La Audiencia Nacional (AN) ha ratificado la pena de diez años de cárcel y el pago de 6,4 millones de euros para el organizador desde Tenerife del traslado desde Martinica a Canarias de 211,4 kilos de cocaína, en un velero que fue interceptado en aguas internacionales por agentes franceses.
Según el fallo ratificado ahora por la Audiencia Nacional, el acusado actuó junto con dos personas que ya han sido juzgadas y condenadas en Francia a cinco años de cárcel y algunos más que se encuentran en otro procedimiento, y se le atribuye organizar la operación en la que se usó un barco de bandera española, propiedad de una empresa de Adeje.
Uno de los miembros de este entramado compró el velero por 130.000 euros y se estima que los encausados recogieron cerca de las costas de Surinam, 180 paquetes de cocaína de los que 163 fueron escondidos en una cavidad del barco.
El velero partió desde Tenerife en dirección a Martinica, luego salió de la isla francesa y realizó el trasvase de la droga desde otra embarcación en el mencionado punto para a continuación ser interceptados por las autoridades francesas.
El barco fue abordado el 16 de abril de 2021 en aguas internacionales, momento en el que se intervino el cargamento con una pureza de entre el 75 y el 86%, con un valor estimado en origen de 3,2 millones, por lo que la multa en esta pieza se fijó en el doble de este precio.
Una vez impuesta la condena, el acusado presentó un recurso ante otra sala de lo penal de la AN que ha sido rechazado alegando vulneración del principio de inocencia o errores en las transcripciones de las conversaciones.
La defensa solicitaba la revocación de la sentencia o que como mucho se le impusiera una pena de seis años y en ese supuesto mostraba su conformidad con el pago de la misma multa.
Los investigadores obtuvieron fotografías del investigado con otros tripulantes detenidos por las policía francesas en las que se observa como el condenado, que llegó a Martinica desde Tenerife vía París, no sólo llevó a cabo reparaciones en el barco sino que permaneció siempre con el resto de los detenidos en la isla acudiendo a restaurantes y excursiones.






