En el entorno de la Península Ibérica y las islas viven alrededor de unas 25 especies de tiburones, animales que llevan habitando en el planeta más de 450 millones de años y que son reguladores de ecosistemas, según los datos proporcionados por Ecologistas en Acción en el Día Internacional de Conciencia sobre los Tiburones.
En este marco, la organización ecologista presenta una campaña de divulgación científica centrada en los tiburones presentes en las aguas ibéricas y canarias, con el objetivo de dar a conocer estas especies y sensibilizar sobre la necesidad urgente de implementar medidas para su conservación, y mostrar cómo la pesca, su principal amenaza, ha mermado sus poblaciones en las últimas décadas.
Según un comunicado de EA, las poblaciones de condrictios (tiburones, rayas y quimeras) son el segundo grupo taxonómico más amenazado del mundo, y muchas de estas especies son desconocidas, como el carocho o el negrito, “con formas, colores y capacidades sorprendentes”.
Para la concienciación sobre estas especies, EA presenta un póster descargable, ilustrado con las 25 especies, que es un anticipo de una guía detallada sobre la biología y ecología de estos animales, que incluirá una guía de las pesquerías donde se capturan y las principales amenazas y el estado actual de sus poblaciones.
Estas especies afrontan varias amenazas, muchas por “causas antrópicas”, según ha explicado a EFE el portavoz de EA, Alberto García Horcajuelo, como “la pesca industrial que se erige como la amenaza principal, con estimaciones científicas hechas con modelos matemáticos de entre 80 y 100 millones de escualos capturados cada año”.
La flota española es la segunda que más tiburones pescó a nivel mundial durante la última década, según datos de la FAO.
El portavoz de EA ha apuntado que “la flota española de palangre en superficie es una de las más importantes y se encuentra presente en todos los océanos y tan solo detrás de la indonesia, pero existen grandes flotas chinas, japonesas o taiwanesas”.
Numerosas especies “son capturadas incidentalmente” en labores de pesca de las que no son objetivo, como es el caso de muchos tiburones de hábitos demersales en redes de arrastre de fondo.
Los tiburones “suelen ser descartados y rara vez son declarados en las estadísticas pesqueras, por lo que es muy complicado conocer su estado poblacional y establecer medidas de gestión adecuados”, según García Horcajuelo, quien aclara, no obstante, que la flota española cuenta con un “buen sistema de reporte de capturas que se reportan a los gobiernos de las zonas donde se pesca”.
Sin embargo, ha acotado, “para evitar las capturas incidentales y tener más control de las poblaciones de especies, es necesario una estandarización de los sistemas de reporte de capturas de pesca”, porque “hay muchas flotas que no reportan adecuadamente” y, además fomentar el cumplimiento con los compromisos de los acuerdos internacionales para la conservación de las especies.
Dado el papel de los tiburones como depredadores apicales (en la cúspide de la cadena alimentaria de un ecosistema), “son fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas marinos”, y, por ello, insta al incremento de la adopción de medidas para protegerlos.
En su opinión, es necesario dejar de creer “el mito del tiburón como feroz devorador de personas” y comenzar “a verlos como lo que son: criaturas maravillosas para las que el ser humano no entra dentro de su dieta”.
Estos animales “son reguladores de ecosistemas y están terriblemente amenazadas por causas antrópicas, pese a llevar habitando en el planeta más de 450 millones de años, antes incluso de la aparición de los dinosaurios o de los primeros árboles”.
Según Alberto García, el cazón, una de las especies que se consume en España, “es una especie que está en peligro crítico”, ya que actualmente hay muy poco en el Mediterráneo, por lo que “se utilizan otras especies como la musola o la mielga que se meten para la preparación”.
Otras especies como “el marrajo y la tintorera que también están en peligro de extinción según la zona, son dos de las que más pesca la flota española, sobre todo en aguas internacionales con pesca con palangre”.
En el Mediterráneo, un tiburón puede ser pescado por la flota española, francesa, italiana, marroquí o argelina, por ello, ha subrayado “es necesario la colaboración de todos los científicos de todos estos países para conocer cuánto se está pescando por todas esas flotas”.
En relación al acercamiento de ejemplares de tiburón a las costas, como el tiburón blanco, García Horcajuelo ha aclarado que “uno de los factores es el calentamiento del agua marina”, pero apunta que no hay datos suficientes para saber si esto no sucedía anteriormente, la diferencia es que en la actualidad los avistamientos se suben a las redes sociales.
Sí se ha observado, según el portavoz de EA, que “especies que son de altamar, como la tintorera se acerca bastante porque pueden estar enfermas y llegan desorientadas”, o lo que está sucediendo como “algo anómalo con las módulas, un tipo de mantarraya, que de repente este año se han aumentado muchísimo los avistamientos en el Mediterráneo”.
“Los tiburones que se generalmente se acercan a las costas, no suelen ser peligrosos, son tiburones salvajes con los que debemos mantener un respeto y una distancia prudencial”, ha concluido.








