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Javier Jiménez: “Lo que diferencia al Boreal es su capacidad para que la cultura y la sostenibilidad dialoguen en un entorno rural privilegiado”

El director del festival subraya la apuesta por la inclusión, la accesibilidad y la igualdad que caracteriza al encuentro que tiene lugar en Los Silos entre el 16 y el 20 de septiembre
Javier Jiménez, director del Festival Boreal de Los Silos, que celebra del 16 al 20 de septiembre su decimonovena edición. / Rocío Eslava

El Festival Boreal volverá a hacer de Los Silos un espacio inclusivo y accesible donde la cultura conversa con la sensibilización medioambiental. Entre el 16 y el 20 de septiembre, el municipio tinerfeño de la Isla Baja alberga una amplia y variada agenda de actividades con la que se busca propiciar el encuentro entre locales y visitantes. De esas cinco jornadas sobresalen dos fechas, los días 18 y 19, reservadas a los conciertos, protagonizados por artistas de dentro y fuera del Archipiélago. De todo ello habla en esta entrevista Javier Jiménez, el director del festival que este año va a celebrar su edición número 19.

-En poco más de dos semanas, el festival afronta su decimonovena edición. Quizás no es sencillo, pero ¿cómo resumiría el camino recorrido?
“Es un proceso de crecimiento en esa imbricación que nos dio nuestra razón de ser: la cultura unida a la sostenibilidad. Nos hemos desarrollado incorporando medidas ambientales a lo que se ha entendido como un encuentro festivalero. Históricamente, los festivales no respondían a ese deseo de ser lo más sostenibles posible. Nosotros añadimos desde el principio aquello que nos da nombre. La denominación del festival procede de un cetáceo, un rorcual boreal, que se erige como escultura de la naturaleza en la costa de Los Silos. Esa filosofía es nuestra seña de identidad. Con los años se han ido sumando elementos que trascienden a la música, a la cultura, relacionados con acciones de carácter social, como un plan de accesibilidad para personas con discapacidad. Fuimos el primer festival de Canarias en introducir un punto naranja de atención a la diversidad funcional. También contamos en el Boreal con un plan de igualdad y atención a la diversidad género”.

“Pusimos límite a un posible crecimiento desmedido del festival, porque también se puede morir de éxito”

-Que se celebre en Los Silos refleja, entre otros aspectos, una apuesta por descentralizar la cultura, por llevarla más allá de las áreas metropolitanas. ¿Qué ventajas y qué obstáculos ha supuesto, supone, esta decisión que tomaron en su día?
“Las ventajas son muchas. Es una doble descentralización de la cultura. La que tiene que ver con alejarla de los polos urbanos, pero también con distanciarla de los focos turísticos. Se trata de poner en valor la ruralidad. El entorno, un espacio natural privilegiado como la Isla Baja, nos demanda responsabilidad. Esa atención también nos define. Los retos, básicamente, se circunscriben al empeño de poner límites a un posible crecimiento desmedido. Ahí fue cuando tuvimos que activar, hace tres años, una acción para que el festival continuase evolucionando de manera sostenible y, por lo tanto, ligada a lo que ha sido y queremos que siga siendo: un encuentro en el que el disfrute sea una garantía. Y que lo sea también para los vecinos de la Isla Baja. Esa decisión que tomamos tiene que ver con la limitación de aforo para uno de los escenarios como elemento regulador. Decrecer para crecer de modo armónico. El festival ha ganado mucho en estas dos últimas ediciones: podíamos haber muerto de éxito”.

-Esa sensibilidad que es parte de la esencia del Festival Boreal, ¿cómo se inserta y confluye en la programación cultural?
“Es un reto y una oportunidad. Trasladamos a las agencias de representación y a los artistas un listado de equipamiento técnico y medidas que están ligadas al plan de accesibilidad. Contempla, por ejemplo, la atención a personas con asperger o con epilepsia. Eso obliga, entre otras cosas, a restringir ciertos recursos técnicos, fundamentalmente lumínicos, que resultan frecuentes en los macrofestivales. Aquí lo que encuentras es la consideración de que una persona con epilepsia disfrute de un concierto sin la presencia de elementos que puedan incomodarla. Ese objetivo se extiende a todas las discapacidades”.

“Una prioridad es poner los medios para que las personas con discapacidad puedan disfrutar con las propuestas”

-Y desde la perspectiva que le da el festival. ¿Estamos más concienciados ante la emergencia ambiental o aún queda un buen trecho por caminar?
“Queda mucho, pero también creo que se han dado los primeros pasos allí donde no existía nada. Permítame que excluya al Boreal, pero el hecho de que muchos festivales recurran al green washing [la práctica publicitaria de vincular una propuesta a la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente para mejorar la imagen, sin realmente existir ese compromiso] les obliga a emprender acciones sí o sí, a instancias de los patrocinios o bien porque la ley lo exige. Ya es algo. De manera que poco a poco se van desarrollando iniciativas, aunque inicialmente sean más de green washing que otra cosa, que esperamos que se materialicen en auténticas señas de identidad. Esto hablando de festivales y de experiencias culturales. De forma general, en los últimos 30 años se ha ido ganando mucho en conciencia ambiental en la sociedad canaria, algo que, con altibajos, repercute en que los ciudadanos sean más conscientes del territorio en el que habitan y se impliquen en su protección”.

-La voluntad de que la cultura llegue al mayor número posible de personas no solo se manifiesta en su descentralización, sino también en la inclusión, la accesibilidad y la igualdad. ¿Cómo ha ido evolucionado esta perspectiva desde la primera edición del Boreal?
“Comenzamos pecando en cuanto a la perspectiva de género. Pero no tardamos en incorporarla y eso nos dio alas. No solo le corresponde a la mujer el 50% de una programación o del equipo de personas que trabajan para hacerla posible, sino también mucho más. En el Boreal, ese equipo de trabajo está conformado esencialmente por mujeres y aplicamos una serie de medidas laborales que son transversales y pasan, por ejemplo, por la igualdad salarial en idénticas responsabilidades, algo que habitualmente se obvia. Tratamos de asumir la paridad no solo con un programa que contemple unos mínimos, que sobrepasamos con creces y es lo que ve el público, sino que además se refleje en formación en igualdad, en la labor con las agencias de contratación y en los canales de comunicación. El equipo de trabajo, la parte artística… Este año, por ejemplo, contamos con una exposición inédita de 12 fotógrafas tinerfeñas comisariada por una fotógrafa, el programa musical mayoritariamente está conformado por mujeres y disidencias… El Boreal recibió en 2017 el reconocimiento de la Asociación Mujeres de la Industria de la Música [Premio al Fomento de la Diversidad e Igualdad de Género] y ese compromiso nos obliga a seguir trabajando”.

“La perspectiva de género no solo se refleja en el cartel, en lo que ve el público, sino también en el equipo de trabajo”

-Si ahora nos vamos a la música, en el cartel figuran artistas de referencia como Daddy G, de Massive Attack, o los colombianos Aterciopelados, entre otros muchos. ¿Qué propuesta, quizás no tan conocida, recomendaría no perderse en esta edición del festival?
“Recomendaría una que nace de una invitación expresa del festival, el proyecto Jable, conformado por las tinerfeñas Jela y Cristina Mahelo, que revisitan el cancionero tradicional canario y latinoamericano. De manera más general, destacaría el hecho de que las propuestas musicales son estrictamente canarias, africanas y latinoamericanas, el espacio geográfico y cultural en el que nos situamos, con la salvedad de Daddy G”.

-¿Cómo invitaría a asistir al Boreal a quien no lo conoce? ¿Qué se podrá encontrar en Los Silos del 16 al 20 de septiembre?
“En el ámbito musical disfrutará, por ejemplo, de una de las bandas más destacadas en la historia del rock en español, Aterciopelados, que inaugura aquí su gira europea; escuchar a un grupo tuareg y a otro sudafricano, Imarhan y BCUC; a proyectos y artistas latinoamericanos, como la rapera en quechua Renata Flores; a uno de los héroes de la historia de la música contemporánea, Daddy G, y a una de las bandas icónicas del rap canario, El Veneno Crew. Todo eso muestra la gran paleta de colores de la música en el mundo. Además, al ser un festival multidisciplinar, hay otras propuestas. Entregaremos el Premio Boreal a una de las escritoras más notables de los últimos años en España, la icodense Andrea Abreu. Junto a tres exposiciones, la programación contempla cerca de 40 actividades, entre talleres, acciones formativas, de sensibilización medioambiental, socioculturales, jornadas profesionales, propuestas familiares… Todo lo que convierte al festival en algo diferente: un encuentro en un entorno privilegiado, en el casco de un pueblo de menos de 5.000 habitantes, que propicia un diálogo que une la cultura y la sostenibilidad”.

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