El Teatro Leal de La Laguna programa hoy miércoles (20.00 horas) el monólogo ¡Por fin me voy!, el espectáculo del humorista y actor Carles Sans, conocido por ser uno de los fundadores de la histórica compañía teatral Tricicle. La cita forma parte de la gira de despedida del artista, a través de la que ha recorrido diferentes escenarios del país antes de poner punto final a su trayectoria en los escenarios.
El espectáculo, que dirige junto al humorista y director José Corbacho, combina narrativa y gestualidad en una propuesta que mantiene el sello humorístico que ha caracterizado la carrera de Sans desde sus inicios. Durante alrededor de 80 minutos, el artista desgrana experiencias y reflexiones surgidas de su propia trayectoria, siempre con el objetivo de provocar la risa y la cercanía.
Nacido en Barcelona en 1955, Sans es actor, humorista y director teatral, reconocido principalmente por ser uno de los miembros fundadores de Tricicle, compañía pionera del teatro gestual y el humor físico en España. A lo largo de más de cuatro décadas ha recorrido escenarios de todo el mundo, combinando la comedia visual con la narrativa y la improvisación, y ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su contribución al arte escénico. Con ¡Por fin me voy!, Carles Sans ofrece al público una despedida cargada de humor.
Por fin me voy! no es un monólogo al uso, es un espectáculo teatral de un solo personaje que explica momentos, impresiones y fantasías del actor, “que hacen que el público no pare de reír durante 80 minutos”, explican los impulsores de esta propuesta escénica sobre la que se puede obtener más información a través del sitio web makaronproducciones.com.
RISAS POR MINUTO
“Si en mi primer espectáculo, ¡Por fin solo! fueron 150.000 espectadores a verme -señala el actor-, si todos se rieron entre cuatro y cinco veces por minuto, con ¡Por fin me voy! me he propuesto superarlo contando historias cotidianas, particularidades de mi vida diaria, impresiones sobre las pequeñas cosas que he transformado en sketches hilarantes y llenos de ternura con los que pretendo que el público se ría dos o tres veces más por minuto que en el espectáculo anterior”.
“¿Y por qué ¡Por fin me voy!? Pues porque he decidido que a lo mejor no sería mala idea cambiar los escenarios por una hamaca frente al mar, a la espera de que un clamor popular pida mi regreso inmediato”, añade.





