Vecinos del Camino Cordobés, en Puerto de la Cruz, exigen al Ayuntamiento medidas urgentes que limiten su uso a los residentes. Debido a su estrechez, de apenas 1,80 metros en su mayor parte, coinciden a diario personas y vehículos y ello supone un grave riesgo.
No es la primera vez que lo hacen. Llevan décadas hablando con alcaldes y concejales y acumulando escritos por registro de entrada y la sede electrónica y siempre le contestan lo mismo: que toman nota de la petición pero no les dan ninguna solución para evitar mayores peligros que los choques. “Nunca ha habido muertes, pero esto es como Israel, hasta que no se muere todo el mundo, nadie hace nada”, se queja uno de los afectados.
Años atrás, cuando el Ayuntamiento asfaltó la vía, todos los vecinos se pusieron contentos ya que al ser de doble dirección no había casi coches debido a los atascos que se formaban. Sin embargo, al hacerla de un solo sentido, como salida del municipio, es la opción elegida por muchos conductores para evitar el atasco a la entrada del centro comercial Alcampo.
Como consecuencia de esa actuación, se retiraron los pocos ‘guardias muertos’ o reductores de velocidad que había y se puso un límite de 20 kilómetros por hora “que se incumple sistemáticamente”, ya sea por lo empinado de la vía “o por el desdén de los conductores que en los tramos más anchos alcanzan a veces los 60 kilómetros por hora”, lamentan los vecinos.
Por ello, los afectados insisten en que la solución más idónea es que el Camino Cordobés sea utilizado solo por ellos para que deje de ser una vía de escape para el “desalojo” de Puerto de la Cruz.
En caso de no ser posible por la logística del tráfico de la ciudad, creen que la colocación de los cuatro ‘guardias muertos’ que había antes del último asfaltado -desde el tramo que comprende la foguetería hasta su intersección con la Avenida Archipielago Canari- reduciría el peligro porque ralentizan la circulación, haciéndola compatible con el paso peatonal.
Según los vecinos, esta solución se la trasladaron hace un año al anterior alcalde y responsable de Seguridad Ciudadana, Marco González, pero les dijo que “había un problema técnico para hacer los guardias muertos”.
También al concejal de Urbanismo, David Hernández, todavía con las mismas funciones, quien les comentó que una de las posibles soluciones es que no se pueda atravesar todo el pasaje, es decir, que una parte sea de subida, hasta la antigua ferretería, y otra de bajada, pero que debía ser estudiado por la Policía Local.
Consultado sobre esta última propuesta, el edil mantiene la misma postura: que debe ser avalada por un informe policial. En este sentido, recuerda que hay un jefe en funciones nuevo al que se le deberá dar a conocer esta alternativa y tendrá que estudiarla, y lo mismo pasa con el alcalde, Leopoldo Afonso. Respecto a los guardias muertos, opina que “por sí sola” no es una solución.
Hernández considera “justa” la demanda de los vecinos del Camino Cordobés “que es la misma de quienes viven en otras zonas de la ciudad en las que la velocidad de los coches supone un problema al que hay que ponerle freno con medidas integrales”, sostiene.







