus compañeros de la farmacia, en un acto espontáneo, pero lleno de calor humano.
Entre los obsequios más simbólicos, un cuadro con la imagen de la farmacia y de los dueños, como testimonio de tantos años de trabajo y fidelidad, pese a no ser farmacéutico de profesión.
No era un adiós cualquiera. Era el reconocimiento a toda una vida dedicada a los demás, desde detrás de un mostrador que se volvió confidencia, consuelo y constancia. Porque Julio no solo vendía medicamentos: curaba con la palabra, con la sonrisa, con la escucha atenta.






