La esperada cumbre entre Donald Trump y Vladímir Putin en Alaska terminó este viernes sin respuestas claras ni compromisos públicos.
Ambos líderes ofrecieron una rueda de prensa conjunta sin aceptar preguntas y sin detallar los supuestos acuerdos alcanzados durante la reunión celebrada a puerta cerrada en una base militar de Anchorage.
Trump calificó la cita como “muy productiva” y aseguró que habrá avances en los próximos días, aunque admitió que todavía no se ha llegado a un acuerdo formal con Moscú. “Aún no estamos ahí, pero hemos avanzado mucho”, dijo ante los medios, rodeado por su equipo pero sin dar espacio a repreguntas.
Por su parte, Putin aseguró que existe un entendimiento general y habló de “una base para la paz en Ucrania”, aunque no ofreció ninguna explicación sobre el contenido de las negociaciones.
El presidente ruso insistió en que cualquier acuerdo duradero debe tener en cuenta las “preocupaciones de seguridad” de Rusia y garantizar un “justo equilibrio” en Europa. Añadió que también se debe proteger la seguridad de Ucrania, sin aclarar de qué forma.
La cumbre había generado una gran expectativa internacional, tanto por el contexto geopolítico como por el hecho de que se trataba del primer encuentro de alto nivel entre ambos mandatarios desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.
Fue además la séptima reunión entre ambos desde que se conocen, aunque la primera en el nuevo mandato presidencial de Trump.
A pesar de la presencia de numerosos periodistas, tanto estadounidenses como internacionales, los dos presidentes optaron por una comparecencia controlada y sin margen para el escrutinio público.
Trump ha anunciado que ofrecerá su versión de los hechos en una serie de entrevistas con Fox News, el medio conservador con el que mantiene una relación preferente. La primera de ellas se emitiría este mismo viernes.
Putin, por su parte, aprovechó el inicio de la intervención para destacar su relación personal con Trump y recordar que Rusia y Estados Unidos “son vecinos” que comparten “un patrimonio cultural común”.
La ausencia de un anuncio sobre un posible cese al fuego en Ucrania, uno de los objetivos clave de la Casa Blanca al convocar la cumbre, ha sido interpretada como una señal de que las diferencias persisten. Tampoco se hizo pública ninguna hoja de ruta, documento firmado o compromiso verificable.







