La Universidad de La Laguna acoge la reunión anual de directores y directoras del Instituto Cervantes, que congrega a más de 70 directivos de la institución y que por primera vez se celebra en el Archipiélago. La reina Letizia participó en la sesión de trabajo central.
Previamente, en el acto inaugural en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, intervinieron el director del Instituto, Luis García Montero; el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares (vía telemática); el exministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell; y el rector de la ULL, Francisco García.
García Montero explicó que el objetivo de esta reunión es el de “analizar lo hecho” hasta ahora, pero también las ilusiones y proyectos futuros, e invitó a reflexionar sobre “qué cabe” en las palabras “cayuco, libertad, genocidio y mestizaje” porque, no se pueden usar para “criminalizar” a quien arriesga su vida o imponer el sectarismo.
Enfatizó que, detrás de “cayuco se criminaliza el dolor de personas que se arriesgan para buscar una salida a su vida”. Además, “tenemos que reflexionar” sobre el término libertad, pues “me preocupa mucho estar viviendo en un mundo que está buscando otro significado: el de la ley del más fuerte”. También animó a pensar sobre la palabra “genocidio”, pues es “infame” lo que ocurre en Gaza, y sobre “mestizaje” ante el “sectarismo de las identidades cerradas” frente al entendimiento, la fraternidad y la multilateralidad, que es “a lo que nos dedicamos”.
Por su parte, el rector, Francisco García, defendió la elección de una institución que, con 233 años de historia, ha tenido una “vocación de contribuir al entendimiento tanto en América Latina como en África”. “Cuando hablamos de la lengua es algo que va más allá de un conjunto de signos y técnica para transmitir mensajes. Es diplomacia cultural y académica, pero también una herramienta para acercarnos a otras culturas, posicionarnos como país y romper barreras, algo tan necesario en un mundo polarizado y tensionado”.
Mientras, el exministro Josep Borrell remarcó algunos de los avances del Cervantes en los últimos años, desde la apertura de nuevos centros hasta “una profunda transformación tecnológica”. “Estáis mirando al futuro con la misma ilusión que hace años, pero habéis crecido y con una actitud más universal y más práctica: el español es una riqueza enorme que tenemos que cuidar y extender”, explicó.
Cerró el acto el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en una intervención telemática en la que envió un mensaje de agradecimiento a los trabajadores del Cervantes: “Es una labor que va más allá de la enseñanza de la lengua, ya que fomenta el entendimiento mutuo y convierte al español en herramienta al servicio del diálogo global: la política exterior se construye también gracias a vuestra labor”.
Canarias, un puente
Anteriormente, García Montero, destacó el papel de Canarias como “un puente fundamental” en la relación entre España y América Latina, y entre España y el África subsahariana.
Cuestionado por los retos de futuro que afronta el Instituto señaló su preocupación por la “falta de presupuesto”, que actualmente sale adelante, en parte, porque “se pone en marcha hasta obtener más de un 40% de autofinanciación”. A ello se suma la falta de unos Presupuestos Generales del Estado aprobados “que crean inconvenientes para gestionar problemas”. “En 2025 la vida está mucho más cara que en 2023”. Esto influye en la situación de la plantilla. “Lo que puede cobrar un profesor en Reino Unido, no llega al sueldo que exigen para darle el visado de permanencia”.
Sobre la situación en Estados Unidos, señaló que “estamos muy preocupados por el discurso de odio al hispanohablante”. “Trump representa una idea supremacista. Comenzó eliminando el español de la web de la Casa Blanca, exigió que sólo se utilice el inglés, y después ha generado una mirada despectiva a los hispanos al calificarlos de futuros delincuentes, violadores y agresores. Los niños y niñas en el colegio o las cajeras en los supermercados que hablan español son insultados por el discurso de odio al hispano”, una lengua con más de 60 millones de nativos hablantes en Estados Unidos.






