La misión ESCAPE de la NASA desvelará cómo pierden sus atmósferas los exoplanetas
Un nuevo telescopio espacial estudiará la radiación ultravioleta extrema que despoja de aire a los exoplanetas, clave para entender cuáles podrían albergar vida.
Los exoplanetas serán el foco de una nueva misión espacial que la NASA ha propuesto llamada ESCAPE (Extreme-ultraviolet Stellar Characterization for Atmospheric Physics and Evolution), que estudiará cómo la radiación ultravioleta extrema procedente de las estrellas destruye las atmósferas de estos mundos distantes y determina su potencial para albergar vida. El proyecto, presentado en 2026, busca llenar una brecha crítica en la comprensión científica sobre la retención de atmósferas en mundos lejanos.
El concepto de zona habitable ha permitido a los astrónomos identificar exoplanetas que orbitan a distancias apropiadas de sus estrellas para que el agua líquida pueda existir en su superficie. Sin embargo, la proximidad a la zona habitable no garantiza que un planeta pueda mantener una atmósfera estable. La investigación reciente ha puesto de relieve un problema fundamental: la radiación ultravioleta extrema (EUV) procedente de las estrellas puede arrasar las atmósferas planetarias en escalas de tiempo sorprendentemente breves. Según los modelos actuales, la fotoevaporación por EUV puede eliminar decenas o incluso cientos de atmósferas del tamaño de la Tierra en solo pocos millones de años, dejando los planetas completamente inhabitables.
Allison Youngblood, astrofísica investigadora del Laboratorio de Exoplanetas y Astrofísica Estelar del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, lidera esta iniciativa. El equipo científico subraya que «la estabilidad a largo plazo de las atmósferas exoplanetarias depende críticamente de los flujos de fotones ultravioleta extrema y de partículas de alta energía de la estrella anfitriona, que están muy mal caracterizados». Esta falta de comprensión representa un obstáculo importante para determinar qué exoplanetas podrían sustentar vida a lo largo del tiempo geológico.
Cómo ESCAPE medirá la atmósfera de los exoplanetas
A diferencia de otras misiones que se concentran en objetivos específicos, ESCAPE funcionará como un programa de observación general más amplio. El objetivo es crear modelos mejor constrictores que los astrónomos que estudian exoplanetas puedan utilizar en futuras investigaciones. Estos datos permitirán responder tres preguntas fundamentales: cuál es la irradiancia ultravioleta extrema en la zona habitable, cómo evoluciona esta irradiancia con el tiempo, y cuáles son las propiedades de los eventos de expulsión de masa coronal estelares.
Las enanas rojas (estrellas de clase M) representan un caso particularmente problemático para la habitabilidad de los exoplanetas. Este acercamiento los expone a una radiación ultravioleta extremadamente intensa y a erupciones estelares frecuentes que pueden destruir las atmósferas en escalas de tiempo geológicamente breves.
El desafío especial de las enanas rojas y los exoplanetas potencialmente habitables
Este problema es fundamental: la proximidad a la zona habitable puede ser una bendición o una maldición dependiendo de cuánta radiación ultravioleta emita la estrella.
La incertidumbre actual es considerable. Los astrónomos emplean tres modelos diferentes para estimar la pérdida de atmósfera causada por la radiación EUV estelar, pero estos modelos pueden divergir en sus predicciones por un factor de diez. Incluso para Proxima Centauri, nuestra estrella vecina más cercana, las estimaciones varían dramáticamente según qué modelo se utilice. ESCAPE proporcionará observaciones directas que resolverán estas discrepancias y permitirán a los científicos entender realmente cuánta radiación ultravioleta extrema reciben los exoplanetas en sus zonas habitables.
La misión ESCAPE representa un paso esencial hacia la búsqueda de mundos realmente habitables. Al caracterizar la radiación ultravioleta de las estrellas cercanas, los astrónomos podrán determinar qué fracción de planetas rocosos templados alrededor de diferentes tipos de estrellas pueden desarrollar y mantener atmósferas capaces de sustentar vida a largo plazo. Este conocimiento será fundamental para guiar futuras misiones de búsqueda de biosignaturas en otros mundos.

