“Hablar de salsa es pecado. Todo empezó con la rumba y, de ahí, el guaguancó, la columbia, el chachachá, el mambo, el danzón, la guajira… Bautizar a todo esto como salsa fue algo comercial. Tito Puente decía que la salsa solo la usaba para echársela a los espaguetis. He respetado los estilos, usándolos para hacer más excitante el jazz. A mí lo que me gusta es poner a la gente a bailar. Alguien se inventó lo de la salsa romántica y eso fue un crimen, pues resta mucho a nuestra música. Y al final cada orquesta suena igual”.
El pianista y compositor estadounidense de origen puertorriqueño Eddie Palmieri (Nueva York, 1936), fallecido este miércoles a los 88 años, explicaba de esta manera a DIARIO DE AVISOS en 2011 la razón de ser de ese pecaminoso y criminal cajón de sastre al que, por nuestra pasión por las etiquetas, hemos acordado llamar salsa. Lo hizo a propósito de su participación en el 20º Festival Internacional Canarias Jazz & Más Músicas Creativas, que el pasado 26 de julio clausuró su edición número 34.
‘EL ROMPETECLAS’
“Los ritmos latinos son mi primer amor”, confesaba en esa entrevista el Rompeteclas. “Esas estructuras bailables salieron un día de Cuba, antes de los 60, con orquestas como la de Benny Moré, la Aragón, el Conjunto Casino… y los pioneros de cómo poner al pueblo a bailar fueron enriqueciendo el jazz: Machito, Tito Puente, Tito Rodríguez…”, explicaba.
“Con esas referencias, en 1961 formé La Perfecta. Luego entré en el latin jazz, pero sin dejarlas: eran los mambos instrumentales. El latin jazz nació cuando Dizzy Gillespie conoció a Chano Pozo, en los 40. Y un percusionista latino como él cambió el jazz de arriba abajo”.
El jazz y los sonidos latinos configuraron la trayectoria musical de Palmieri, del que siempre se ha puesto de relieve su carácter innovador, experimental, prácticamente desde la adolescencia -creó su primera banda a los 14 años- y también el ser un pionero en el mundo [perdón por el término] de la salsa.
“Los nervios nunca te dejan. Lo que me da seguridad al subir a la tarima son los músicos que me acompañan. Siempre tuve la suerte de contar con grandes artistas. Además, para mí es un orgullo vivir el éxito de los que empezaron conmigo”, señalaba en esa charla de hace 14 años, en la que, cuando se le preguntaba por sus referentes, afirmaba: “Sin duda son muchos a los que he admirado. Se me ocurren, por ejemplo, mi hermano Charlie (1927-1988), un gran pianista; el trombonista Barry Rogers (1935-1991); Cheo Feliciano (1935-2014), Ismael Quintana (1937-2016), Lalo Rodríguez (1958-2022) y el maestro Tito Puente (1923-2000). Gente que en el escenario asustaba a sus propios instrumentos”. También se suelen citar como influencias de Palmieri a Thelonious Monk, Herbie Hancock y McCoy Tyner.
EL GRAMMY
Precisamente, con Barry Rogers y el cantante Ismael Quintana formó en 1961 La Perfecta, que al año siguiente publicó el disco homónimo. Años más tarde, junto a un jovencísimo cantante Lalo Rodríguez, su álbum The Sun of Latin Music (1975) fue en 1976 la primera grabación de música latina en recibir un Grammy (con el paso del tiempo, el artista recibiría otros cinco).
Si recurrimos a Internet, tenemos, por ejemplo, que en esa edición de 1976 también fueron premiados con el Grammy Dizzy Gillespie, por Oscar Peterson and Dizzy Gillespie (mejor interpretación jazz de solista), y Chick Corea & Return to Forever, por No Mystery (mejor interpretación jazz de grupo). Y también John Williams, por su célebre música para el film Tiburón.
CUARTETO
Palmieri acudió a Canarias en 2011 con una formación que integraban el baterista y percusionista cubano Horacio, el Negro, Hernández; el trompetista estadounidense Brian Lynch y su compatriota el bajista Luques Curtis. “Nunca creí que un día iba a tener un cuarteto. Siempre trabajé con orquestas grandes y, sin embargo, ahora no me queda otra que tocar mucho más tiempo el piano. Empecé con orquestas, ahora un cuarteto y quizás mañana me quede solo. Pero lo estoy gozando”, afirmaba entre risas.





