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“Sentí al Gobierno del Estado más cerca de La Palma en la legislatura anterior que en ésta”

Sergio Rodríguez es presidente del Cabildo de La Palma
"Sentí al Gobierno del Estado más cerca de La Palma en la legislatura anterior que en ésta"

Tras dos mandatos en El Paso, Sergio Rodríguez logró una histórica mayoría absoluta para CC en el Cabildo palmero en 2023, no porque los nacionalistas desconocieran un triunfo así, sino porque evidenció un claro malestar por la gestión del volcán o, al menos, logró convencer de que su opción era la mejor para la reconstrucción. Pasados ya casi dos años y medio, hace balance de la situación de la Isla y afirma que sintió más cerca al Gobierno central en la anterior legislatura estatal que ahora.


-¿Está La Palma a estas alturas como quería tras el 28M?
“No, sobre todo porque los tiempos administrativos van por detrás de las necesidades de la Isla, principalmente lo que tiene que ver con la reconstrucción, con que lleguen los fondos en tiempo y forma, y como eso no ha ocurrido, lógicamente no puedo estar contento”.


-¿Cuántos fondos faltan?
“No hay una cuantificación porque los cálculos de los trabajos encima de coladas varían de hoy para mañana, ya que no se sabe qué nos encontraremos en cuanto a condiciones de calor y es algo muy complicado. En términos de porcentajes, sí diría que estamos en torno a un 50% de la reconstrucción general”.


-Con su experiencia de alcalde y conociendo cómo son los ritmos administrativos, ¿le han sorprendido en este caso?
“Sí, claro; a ver, hubo un compromiso claro del Gobierno de España en la anterior legislatura y con unas reglas fiscales que no son las mismas que ahora, y esto es muy importante, ya que las nuevas condicionan mucho. Incluso, el uso de tus propios recursos y, de hecho, tenemos un plan económico y financiero, y esto nos acogota. Por eso, hemos pedido la excepción de las reglas fiscales, como se hizo con el covid, para tener más libertad con el dinero propio, al no llegar el del Estado, pero no nos han contestado, cuando estamos en una situación totalmente diferente”.


-Y más allá de esto, ¿qué falta y qué le molesta más no haber conseguido?
“En este mandato, nos trazamos tres líneas de trabajo: una vinculada a terminar las infraestructuras que llevaban mucho tiempo construyéndose, y esto va bien y está previsto que en 2026 esté todo terminado; luego está la prioritaria, la reconstrucción, que es muy grande y no solo relacionada con las infraestructuras, sino el 60% (del IRPF), los 100 millones agrícolas (confirmados el martes, horas después de esta entrevista) y cuestiones vinculadas con que la gente recupere el patrimonio perdido, y esto es, quizás, lo que más nos está condicionando, sobre todo en el ámbito de la agricultura, algo tan importante en La Palma. Además, los compromisos del Estado con las administraciones del pago del 50% tampoco están llegando como deben y el Cabildo ha tenido que endeudarse para mantener el ritmo de reconstrucción y, aun así, todavía nos deben 50 millones, cuando somos un cabildo pequeño. La tercera línea va vinculada al cambio de dinámica de la economía, más relacionado con el desarrollo sostenible, y esto también va en los tiempos que preveíamos. Tenía claro que las cuestiones administrativas van lentas y estoy relativamente contento con cómo van las cosas, aunque con ese lastre de los recursos. Y lo he dicho claramente: sin dinero, no es posible la reconstrucción”.


-¿Falta voluntad o se debe a ese ‘monstruo’ burocrático?
“Está claro que es falta de voluntad. Cuando la hay, las cosas salen; pueden tardar un poco más o menos, pero lo que no puede ser, por ejemplo, es que la deducción del 60% del IRPF quisieron vincularla en 2024 a la aprobación de una ley, luego tuvieron que sacarla con un decreto ley a mitad de año con efecto retroactivo, con lo que ya teníamos el mecanismo, y este año aún no se ha aprobado. Por tanto, es cuestión de voluntad política, y lo mismo con los 100 millones, pues se perdieron un montón de meses discutiendo si estaban o no en la agenda canaria para, ahora, reconocer que sí. Al final, que no le llegue el dinero a los agricultores para reconstruir sus fincas es cuestión de voluntad. Es verdad que hay dificultades por no aprobarse nuevos presupuestos, con lo que se ha de hacer con decretos ley o real decretos, pero ya tenemos el instrumento y necesidades en La Palma, Valencia y las comunidades afectadas por incendios y no debería pasar un año para aprobar las cosas”.


-Y, con todo esto, ¿cómo califica la gestión de la crisis?
“Vi y sentí al Estado mucho más cerca en la legislatura anterior que en ésta. Incluso al principio de este mandato veía más vinculación y estaban más pendientes que después. No sé si han influido otras catástrofes, pero lo que va a ir al consejo de ministros (del martes, lo que se confirmó) debió pasar al principio de la legislatura y que las cosas lleguen puntualmente, como está cumpliendo el Gobierno canario con sus 50 millones. He notado cierto desapego del Gobierno central…”.


-¿Achaca eso a los cambios de gobierno de 2023 o a qué?
“No, porque, al principio, había más vínculo y tengo contacto directo con Torres. Creo que es eso, voluntad; y luego está el juego político: hay que sumar votos, todo se negocia y meten a La Palma, con una situación extraordinaria y donde hay gente sufriendo, en la misma ecuación. Sabemos que esto funciona así, aunque es complicado explicarle a los que sufren que lo suyo no se solucionará porque hay intereses políticos de por medio”.


-¿Comparte o no, por tanto, con Héctor Izquierdo (comisionado) que esta crisis se ha gestionado mejor que otras?
“A ver, estoy trabajando con él desde el minuto uno, conoce las dificultades y puede hablar hasta donde puede porque, de hecho, es Gobierno de España…”.


-De hecho, en una reciente entrevista se frenó a veces…
“Sí, sí, porque, aparte de trabajar sobre la reconstrucción, somos amigos y él se refiere más a cómo se han llevado las cosas aquí, a la coordinación continua con su figura como comisionado, pues él es de Los Llanos y le duele lo que pasa en La Palma y que las cosas no lleguen en tiempo y forma. Pero se debe a lo que se debe y, si se paran los pies, se los paran también a él”.


-Y de lo logrado, ¿de qué se siente más satisfecho?
“Quizás, del avance de Puerto Naos y La Bombilla, pues, por ejemplo, el Gobierno central puso seis millones y otros seis el canario para construir viviendas para esta gente porque no iban a volver. Hoy, con casi el 95% de Puerto Naos abierto, y aunque no funcione con normalidad, este último verano ya sí se notó la diferencia. Esto hace que te motives y lograremos el 100%”.


-¿Qué le dice que la renta media de La Palma sea ahora la más elevada de Canarias?
“Que la bonificación del 60% está cumpliendo su objetivo de paliar la situación. Es verdad que hay elementos, como la construcción, vinculados a la creación de casas, y es normal, pero también vemos el descenso de la agricultura y hasta que no se recuperen las fincas es lógico que esos datos se den. Creo que todo obedece a una cuestión coyuntural por la inyección económica que, aunque lentamente, está llegando. El hecho de que la gente esté cobrando el valor de lo perdido con los primeros cien millones, al final, tiene su impacto en la economía: la gente está reconstruyendo sus casas, estamos recreando las vías de comunicación y es normal que suba el gasto en cemento, el eléctrico… Pero es coyuntural, hay que devolver la normalidad lo antes posible y que, a medio plazo, la Isla esté mejor que antes del volcán. A veces le digo a Héctor que no hablemos del descenso del paro porque está vinculado a los convenios del volcán ni de estos índices económicos porque se sabe que es algo coyuntural y que, una vez acabe la reconstrucción, las cosas se recolocarán. ¿Ha mejorado la situación estructural? Si sacamos las ayudas y fondos para reconstruir, no demasiado, por lo que no hay que alardear mucho”.


-Con la vuelta de la normalidad, ¿la Isla estará mejor, igual o peor que antes de la erupción?
“Ahora estamos en una transición y, si hacemos las cosas bien, estaremos mejor, sobre todo si aterrizan, por fin, infraestructuras vinculadas a un turismo diferenciado, porque sabemos lo que pasa en Canarias y queremos marcar una línea distinta. Pero necesitamos infraestructuras porque, al final, eso supone economía de escala para que lleguen más aviones y se dé ese crecimiento por este subsector porque la economía de La Palma depende de la administración y el sector primario. El turismo es importante, pero incipiente y hay margen de crecimiento. También trabajamos la investigación e innovación, así como la industria que, aunque en el PIB no tiene mucho impacto ni lo tendrá, sí puede mejorar. Por todo, estamos con el planeamiento y la seguridad jurídica, esperamos que entren hoteles que llevan 20 años intentándolo y crear así confianza en los inversores porque se había perdido… Esto es lo que hará dar la vuelta, pues la economía de los territorios está muy vinculada a la inversión privada segura, ya que con la administración solo no caminamos”.


-¿No se aprovechó lo suficiente la inercia del volcán, incluso con la lava cayendo, al menos para el resto de la Isla?
“No olvidemos que La Palma está preparada para lo que está. Teníamos 16.000 camas, perdimos 5.000, se han recuperado 3.500 y por debajo de la lava quedan 1.500. Son pocas para las necesidades. Hay una recuperación que pasaba primero por Puerto Naos y La Bombilla, con unas 2.000, y lo demás pasa por esos cuatro o cinco hoteles. Se habla de conectividad pero, sin camas, es muy complicado. Este invierno estaremos a tope, pero, claro, las cosas no se crean de un día para otro, y por eso hablo de transición. Además, ordenamos los espacios naturales, como Tenerife y Gran Canaria, porque, cuando se declare el anexo a Cumbre Vieja, debemos aprovechar las bondades del volcán. De hecho, es ya el sitio más visitado, por encima del Parque Nacional, el de Las Nieves o Los Tilos. Se han hecho estudios de lugares de interés científico y turístico, como tubos volcánicos, y estamos ahora en esta ordenación de actividades turísticas”.


-¿Cómo lo han hecho la UE y los ayuntamientos? ¿Le reprocha algo al Gobierno regional?
“En el momento en que tuvo que estar, la UE estuvo pendiente, aunque, y salvo los fondos Next Generation que vienen del covid, no se fijaron líneas específicas por el volcán para ayudar a España. Al final, somos muy chiquititos y, cuando se apaga el volcán, se apaga todo. Eso sí lo he sentido y, todos aquellos que decían que no nos iban a olvidar, tardaron menos de tres días en hacerlo… Creo que la UE podía haber hecho más, pues somos un territorio alejado, fragmentado, insular… Por ejemplo, con la Política Agraria, y aunque ahora esté todo en cuestión con el Posei, la he visto más pendiente. No he sentido una atención especial por el volcán, el peor momento de nuestra historia. Sobre Canarias, está tocada por el fenómeno migratorio, ha de gastar muchísimos recursos y, bueno, ¿podíamos haber sentido una apuesta más clara?: sinceramente, cada vez que levanto un teléfono, encuentro respuesta, aunque es verdad que los tenemos más cerca al ser del mismo color político y el presidente tiene mucha cercanía con La Palma por familia y, al final, le duele lo que ocurre. Me pasaba igual con Torres, que conoce muy bien todo, pero hasta hace unos meses. No quiero que se entienda como algo político pues, cuando he tenido que alabarlo, lo he hecho”.


-¿A qué achaca ese cambio?
“Todo se convierte en una estrategia política. No electoral, pues queda un año y pico, aunque nos vamos acercando e irá a más; las cosas están como están, todos los votos son necesarios y todo hay que negociarlo. La debilidad del Gobierno también pasa factura a estos niveles”.


-Si tuviera delante a Sánchez, ¿qué le diría: fue uno de los que olvidó el ‘no abandonarles’?
“Cuando le hablas de estas cosas, parece entenderlo todo, pero comprendo que tiene 200.000 cosas y esto lo deriva en los ministerios, y en algunos hay más sensibilidad que en otros. Por ejemplo, la ministra de Defensa, que tiene poco que invertir, muestra muchísima preocupación y sensibilidad, y tiene contacto con mucha gente. Ese tipo de relación es importante en lo anímico. Otros te piden 40.000 cosas. Al de Política Territorial, por ejemplo, le achaco, no a Torres, sino a los de por debajo, que, en vez de facilitar las cosas, crean que ya estamos en la normalidad y eso no es así pues, hasta que la gente no recupere lo perdido, la emergencia es la misma. Podemos inventarnos que la miel es salada, pero sin dinero es imposible avanzar”.