El mar volvió a convertirse en protagonista en Tenerife con la llegada del International Ocean Film Tour Volumen 12, una de las grandes citas europeas dedicadas al cine oceánico. El festival hizo escala en la isla el pasado 5 de julio, llenando el Paraninfo de la Universidad de La Laguna de historias de aventura, superación y defensa del medio marino.
Durante varias horas, el público pudo acercarse a realidades muy distintas vinculadas con los océanos. No solo hubo imágenes espectaculares de olas, travesías y paisajes submarinos. También hubo espacio para hablar de contaminación, desigualdad, inclusión y de la responsabilidad que cada persona tiene en la protección de los ecosistemas.
Una propuesta que entretiene, sí… pero que también busca dejar huella.
El Paraninfo de la ULL se convierte en una ventana al mar
La celebración del festival en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna reunió a espectadores de diferentes edades, desde familias hasta aficionados al cine, los deportes acuáticos y la conservación de la naturaleza.
La pantalla permitió viajar por distintos puntos del planeta sin salir de Tenerife. Cada película mostró una manera diferente de relacionarse con el océano: como escenario de aventura, como fuente de vida, como espacio de libertad o como territorio amenazado.
Ese equilibrio entre espectáculo y reflexión es una de las principales señas de identidad del International Ocean Film Tour. El festival no se limita a mostrar imágenes bonitas. Su intención es despertar preguntas y acercar al público a problemas que, muchas veces, parecen lejanos.
Un festival con respaldo institucional
La parada tinerfeña contó con el apoyo del Cabildo de Tenerife, a través de una subvención del Área de Medio Natural y Sostenibilidad.
El respaldo institucional pone de relieve la utilidad de este tipo de iniciativas para fomentar la educación ambiental. El cine puede llegar a públicos muy distintos y transmitir mensajes complejos de una manera cercana, visual y fácil de recordar.
En España, la organización corre a cargo de Kinema Producciones, responsable de acercar esta gira internacional a diferentes ciudades e islas.
El objetivo va más allá de llenar salas. La intención es que cada espectador salga con una mirada algo distinta sobre el océano y con una mayor conciencia sobre los riesgos que enfrenta.
Historias de aventura y límites personales
El programa del Volumen 12 incluyó relatos marcados por la acción y los desafíos extremos.
Las producciones presentaron a personas capaces de enfrentarse a condiciones difíciles, superar miedos y construir una relación muy intensa con el mar. En algunos casos, el océano aparece como un rival enorme e imprevisible. En otros, como un compañero que ayuda a encontrar sentido, equilibrio o una nueva forma de vivir.
Estas historias consiguen atrapar al público por su componente visual, aunque su verdadero valor está en lo que cuentan sobre las personas.
Detrás de una travesía o de una gran ola hay preparación, dudas, errores y decisiones complicadas. No todo es épica. También hay cansancio, miedo y momentos en los que toca volver a empezar.
El océano como espacio de inclusión
La selección de películas también incorporó asuntos relacionados con los derechos humanos, la igualdad y la inclusión.
El festival dio visibilidad a protagonistas con experiencias muy diferentes y a familias que han elegido estilos de vida alternativos, muchas veces estrechamente ligados al mar.
Esta variedad de historias ayuda a presentar el océano como un espacio abierto, capaz de unir a personas de distintas edades, culturas y circunstancias.
No existe una sola manera de vivir cerca del agua. Para algunos, el mar es trabajo. Para otros, deporte, refugio, identidad o comunidad.
Y precisamente esa diversidad aporta una dimensión humana al festival.
La contaminación por plásticos entra en escena
La sostenibilidad ocupa un lugar central en el International Ocean Film Tour.
Algunas de las películas mostraron de forma directa las consecuencias del consumo excesivo de plásticos y del deterioro de los ecosistemas marinos. Residuos que se utilizan durante unos minutos pueden permanecer durante décadas en playas y fondos oceánicos.
Ver esas imágenes en gran formato provoca un impacto diferente. El problema deja de ser una idea abstracta y se convierte en una realidad visible, cercana y difícil de ignorar.
El festival invita a pensar en hábitos cotidianos aparentemente pequeños: el uso de envases, la generación de residuos, el abandono de basura o el respeto a los espacios costeros.
Ninguna acción individual resolverá por sí sola la crisis ambiental, pero muchas decisiones compartidas pueden marcar una diferencia.
El poder educativo de una buena historia
La organización entiende el cine como una herramienta de transformación.
Una película puede explicar la degradación ambiental sin convertir el mensaje en una lección pesada. Puede emocionar primero y hacer reflexionar después. Ahí está su fuerza.
Los documentales permiten conocer especies, comunidades y lugares que la mayoría del público nunca verá de cerca. Ese conocimiento crea vínculos. Y cuando existe vínculo, resulta más sencillo comprender por qué es necesario proteger.
La idea de fondo es clara: difícilmente se cuida aquello que se desconoce.
Por eso, el festival apuesta por utilizar la belleza del océano como punto de partida para hablar también de sus amenazas.
La gira canaria continúa
Después de su paso por Tenerife, el International Ocean Film Tour Volumen 12 continuó su recorrido por otras islas del archipiélago.
Fuerteventura figura entre las siguientes paradas de la gira, mientras que el cierre tendrá lugar en el Auditorio Jameos del Agua, en Lanzarote, un escenario especialmente apropiado para una propuesta tan ligada al paisaje y al mar.
El festival sigue así su camino por Canarias con una combinación de cine, aventura y conciencia ambiental.
Su mensaje final no necesita demasiadas palabras: el océano ofrece belleza, alimento, cultura y vida, pero no es invulnerable.
Disfrutarlo también significa asumir la responsabilidad de protegerlo.





