Campechano, cercano, crítico y un cántabro de pro. Miguel Ángel Revilla (1942), banquero y expresidente de Cantabria durante casi un cuarto de siglo, visitó el Sur para participar en la Universidad de Verano de Adeje, donde ofreció una conferencia bajo el título: Raíces, vocación, coherencia y honradez, cuatro pilares que, según dice, le han ayudado a sostener durante décadas su carrera política. A sus 84 años, Revilla repasó en una charla distendida por qué sigue generando ese cariño popular que le persigue allá donde va, de corrupción (tanto política como de valores)… y también se anima con temas más ligeros, como su enamoramiento de La Graciosa.
-¿Qué relación tiene con Canarias?
“La Islas Canarias son, fuera de Madrid, donde más he estado en mi vida. En Tenerife va a ser la quinta vez que vengo. He estado en Gran Canaria, dos veces en La Palma con motivo del volcán, en Lanzarote y en La Graciosa”.
-¿La Graciosa le dejó huella?
“Yo me hubiera quedado allí a vivir. Si ahora me dicen a mí, cojo una caña y me pasó quince días pescando, en aquellas casitas blancas; cocinando el pescado… Sería para mí las vacaciones ideales. Ya con 84 años ¿Qué voy a hacer?, pero sí, he soñado de verdad con pasarme una larga temporada allí”.
-¿Por qué dejó la banca y la universidad por la política?
“Cuando entré en política tuve que hacerlo. Ya tenía los cursos de doctorado aprobados, mi ilusión era ser catedrático. Pero mi vocación era cambiar la historia: desde el siglo VIII le habían quitado el nombre a mi tierra. Dije: si no lo intento, no me iré tranquilo. Le he dedicado a Cantabria 45, 50 años de mi vida…”.
-¿Qué de su infancia en Salceda le marca aún hoy?
“Nací a los pies de Peñalabra, a 2.000 metros, sin carretera, ni luz. Allí la solidaridad era ayudarnos unos a otros, y eso te marca. La palabra dada era sagrada, sin notarios ni abogados ni jueces. Uno no puede ser traidor a sus orígenes”.
-El título de su charla en Adeje es ‘Raíces, vocación, coherencia y honradez’. ¿Por qué ese título?
“Estoy en una etapa en la que me pregunto a mí mismo: ¿qué pasa para que un tío como yo, que va a hacer 84 años, tras más de 30 años en política, ahora todo el mundo me llama para ir a programas de televisión y para dar conferencias. Este año me han nombrado hijo adoptivo en no sé cuántos sitios. Voy por la calle y la gente me dice: Revilla, que te oímos, sigue por ahí. ¡Mecachis! Y yo me pregunto: ¿pero qué pasa conmigo?”.
-¿Y qué respuesta se da a sí mismo?
“Yo tengo muy poco que ver con la política que habita nuestro país ahora. A lo mejor lo que valoran de mí son las carencias que ven en los demás. Es en esencia, quizás, una contraposición”.
-Habla mucho de coherencia. ¿Cómo la define?
“Coherencia es ser consecuente entre lo que se dice y lo que se hace. Cuando en campaña electoral dices que vas a pactar con este y no con este otro, y luego haces todo lo contrario, la credibilidad en los políticos queda a cero. A mí me guía una frase de un escritor cántabro, Manuel Llano, que tengo esculpida en un marco desde que trabajaba en el banco: La discordancia entre lo que se dice en el púlpito y en la tribuna con relación a lo que se hace es la engendradora de los males que acechan a la religión y a la política”.
-¿Las investigaciones judiciales que afectan al PSOE le pasarán factura electoral?
“La derecha disculpa más el tema de la corrupción, porque en el fondo es la mayor asesora del capitalismo. El socialista de verdad lo veo muy tocado por la calle. Uno muy famoso que decía los socialistas tenemos poco y damos mucho, y que le aparecen joyas en la caja fuerte por valor de 1.300.000 euros sin dar explicación… un político que recibe un regalo de ese porte lo tiene que devolver fulminantemente”.
¿Ha rechazado usted algún regalo de valor?
“Cuando hice el programa 30 de El Hormiguero, Pablo Motos me dio un reloj de premio. Pregunté cuánto valía: más de 10.000 euros. Allí lo dejé, no sé qué habrán hecho con él. Otra vez, la Asociación de Camping de Cantabria me dio un cuadro por haber promocionado la región. Pedí la tasación y acabé comprándolo yo. Me regalan una botella de vino, un queso, y yo también regalo, con respeto. Pero esto de joyas, eso nada”.
-En el año 2014, de la mano de Paulino Rivero, vino a Lanzarote, sin tener lazo alguno con la tierra, a plantarse contra las prospecciones petrolíferas que aquí se proyectaban. ¿Por qué lo hizo?
“Firmamos una plataforma nacional un montón de gente conocida y me invitaron a dar una charla. Tenía más de mil personas viéndome. Fui a explicar que es un disparate: ¿cómo nos vamos a cargar estas islas? Canarias tiene todo el sol, el viento, todo lo que quieras. No tiene petróleo, y aunque lo tuviera… Yo soy muy defensor de Cantabria, pero me preocupan los problemas de toda España. Cuando veo una cosa injusta, la defiendo”.





