La Plataforma del Tercer Sector de Canarias presentó el informe Tejiendo redes para el futuro del Tercer Sector de Acción Social de Canarias que recoge sus aportaciones para la elaboración de una futura Ley que regule a unas entidades cuyo trabajo es fundamental para la atención a las personas, de ahí la importancia de garantizar su estabilidad jurídica y su sostenibilidad económica.
-¿Qué pide el colectivo a las Administraciones?
“Con el proyecto ‘Tejiendo redes’ queremos que salga adelante la Ley del Tercer Sector con el fin de dar estabilidad jurídica y financiera a todas las entidades. Queremos un paraguas para trabajar, que todos los problemas se vayan resolviendo y contar con una estabilidad para ofrecer también esa estabilidad las personas. Sobre todo pedimos que haya menos burocracia para que nuestro personal técnico pueda pasar más tiempo interviniendo con las personas y no cumplimentando y presentando tanta documentación, y que se garanticen unos fondos estructurales que no dependan de la voluntad ni de los ciclos políticos, sino que sea una financiación estable. El tener una gran dependencia de que nos concedan estas subvenciones anuales, genera mucha inestabilidad en el sector. Se necesita un modelo de concierto social que garantice la continuidad de los programas. Esta es la clave. Por desconocimiento, la ciudadanía tiene la falsa idea de que las entidades viven de las subvenciones, cuando las que viven de las subvenciones son las personas beneficiarias que lo necesitan. Con esas subvenciones se puede dar esa atención, ese dinero no se queda en las entidades que lo que hacen es contratar e invertir en recursos materiales y humanos para tratar sus problemas, ofrecerles oportunidades y darles los derechos que deben tener”.
-La burocracia no puede ser una traba ni generar un retraso para una atención urgente
“La atención urgente es lo que prima, porque estamos hablando de personas en situación de dependencia, con discapacidad, con problemas de adicciones, mujeres víctimas de violencia de género, infancia, es decir, muchísimos problemas que tenemos en Canarias, y ya no solo hablamos de una pobreza del 31,2% según la tasa Arope de 2025, tenemos unas necesidades sociales muy acuciantes y no se puede estar perdiendo tiempo con la presentación de documentación. Una administración que no es tan ágil como debiera repercute a la hora de prestar los servicios. Se ha mejorado los tiempos de atención en la dependencia, pero todavía siguen falleciendo personas que están esperando que les llegue la ayuda. Al final, no estamos hablamos solo de números, ni de informes, estamos hablando de las vidas de personas. Además, suelo decir que la persona es una y todos y todas debemos girar en torno a ella, y son las propias administraciones públicas las que a veces trabajan como si fueran personas diferentes, cuando hay que trabajar en red. Una persona debe tener un expediente único y no un expediente abierto en cada área, en cada consejería. Con la actual Consejería de Bienestar llevamos cinco mesas de diálogo en las que hemos tratado, entre otros temas, el de los plazos en los que salen las subvenciones. Si no llegan en tiempo y forma no puede haber continuidad de los proyectos y el personal técnico vive en una situación de incertidumbre para cobrar su salario o seguirá contratado”.
-Otra de sus peticiones es actualizar los costes de precio/plaza, el transporte, etc.
“La vida sube y la administración no puede quedarse atrás. Evidentemente ha habido mejoras, pero a veces no son significativas o no llega a lo que necesitan las personas. Vuelvo a repetir que son las personas beneficiarias de los proyectos las que necesitan esos servicios, y todo tiene que ir acorde. Van cambiando y suben las prestaciones, por ejemplo a nivel de dependencia, también tienen que subir todo lo que corresponde y alinearlo con los convenios de los sectores. Para mí los sueldos del sector son bajos para el trabajo que se realiza, la labor social es ingente, estás centrado en la persona y trabajando continuamente, casi las 24 horas los 7 días de la semana”.
-La fragmentación territorial añade complejidad a la atención
“Es una de las mayores dificultades y solicitamos que se tengan en cuenta esas diferencias territoriales. No se presta una atención de peor calidad, pero en muchas ocasiones se hace con un sobresfuerzo, con todo lo que conlleva. Es extrapolar los problemas que podemos tener en las islas capitalinas y multiplicarlo por diez. Esto hay que tenerlo muy en cuenta”.





