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Lola Rodríguez de Azero: “Es esencial conectar con la cultura local y con las tradiciones de los pueblos”

Rodríguez de Azero es consultora estratégica y experta de ONU Turismo
Lola Rodríguez de Azero: "Es esencial conectar con la cultura local y con las tradiciones de los pueblos"

Lola Rodríguez de Azero Tabares (Tenerife, 1970) se licenció en Derecho para no trabajar como abogada y se diplomó en Derecho Comunitario, “en respuesta a mi visión internacional de la vida”. Afirma estar muy orgullosa de sus padres, ya fallecidos, y sostiene que el mayor regalo que le ha hecho la vida son sus cuatro hijos, con edades desde los 27 a los 14 años. Es experta y mentora de la ONU y dirigente de Senda Ecoway, la empresa cuyas experiencias turísticas ponen a los visitantes en contacto con la autenticidad del destino y con su gente. Lola ha trabajado en México, Andorra, Cabo Verde, Portugal y España, entre otros países, en diversos proyectos relacionados con el turismo, la sostenibilidad y el embellecimiento territorial. Cuando le pregunto qué vende dice que “tradiciones, cultura y naturaleza”. Hace marketing on line de los destinos adecuados. En Canarias, Agaete fue el primer municipio que entró en un programa de embellecimiento de la ONU para pueblos de menos de 15.000 habitantes.


-¿Cómo es una empresa que conecta al viajero con la realidad del territorio?
“Senda es la niña de mis ojos”.


-Vale, pero habrá mucho más.
“Claro que sí. Nació hace diez años de la mano de un grupo de empresarios inquietos y con la idea de demostrar que las experiencias turísticas en Tenerife podrían ofrecerse de una forma diferente, más auténtica, más cercana a la comunidad local y, por supuesto, más respetuosa con el territorio”.


-Por lo que veo, algo novedoso, y sobre todo hace diez años, ¿no?
“Nuestras actividades están diseñadas para generar un impacto positivo en el territorio: compensamos la huella de carbono de nuestras experiencias como parte del compromiso con la sostenibilidad”.


-¿Cómo lo logran?
“Con tres grandes líneas. Primero, la plataforma digital de comercialización de experiencias, que acerca a los viajeros propuestas auténticas, diseñadas junto a proveedores locales. Segundo, la organización de escapadas de fines de semana, pensadas para descubrir destinos desde una perspectiva diferente, más humana y cultural. Y tercero, el área de consultoría, a través de la cual compartimos con instituciones y territorios el conocimiento y la experiencia acumulados durante estos diez años trabajando en turismo sostenible”.


-¿Tienen un lema?
“Sí, Unconventional Travel. Creemos en una forma diferente a la hora de realizar un viaje: consciente, humana y transformadora”.


-¿Cómo se embellece un pueblo?
“En realidad, ya son bellos”.


-Entonces, ¿dónde está el truco?
“Mira, la belleza no se fabrica, ni se maquilla. La belleza está en la historia del lugar, en sus paisajes, en sus tradiciones y hasta en la gente que vive en los pueblos, sobre todo”.


-¿Y la misión de una consultora estratégica, como eres tú?
“Poner en valor esa belleza, cuidarla, ordenarla y saber contarla mejor. A veces no se trata de llevar a cabo grandes obras, sino de algo más sencillo: recuperar un sendero, cuidar un poquito mejor el patrimonio, apoyar a los productores locales. Todo esto hace mucho más valioso a un lugar”.


-Crear un pueblo orgulloso, a lo mejor.
“Tú lo has dicho, porque si un pueblo logra mostrar con orgullo lo que es y lo que tiene se vuelve atractivo, no sólo para los visitantes sino para sus naturales. Si intentamos embellecer artificialmente un pueblo corremos el riesgo de que todo parezca un decorado. Y los viajeros de hoy en día no quieren decorados, quieren visitar pueblos de verdad”.


-¿Qué entiendes tú, Lola, por turismo sostenible? Porque a fuerza de repetir la expresión, la gente se arma un lío.
“Mira, es verdad, se ha utilizado tanto el término que en muchos casos ha generado confusión. Ha perdido parte de su significado original, diría yo. En su definición más teórica, el turismo sostenible es aquel que se desarrolla buscando un equilibrio real entre tres dimensiones fundamentales: la ambiental, la económica y la social. Es un modelo turístico que no sólo protege el entorno natural, sino que también genera prosperidad económica y bienestar para las comunidades que lo adoptan”.


-¿Te gusta el término?
“Sí, porque deja claro que no se refiere sólo al medio ambiente. Habla de riqueza, de oportunidades y de otorgar un papel protagonista a las comunidades locales, ya que durante mucho tiempo la industria no ha contado con ellas. El turismo sostenible cambia esa lógica: pone a las personas del territorio en el centro, como actores clave en el desarrollo turístico. Y esto lo transforma todo”.


-¿Hay mucho camelo en esta definición?
“No, nada de camelo. Se trata de una idea muy real y necesaria. Es preciso cerrar el círculo virtuoso de que el turismo contribuye a mejorar nuestros pueblos y nuestro territorio. Hablamos de un turismo que llega con respeto, con curiosidad por conocer todo lo nuestro, con el deseo de entender a las personas que viven en los lugares que visita. Cuando este encuentro se produce de manera equilibrada, el turismo deja de ser una amenaza para convertirse en un verdadero motor de desarrollo para las comunidades a las que acude”.


-¿Cuál es tu relación con ONU Turismo?
“Pues una relación apasionante de trabajo. Ha sido la mejor forma, poder trabajar con ellos, de mantener viva la dimensión global que yo tengo del sector. Porque para mí se trata de una combinación perfecta: el ámbito internacional y el turismo, dos áreas que siempre han marcado mi trayectoria profesional”.


-¿Qué haces actualmente con ONU Turismo?
“Colaboro, como experta, participando como mentora en su programa de turismo sostenible Best Tourism Villages, una iniciativa que reconoce y acompaña a destinos rurales de todo el mundo que están apostando por un modelo turístico precisamente más sostenible y centrado en las comunidades locales de las que hemos hablado”.


-¿Qué papel tiene la cultura local en estos programas?
“Importante. Porque lo local, vinculado a la cultura entendida en su sentido más amplio, tiene mucho valor y está muy demandado. El reto está en crear experiencias basadas en lo local y que un cliente lo pueda disfrutar todo con garantías”.


-Ponte la mano en el corazón. ¿Se puede lograr una Canarias sostenible con una sobrepoblación exagerada y miles y miles de coches colapsando las carreteras de las islas?
“Sí, sí se puede. Apostar por la sostenibilidad siempre es bueno, independientemente de las circunstancias de partida”.


-Necesito que lo expliques.
“Lo importante es tomar conciencia de la situación, que ahí está, y actuar en consecuencia. Impulsar los cambios necesarios y saber detener a tiempo lo que no funciona. Hace falta valentía política, visión a largo plazo y ambición colectiva para construir un modelo que proteja el territorio, mejore la calidad de vida de quienes vivimos aquí y asegure un futuro más equilibrado para las próximas generaciones”.


(En la introducción creo que hablé de los países en los que ha trabajado Lola Rodríguez de Azero, o al menos de algunos de ellos: México, Polonia, Cabo Verde, Portugal, Andorra, España y ahora en un pueblo de Israel, a pesar de las circunstancias especiales que vive este país. La verdad es que su vocación internacional parece innegable y que está siendo ya demandada y reconocida su presencia en actuaciones puntuales sobre turismo sostenible, lo que la llena de orgullo).


-¿Qué significa ser experta y mentora de la ONU en este campo?
“Pues para mí, como te puedes imaginar, significa muchísimo. Me gusta pensar que se trata de una validación a mi experiencia y trayectoria. Sobre todo, me da una visión del sector que me permite pensar en global y actuar en modo local, al mismo tiempo. Canarias tiene grandísimas oportunidades. Estoy conociendo lugares, personas e iniciativas inspiradoras que demuestran que la tendencia del turismo va de mirar a nuestros pueblos para lograr que el sector se convierta en una herramienta de desarrollo económico y en la mejora de la vida de sus habitantes”.


-Agaete fue el primer municipio canario que entró en el programa de ONU Turismo. ¿Con qué resultados?
“Están haciendo una gran labor. Para mí fue gratificante trabajar con su Ayuntamiento y su equipo municipal. Estoy deseando que la lista de pueblos isleños que se apunten al programa sea muy, muy larga”.


-Háblame de una excursión de tu empresa, de Senda. ¿Cómo las organizas?
“Combinan dos enfoques. Por un lado, tenemos experiencias vamos a llamarlas más comerciales, porque los visitantes necesitan conocer los must de los lugares que visitan. Nos gusta dar una vuelta de tuerca a algo que permita vivir el destino de una manera más auténtica y más cercana”.


-Háblame de algo más concreto.
“Por ejemplo, el programa “Mándate una papa”: los pequeños grupos de visitantes plantan papas junto a un agricultor local y, meses después, reciben en sus casas las papas que ayudaron a cultivar. ¡La conexión está garantizada!”.


-Qué guay parece todo eso, Lola.
“Hay más, “Cluedo en vivo” es una experiencia participativa que henos llevado a restaurantes, empresas y eventos privados en muchas ciudades de España, donde los participantes se convierten en protagonistas de una historia a resolver. El programa “Juanito Orange” es otro hit: una visita a una finca de cítricos en Málaga que permite conocer de cerca el trabajo agrícola y disfrutar de un entorno rural muy auténtico. Qué decir del “Corona el pico más alto de España”, una experiencia en torno al Teide, uno de los grandes iconos de Canarias”.
-Qué barbaridad. No hay límites.


“Nuestro límite es el Cielo”.
(Y este año celebra Lola el décimo aniversario desde el nacimiento de sus actividades con “12 meses, 12 retos”, un proyecto en el que no dejarán de innovar ni de crear nuevas experiencias para seguir sorprendiendo a quienes confían en su equipo. Mucha suerte.)

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