Cuando un grupo de investigadores y arqueólogos examinó por primera vez las ruinas de una fortaleza de la Edad de Bronce en el Cáucaso Sur en 2018, no imaginaban que lo que veían era solo una mínima parte de un complejo monumental. Lo que comenzó como un simple estudio de campo se transformó en un hallazgo sin precedentes gracias a la integración de nuevas tecnologías aplicadas a la arqueología.
Tras recopilar más de 11.000 imágenes tomadas con drones, los arqueólogos concluyeron que Dmanisis Gora, con 3.000 años de antigüedad, era probablemente la fortaleza más grande de su tipo en toda la región. El lugar, situado en un promontorio estratégico entre dos profundos desfiladeros que marcan el límite entre Europa y Asia, albergaba muros interiores y exteriores junto a restos de antiguas estructuras de piedra. Su magnitud era tan amplia que los métodos tradicionales de cartografía a pie resultaban insuficientes.
“El dron tomó casi 11.000 imágenes, que se combinaron mediante un software especializado para generar modelos digitales de alta resolución y ortofotos del terreno”, explicó Nathaniel Erb-Satullo, profesor titular de ciencias de la arquitectura en el Instituto Forense de Cranfield.
Los arqueólogos indicaron que estas herramientas permitieron producir mapas precisos de murallas, tumbas, campos y estructuras, mostrando un asentamiento mucho más grande de lo que se pensaba.
El estudio, publicado en la revista Antiquity, reveló que el sitio es 40 veces más extenso de lo que se estimaba y que contaba con una muralla que superaba los 800 metros de longitud. “El tamaño excepcional de Dmanisis Gora ofrece nuevas dimensiones a los modelos de agregación poblacional en Eurasia y más allá”, escribieron los autores del informe.
Los arqueólogos también compararon sus hallazgos con imágenes satelitales de la Guerra Fría, desclasificadas en 2013, lo que permitió evaluar cómo había cambiado el asentamiento en las últimas décadas.
Una fortaleza monumental en el Cáucaso que asombra a los arqueólogos
Según el equipo, las murallas fortificadas funcionaban en conjunto como escudo defensivo. Ambas estaban construidas con grandes bloques de piedra y mortero, alcanzando grosores de hasta dos metros.
“Si la ocupación de la fortaleza interior y el asentamiento exterior fue más o menos contemporánea, estaríamos ante uno de los complejos más grandes conocidos de la Edad del Bronce Tardío y la Edad del Hierro en el Cáucaso Sur”, explicaron los arqueólogos en el estudio.
El asentamiento no solo impresionaba por su tamaño. La disposición del complejo, dividido en áreas interiores y exteriores, sugiere un uso multifuncional. Es probable que hubiera espacios habitados de manera permanente y otros utilizados de forma estacional, ligados a actividades agrícolas o ganaderas.

Población, movilidad y hallazgos
El equipo de arqueólogos cree que Dmanisis Gora continuó creciendo con el tiempo a medida que grupos nómadas o seminómadas se integraban al asentamiento. Sin embargo, la escasez de restos dentro de las murallas exteriores sugiere que no todas las áreas estaban densamente ocupadas. Esto apunta a un uso diferenciado, quizá vinculado a determinadas épocas del año.
Actualmente, se están recuperando miles de fragmentos de cerámica, huesos de animales y utensilios que podrían arrojar luz sobre la vida cotidiana en este enclave. Estos hallazgos ayudarán a comprender mejor aspectos como la dieta, las prácticas agrícolas o las dinámicas de pastoreo en la zona.
Los arqueólogos destacan que cada pieza extraída ofrece información crucial para reconstruir la historia de las comunidades que habitaron la fortaleza. El trabajo, sin embargo, apenas ha comenzado: las capas más profundas del yacimiento todavía esconden vestigios de un pasado que promete ampliar la visión sobre estas sociedades.
Una clave para entender la Edad del Bronce
Para Erb-Satullo y su equipo, comprender Dmanisis Gora es esencial para explicar cómo las sociedades de la Edad del Bronce y del Hierro se adaptaron a los desafíos geográficos y políticos de su tiempo. El hallazgo demuestra que estas comunidades poseían un alto grado de organización social y tecnológica, capaz de levantar fortificaciones a gran escala en lugares estratégicos.
En este sentido, los arqueólogos subrayan que el descubrimiento no solo es relevante para el Cáucaso, sino también para el estudio global de la evolución de los asentamientos humanos. La combinación de drones, análisis satelitales y excavaciones tradicionales está marcando un antes y un después en la disciplina.
Dmanisis Gora se perfila como una ventana privilegiada al pasado remoto. Los arqueólogos creen que, con investigaciones continuas, se podrán desvelar secretos fundamentales sobre la movilidad, la defensa y la vida en sociedades que, hace 3.000 años, ya eran capaces de construir fortalezas colosales en la frontera entre dos continentes.