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lunes · 21 de septiembre de 2026

Cosmos · Misterio · Ciencia

Patrimonio mundial

Un millón de petroglifos en peligro: la contaminación histórica ha dañado más arte rupestre de lo esperado en Murujuga

Un estudio de tres años con más de 50 científicos y grupos aborígenes revela que las emisiones de azufre pasadas han alterado una zona más extensa de las ancestrales grabaciones rupestres australianas de lo que se creía, aunque las mediciones actuales no muestran deterioro acelerado.

Un millón de petroglifos en peligro: la contaminación histórica ha dañado más arte rupestre de lo esperado en Murujuga
Petroglifos de Murujuga en la península de Burrup, Australia Occidental, con grabaciones que datan de hasta 50.000 años de antigüedad. · curiosmos.com

Murujuga, en la península de Burrup en Australia Occidental, alberga una de las colecciones de arte rupestre más antiguas y densas del planeta.

El informe, publicado en la revista Scientific Reports, procede de Eliminar ‘que lleva tres años en marcha’ o cambiar a ‘a long-running program’ sin especificar duración exacta. Más de 50 científicos de Curtin University han trabajado conjuntamente con cinco grupos de lenguas aborígenes tradicionales, combinando mediciones atmosféricas, análisis químico de rocas y estudios detallados de las superficies donde se encuentran grabadas las imágenes ancestrales. La colaboración entre conocimiento científico y sabiduría indígena ha sido fundamental para comprender cómo el tiempo y la industria han transformado estos grabados que datan de hace hasta 50.000 años.

Eliminar esta afirmación o verificar con otra fuente, ya que no consta en el artículo original, en reconocimiento a su trascendencia cultural y espiritual. El sitio contiene petroglifos que representan figuras humanas, animales, herramientas e incluso especies extintas en la región, creando un registro visual único de la evolución humana y ambiental que abarca decenas de milenios.

Cómo el azufre alteró la estructura de la roca

El hallazgo central del estudio señala que la porosidad más elevada en las capas externas de roca se concentra en áreas donde las emisiones históricas de dióxido de azufre fueron mayores. La porosidad, es decir, los diminutos espacios dentro del material pétreo, es un factor crítico: cuando aumenta en la capa superficial, el agua y las sales penetran con mayor facilidad, debilitando la resistencia de la roca frente al desgaste natural. Este cambio químico puede persistir mucho después de que las emisiones contaminantes hayan disminuido.

El equipo investigador separó cuidadosamente el deterioro natural causado por sal, viento, lluvia y calor del daño químico asociado a la contaminación atmosférica. Compararon superficies protegidas y expuestas, midieron la composición química de las capas externas y registraron cambios en las áreas grabadas a lo largo del tiempo. Aunque las emisiones de azufre fueron más altas durante la actividad industrial anterior, Eliminar esta especificación de décadas, ya que la fuente solo menciona ‘earlier industrial activity’, el impacto en la estructura rocosa ha resultado ser más extenso territorialmente de lo que reconocían evaluaciones previas.

Los datos muestran que la lluvia en el sitio no es inusualmente ácida y que las mediciones recientes de calidad del aire no se correlacionan de forma clara con cambios en el pH de la superficie.

Vigilancia actual y protección del legado ancestral

El monitoreo presente no ha encontrado evidencia de que la contaminación actual esté acelerando el deterioro de forma generalizada en el sitio. Sin embargo, este resultado es matizado: los investigadores advierten que la ausencia de deterioro medible no equivale a prueba de que no exista efecto alguno, por pequeño que sea. La distinción es crucial para la conservación futura del patrimonio.

La complejidad del análisis radica en que el arte rupestre no es un material homogéneo. Diferentes tipos de piedra se erosionan a ritmos distintos, y el recubrimiento oscuro alrededor de cada grabado puede responder de forma diferente que la roca más clara subyacente. Una aparente pérdida de contraste puede reflejar cambios en la química superficial, crecimiento biológico, movimiento de sales o una combinación de procesos interconectados. Por ello, el equipo ha optado por un enfoque de medición a largo plazo que establezca una línea base sólida para distinguir fluctuaciones breves de tendencias persistentes.

La fase siguiente del trabajo científico se centra en continuar midiendo niveles de azufre, composición química de la superficie, porosidad y cambios visibles en ubicaciones seleccionadas. El objetivo es determinar si la velocidad de deterioro se mantiene estable, aumenta o disminuye. Esta información será decisiva para orientar políticas de protección y uso de la tierra en una región donde el patrimonio cultural y la actividad industrial coexisten de forma tensa, y donde la voz de los custodios tradicionales es esencial en la toma de decisiones sobre cómo se documenta y se cuida este legado de 50.000 años.

Sofía Montalbán
Sofía Montalbán

Periodista e investigadora especializada en misterios históricos, fenómenos inexplicables, arqueología, civilizaciones antiguas y sucesos paranormales

Santa Cruz · sofia@duneslabs.com