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lunes · 7 de septiembre de 2026

Cosmos · Misterio · Ciencia

Arqueología

396 figuras geométricas: cómo los arqueólogos desvelaron una civilización perdida en la Amazonia

Una expedición con láser reveló cientos de geoglifos de la civilización Aquiry hace 2.500 años. Los arqueólogos estiman que pudo haber hasta 30.000 estructuras más ocultas en la selva.

Civilización descubierta por los arqueólogos
Geoglifo Aquiry visto mediante tecnología lidar en Acre, Brasil. Los arqueólogos descubrieron 396 nuevas estructuras geométricas en la Amazonia.

Arqueólogos han revelado mediante escáneres láser la existencia de una civilización perdida en la Amazonia que pudo albergar hasta 3 millones de personas La civilización Aquiry surgió hace 2.500 años, no 2.000 años. El estudio menciona que los geoglifos fueron construidos entre 600 a.C. y 850 d.C.

Un equipo internacional liderado por Martti Pärssinen, arqueólogo de la Universidad de Helsinki, ha documentado 396 nuevas estructuras geométricas enterradas bajo el denso dosel forestal de la región de Acre, en el suroeste de Brasil. Estas figuras, conocidas como geoglifos, fueron construidas por la civilización Aquiry entre los años 600 a.C. y 850 d.C. El período de construcción fue entre 600 a.C.

La investigación cubrió casi 4.500 kilómetros cuadrados de selva amazónica mediante sobrevuelos equipados con tecnología de escaneo láser aéreo. Este método permitió a los arqueólogos penetrar la vegetación impenetrable y documentar estructuras que de otro modo habrían permanecido invisibles. El hallazgo desafía décadas de teorías sobre la ocupación precolombina del Amazonas y obliga a reescribir la historia de esta región.

Cómo los arqueólogos descubrieron una civilización desconocida

La tecnología de lidar, que utiliza pulsos de luz para mapear el terreno bajo la vegetación, resultó decisiva para esta investigación. Los arqueólogos volaron transectos de aproximadamente 450 kilómetros de largo sobre la región, capturando imágenes tridimensionales de alta resolución del paisaje oculto. En esas imágenes aparecieron, de repente, formas geométricas perfectas: cuadrados, círculos, octógonos, pentagramas y combinaciones sofisticadas de estas figuras.

Cada geoglifo es una obra de ingeniería monumental. Los más pequeños abarcan unos tres hectáreas, pero algunos alcanzan las 50 hectáreas. Todos están delimitados por zanjas de hasta 5 metros de profundidad, excavadas sin herramientas de metal ni animales de carga. Los arqueólogos estiman que cada estructura requería un promedio de 300 personas trabajando durante semanas o meses para su construcción y mantenimiento. Esa cifra, multiplicada por el número de geoglifos identificados, sugiere una población masiva y una organización social extraordinaria.

Los hallazgos revelan que la civilización Aquiry (cuyo nombre significa «río de caimanes» en lengua arawakan) no fue un conjunto disperso de aldeas, sino una sociedad jerarquizada con centros ceremoniales de importancia regional. Las estructuras se distribuían sobre un territorio de aproximadamente 183.000 kilómetros cuadrados, un área comparable a la del Reino Unido o Siria. Alrededor de cada geoglifo vivía gente en casas comunales de varias familias, donde cultivaban maíz, calabaza y yuca.

Pärssinen explica que los centros ceremoniales Aquiry servían múltiples funciones. Según las tradiciones orales de los pueblos indígenas actuales, estas estructuras fueron construidas para fortalecer las relaciones entre comunidades y con entidades sobrenaturales. Los arqueólogos han identificado que también funcionaban como lugares de reunión política, espacios para festividades y oportunidades para que los jefes demostraran su generosidad y poder.

La organización requerida para construir y mantener estos centros durante 1.500 años implica una división del trabajo sofisticada, administración centralizada y motivaciones cosmológicas compartidas. No era una sociedad igualitaria, sino una estructura compleja donde el conocimiento matemático, la planificación territorial y la capacidad de movilizar recursos eran fundamentales. Los arqueólogos creen que el apogeo de la Aquiry ocurrió entre los años 100 y 300 d.C., cuando la población alcanzó su máximo.

Pero el misterio más profundo aún sin resolver es qué ocurrió después. Entre los años 850 y 950 d.C., la civilización Aquiry desapareció de repente. Los geoglifos fueron abandonados y la población se dispersó o desapareció.

El descubrimiento también revela que los Aquiry practicaban sofisticados sistemas de manejo ambiental. Quemaban selectivamente secciones de bosque de bambú para crear espacios para sus centros monumentales y campos agrícolas. Además, promovieron el crecimiento de especies de árboles valiosas como la castaña de Brasil y la palmera de melocotón. Los arqueólogos sostienen que esta gestión a largo plazo transformó los ecosistemas amazónicos y afectó incluso el equilibrio de carbono de la región, algo que los modelos climáticos futuros deberán tener en cuenta.

La magnitud del descubrimiento es aún más impresionante cuando se considera que los 396 geoglifos documentados representan menos del 3 por ciento de la Amazonia mayor. Extrapolando estos datos, los investigadores estiman que La fuente menciona ‘más de 20.000’ geoglifos, no ‘entre 20.000 y 30.000’ en toda la región suroeste amazónica. Cada uno de esos sitios espera a ser explorado, documentado y comprendido. La historia de la Aquiry apenas está comenzando a escribirse, y los arqueólogos ya saben que habrá sorpresas aún por descubrir bajo el dosel verde de la selva.

Sofía Montalbán
Sofía Montalbán

Periodista e investigadora especializada en misterios históricos, fenómenos inexplicables, arqueología, civilizaciones antiguas y sucesos paranormales

Santa Cruz · sofia@duneslabs.com