el cotarro

Entre todos estamos “matando” nuestra identidad

Hoy acalorado escribo desde la tristeza, el cabreo y la indignación. Estuve el pasado domingo disfrutando de la romería regional de San Benito Abad, en La Laguna
Entre todos estamos "matando" nuestra identidad
“MAGA” SIN POLAINAS (I) Y LA OTRA CON BOLSO DE MARCA, DEL TRANVÍA AL BOTELLÓN MAGO.

Hoy acalorado escribo desde la tristeza, el cabreo y la indignación. Estuve el pasado domingo disfrutando de la romería regional de San Benito Abad, en La Laguna. Al final de la jornada llegué a la conclusión de que ya no es lo que era, ni muchísimo menos. Creo que entre todos la estamos “matando” y ella sola se va “muriendo” en lo que a la identidad y al respeto al tipismo se refiere. Y, para que no se me mosquee nadie en particular, creo que no es culpa del actual alcalde, Luis Yeray Gutiérrez (PSOE) ni del anterior alcalde, José Alberto Díaz (CC) y sus respectivos concejales de fiestas. En todo caso, somos responsables todos, los políticos y nosotros, la ciudadanía. Y creo que no es cuestión de querer superar cada año el récord de carretas participantes (este año 80), ni de superar el récord de participación humana (este año unas 18.000 personas). Es cuestión de identidad, de respeto al verdadero tipismo, a las tradiciones y es cuestión de educación y cultura.

Un ataque sin piedad a nuestra vestimenta típica

Hay que agradecer la asistencia de las personas que hacen un esfuerzo para respetar debidamente nuestra vestimenta típica canaria (se pueden conseguir “trajes de mago” a muy bajo precio, aunque sean “made in China”) Pero, del mismo modo, hay que denunciar y rechazar a la gente que maltrata nuestra vestimenta típica. Si el recordado Juan Ríos Tejera, el popular Juanito “Cabeza” o sus hermanas, Laureana y Yayita Ríos levantaran la cabeza, volverían a la tumba escandalizadas, decepcionadas y tristes. No es de recibo que las polainas se cambien por calcetines Nike o que mucha gente (sobre todo la juventud) cambien un calzado adecuado al traje tradicional, por un tenis deportivo de marca. Peor aún es que las típicas polainas desaparezcan y brillen por su ausencia, convirtiendo nuestro pantalón de mago, en una magada de bermuda mal llevada. Si a eso sumamos un corpiño de maga complementado con un bolso de Michael Kors o de Carolina Herrera y rematado con gafas Ray-Ban, apaga y vámonos. El ataque a la “identidad canaria” está siendo absoluto y letal.

Reguetón y salsa, en vez de isas, folías y malagueñas

A todo lo anterior hay que sumar que, incluso en la parte musical dentro de la propia romería, los aires típicos de nuestra tierra son achicados en favor de conocidos temas del actual reguetón que parece que lo inunda, domina y contamina todo. Las isas, folías, malagueñas, tanganillos y saltonas están siendo relegados en favor de canciones de Don Omar, Rauw Alejandro, Maluma o Karol G. Eché en falta más temas de nuestros solistas y grupos canarios. Pero, ya puestos, lo peor y el desastre total lo comprobé en los alrededores de la parroquia de San Benito, donde, prácticamente, la única música que se escuchaba a todo tren era de rap, “salserío” y de nuevo reguetón. Decir, además, que en la popular y céntrica calle El Tizón (junto a la Plaza de la Concepción) dos renovados bares tenían una música de salsa y reguetón a tope de volumen a las 14:00 horas, justo cuando pasaba la propia romería y la mismísima imagen de San Benito Abad. Totalmente impresentable.

Desembarco a las 17:30 para el “botellón de magos”

Por si fuera poco, a eso de las 17:30 horas, con la romería de San Benito acabada y supongo que las reses ya en sus establos, pude ver con mis propios ojos como una “marea humana” de adolescentes bajaba del tranvía en la lagunera parada de la avenida de La Trinidad. Vestidos “de magos y magas”, como más o menos les he ido con tando (alguno peor, con el polo blanco de Lacoste y su típico cocodrilo, pantalón vaquero roto con agujeros y bufanda roja de la abuela a modo de fajín) salían con destino a San Benito. Repito que eso lo vi a las 17:30 horas y vi también cómo, cada media docena, más o menos, alguna persona portaba la clásica bolsa de plástico con la necesaria botella de ron y la requerida de Coca-Cola, para el desarrollo, supongo, del oportuno “botellón de magos” frente a la iglesia del santo.

Lo contrario de La Orotava, Los Realejos o El Hierro

Mientras en otras manifestaciones tradicionales se lucha activamente por cuidar nuestra idiosincrasia, tradiciones y vestimenta típica, como en El Hierro con su Bajada o las romerías de La Orotava o Los Realejos, en La Laguna se ha “bajado la guardia” hasta límites que no se debería permitir. Hay que destacar lo vivido en la herreña Bajada de la Virgen de Los Reyes, ejemplo de pureza y respeto. Una vez más, los altavoces y la estridente música moderna, brillaron por su ausencia. Los herreños y herreñas siguen cuidando y guardando celosamente sus tradiciones. También alcaldes como Adolfo González (PP) de Los Realejos, o Francisco Linares (CC) de La Orotava, están defendiendo activamente el correcto uso de nuestra vestimenta típica. El escritor, ensayista y poeta checo, Milan Kundera afirmaba que “la cultura es la memoria de un pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, la identidad, el modo de pensar y de vivir”. Creo que en La Laguna tenemos una asignatura pendiente de aprobar de forma muy urgente. Amén.

La calle convertida en “meódromo” sin vergüenza

Indignado y triste por lo que estaba viendo, me arriesgué y fui personalmente a la zona de San Benito donde, lamentablemente, se cumplieron mis más negativos presagios. Una vez más recordé al querido sacerdote franciscano José Arenas Sabán, mi gran amigo el padre Pepe Arenas, cuando una vez me dijo que no tendría sentido celebrar el “Día del Chocolate” celebrando una “sardinada”. No tiene sentido que ahora el rap, la salsa, el reguetón, lo inunde e intoxique todo: navidades, carnavales, bailes de mago, romerías… Y que todo termine en botellón con una música a todo volumen convertida en estridente ruido. Para rematarlo todo, faltaba convertir las calles en improvisados aseos públicos al aire libre. Antes, al menos, las señoritas que tenían “necesidad urgente de desaguar” solían ponerse entre dos coches con una amiga por cada lado haciendo de “biombo” y la necesitada “desaguando” discretamente. El pasado domingo, ellas y ellos lo hacían sin recato alguno contemplando, mientras meaban, la iglesia parroquia de San Benito Abad. ¿Qué hemos hecho o estamos haciendo mal? En nuestras manos está arreglarlo.

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