El actor Michael Madsen, conocido, entre otros títulos por sus papeles en las películas de Quentin Tarantino Kill Bill y Reservoir Dogs, falleció este jueves a los 67 años. Madsen sufrió un paro cardíaco y fue encontrado inconsciente en su casa de Malibú, según confirmo su representante a Variety.
“En los últimos dos años, Michael Madsen ha realizado un trabajo increíble en el cine independiente, incluyendo los próximos largometrajes Resurrección en el Camino, Concesiones y Cookbook for Southern Housewives, y esperaba con ilusión este nuevo capítulo de su vida”, declararon en un comunicado conjunto los representantes de Madsen, Susan Ferris y Ron Smith, y la publicista Liz Rodríguez.
“Michael también se preparaba para publicar un nuevo libro, titulado Tears for My Father: Outlaw Thoughts and Poems, actualmente en edición”, apuntaron. “Michael Madsen fue uno de los actores más emblemáticos de Hollywood, a quien muchos extrañaremos”, concluye el comunicado.
Hijo de Elaine Madsen, autora de bestsellers y productora, y Calvin Christian Madsen, bombero, Michael Madsen nació en Chicago en 1957. Su carrera como intérprete comenzó cuando acompañó a un amigo a un casting y le convencieron para que él también lo realizara. A partir de entonces, comenzó su formación como actor en el teatro Steppenwolf de Chicago.
Más tarde, se mudó a Los Ángeles, donde pronto comenzó una muy prolífica carrera como actor, participando en más de 200 producciones, entre películas, cortometrajes y series de televisión. Su debut en el cine fue en 1983 con Juegos de guerra, filme que le empujó a mudarse a la costa Oeste al lograr el papel inexplicablemente mientras era un mecánico de poca monta en su ciudad natal. A partir de entonces formó parte del elenco de varios largometrajes, entre los que se encuentran The Doors (Oliver Stone, 1991), Thelma & Louise (Ridley Scott, 1991) y Liberad a Willy (Simone Wincer, 1993).
Pero su salto definitivo al estrellato ocurrió en 1992, con el estreno de Reservoir Dogs, ópera prima de Quentin Tarantino, donde Madsen encarnó al carismático Mr. Blonde. Según contó el propio actor en una entrevista en 2020 al medio estadounidense ScreenRant, el motivo que le impulsó a aceptar el papel de una película dirigida por “alguien que no conocía nadie, absolutamente nadie”, fue la participación de Harvey Keitel, con quien ya había coincidido en Thelma & Louise. “Yo ni siquiera conocía en persona a Tarantino -recordaba Madsen-. Éramos un puñado de tipos haciéndonos los importantes y los guays porque sabíamos que Harvey Keitel estaba por ahí y queríamos ser igual de guays que él”.
“Steve (Buscemi), Tim (Roth), Chris (Penn) y yo no habíamos hecho mucho todavía. La idea de ponernos a todos nosotros en una película como esa fue de Quentin. Él escribió esa cosa. Estar en la primera película que logró que le financiaran para dirigirla él mismo fue todo un privilegio”, compartía el actor en la misma entrevista. “Creo que ninguno de nosotros, excepto Keitel y Tarantino, sabíamos lo que llegaría a ser esa película ni qué estábamos haciendo”.
Entre otras cosas, lo que estuvo haciendo Michael Madsen en aquel rodaje fue protagonizar una de las escenas más icónicas de toda la filmografía de Quentin Tarantino, por la que la mayoría del público le recuerda.
Aparentemente enfurecido y convencido de que el atraco que tenían planeado se ha ido al garete porque entre ellos hay un soplón, Mr. Blonde llega al punto de reunión junto al policía Marvin Nash, al que ha secuestrado en medio del revuelo y ha transportado en el maletero de su coche. Tras atarlo a una silla, el personaje de Madsen da rienda suelta a su sadismo y comienza a torturarlo, no para obtener información, sino, tal y como le confiesa al agente, “para disfrutarlo”.
Es entonces cuando da comienzo la memorable escena, en la que, navaja en mano y bajo la atónita y desesperada mirada de Nash, comienza a bailar mientras suena el tema Stuck In The Middle With You. Pronto, sin embargo, se detiene, y asesta al policía un navajazo en la cara para, a continuación, rebanarle la oreja. En apenas dos minutos, Tarantino y Madsen logran provocar en el espectador un cóctel de repulsión y fascinación por lo que estaban viendo.
A partir de entonces, Madsen se volvió uno de los -muchos- actores fetiche de Quentin Tarantino, quien vería catapultada su carrera como director tras el éxito de Reservoir Dogs. Apareció en la saga Kill Bill, en el papel de Budd; Los odiosos ocho, como Joe Gage y en Érase una vez… en Hollywood, interpretando el papel del sheriff Hacket.
Aparte de sus trabajos como actor, Madsen también se dedicó a la escritura, publicando varios poemarios, entre los que se encuentran los títulos Burning in Paradise y Expecting Rain.





