El disfraz de gitana es, sin duda, uno de los más repetidos en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Año tras año, cientos de hombres lo eligen para salir a la calle, muchas veces acompañado de bigote, peluca y actitud exagerada, convirtiéndolo en uno de los atuendos más reconocibles y cómicos de la fiesta.
Pero lo que pocos saben es que este disfraz no nació como una broma, sino como un acto de rebeldía carnavalesca en plena dictadura.
Para entender su origen hay que viajar hasta finales de los años 60, cuando el Carnaval aún se celebraba bajo el nombre de Fiestas de Invierno debido a la dictadura franquista.
En 1968, varios miembros de la murga NiFú-NiFá, cuya sede se encontraba cerca de la Plaza Weyler, tomaron una decisión que marcaría la historia de la fiesta: salir disfrazados de gitana a plena luz del día para recorrer bancos y cafeterías del centro de Santa Cruz.
El disfraz de gitana y el trabajo
El objetivo era claro: liberar a compañeros que estaban trabajando el Lunes de Carnaval. Según explica el periodista e investigador Zenaido Hernández, fue Enrique González quien lideró aquella iniciativa que desafiaba las normas no escritas de la época. “Entraban haciendo ruido, se colaban en la cola, le decían a los jefes cómo era posible que la gente trabajara ese día… aquello era una locura”, recuerda.
Una tradición que se propagó por el Carnaval
En muchos casos, la estrategia funcionaba. Cuando un jefe accedía a dar el día libre, el trabajador tenía que unirse al grupo… también vestido de gitana. Así, local tras local, la comitiva iba creciendo y el espectáculo se hacía cada vez más llamativo.
Aquellos eran los años de figuras históricas del Carnaval como Enrique González, Navarrito o Nicolás Mingorance.
Con el paso del tiempo, otras murgas adoptaron la tradición. Los Mamelucos llegaron incluso a salir disfrazados de gitana el Lunes de Carnaval, renunciando a la fantasía oficial de ese año. También lo hicieron Los Diablos Locos, consolidando el atuendo como un símbolo de irreverencia y humor carnavalero.
Hoy, aunque el disfraz de gitana en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife sigue siendo uno de los más populares, su significado original se ha ido diluyendo. Ya no se utiliza como acto reivindicativo, pero su historia sigue formando parte del ADN de una fiesta que siempre ha sabido reírse de sí misma.






