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Olvida la nieve y el frío polar: el gran peligro de El Niño en Europa vendrá del Atlántico

Un vórtice polar fuerte reforzado por El Niño frenará el aire ártico e impulsará temporales atlánticos con riesgo de inundaciones
Olvida la nieve y el frío polar: el gran peligro de El Niño en Europa vendrá del Atlántico
Imagen de archivo de nieve en el Teide. / Sergio Méndez

Meteorólogos expertos advierten de que un fenómeno récord de El Niño puede provocar borrascas, vientos intensos e inundaciones en Europa durante el próximo invierno.

Consultar el tiempo en el móvil suele ser un gesto rutinario para decidir si hace falta abrigo o paraguas. Sin embargo, las alertas virales sobre un “invierno helado del siglo” ocultan un mecanismo climático muy distinto: el verdadero riesgo no viene de Siberia, sino del océano Atlántico.

Por qué importa. Un evento extraordinario de El Niño altera el clima a escala global y amenaza con sustituir las estampas nevadas por semanas continuas de lluvia y fuertes temporales en la Península Ibérica y el sur de Europa.

Quién

  • Meteorólogos expertos: analistas y centros internacionales de predicción climática.
  • Población afectada: habitantes de Europa, con especial impacto en cuencas fluviales y áreas costeras.

Cuánto

  • Periodo de impacto: invierno entre los años 2026 y 2027.
  • Duración de los episodios: temporales de lluvia y viento que durarán varios días seguidos.
  • Efectos acumulados: saturación de los suelos e incremento del caudal de los ríos.

Cómo funciona

  • Océano recalentado: las aguas del Pacífico tropical sufren un calentamiento extremo frente a las costas de Sudamérica.
  • El tapón polar: en lugar de romper el aire frío del Polo Norte para que baje a Europa, este calor impulsa y refuerza el llamado “vórtice polar”.
  • Escudo helado: al mantenerse fuerte, el vórtice atrapa el aire congelado en el Ártico y actúa como una barrera.
  • Autopista de borrascas: la atmósfera empuja una cadena de tormentas desde el Atlántico directo hacia nuestro continente.
  • Riesgo de riadas: la lluvia incesante encharca la tierra hasta que no puede absorber más agua, provocando desbordamientos de ríos.

La cifra clave. Un evento de El Niño catalogado como “extraordinario” puede alterar la circulación del viento a más de 10.000 kilómetros de distancia de su origen.

Entre líneas. La física del clima demuestra que la saturación del suelo por lluvia persistente provoca daños económicos e infraestructurales mucho más graves que unos días de heladas aisladas.

Lo que viene. El comportamiento final del invierno se decidirá en la estratosfera durante las próximas semanas, cuando se confirme si el vórtice polar se mantiene estable o termina rompiéndose.

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