Cuando uno de los herederos ocupa una vivienda heredada y se niega a abandonarla, el resto de la familia puede actuar legalmente. Se trata de un conflicto frecuente en procesos sucesorios, especialmente cuando la casa aún no se ha repartido y la herencia está en situación de indivisión.
Según explica el abogado especialista en sucesiones Manuel Hernández, existen dos vías legales para resolver el problema, dependiendo de si los herederos están de acuerdo entre sí o no.
Si los coherederos que representan la mayoría del haber hereditario están de acuerdo, pueden iniciar un desahucio por precario, una acción judicial que se utiliza cuando alguien ocupa un inmueble sin título válido, es decir, sin contrato, sin usufructo y sin autorización del resto de propietarios.
Con este procedimiento, un juez puede ordenar el desalojo y fijar una fecha para que el heredero abandone la vivienda.
Cuando no existe mayoría o consenso, la alternativa es solicitar la división judicial de la herencia, que obliga a repartir los bienes por vía judicial.
En este proceso se puede incluir en el inventario hereditario el valor económico del uso exclusivo de la vivienda, calculado como renta de mercado, de forma que el heredero que vive en la casa deba compensar económicamente al resto.
¿Y si los padres le dieron permiso para vivir allí?
Ese permiso deja de tener efecto cuando los padres fallecen. A partir de entonces, la vivienda pasa a ser un bien común de la herencia, y ningún heredero tiene derecho exclusivo sobre ella, salvo que esté establecido en testamento o exista una adjudicación formal.







